Unas pastelerías parisinas

No pretendo resumir aquí el nivel o la variedad de las pastelerías parisinas, eso sería una muestra de locura mayor todavía que invertir mi tiempo en escribir este blog. Tan solo quiero contar brevemente unas experiencias...
Probé unos macarons de Pierre Hermé y ¡madre mía! Uno de los grandes dulces del mundo por derecho propio. Me gustó especialmente el arabesque (con albaricoque y pistacho).
También me comí un pastelito Opera en Bazin, experiencia que voy a calificar de inolvidable. Delicado e intenso, una barbaridad. El local es famoso por panes y dulces y lo dicho, merece todos mis elogios.
Y desayuné algún día en Maison Karrenbauer (de los dueños de Chez Paul) y, sin ser ninguna maravilla, me parece un muy buen sitio para ese cometido. Repostería dulce y salada de mucha calidad y variedad.
Todo apetece en París pero los dulces lo hacen un poco más. De vivir allí creo que yo pesaría unos cuantos kilos más.
Otra tentación en la que caer, nada más...

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