"Es una institución muy especial, incomparable con ninguna otra a lo largo y ancho del mundo. Se trata, de hecho, de una especie de club democrático, abierto a todo aquel que quiera tomarse una taza de café a buen precio y donde, pagando esta pequeña contribución, cualquier cliente puede permanecer sentado durante horas charlando, escribiendo, jugando a cartas; puede recibir ahí el correo y, sobre todo, consumir una cantidad ilimitada de periódicos y revistas." Esto es lo que escribió Stefan Zweig acerca de los cafés vieneses. Posiblemente, los tiempos han cambiado este concepto. Ahora son sitios donde disfrutar de café, dulces y un buen rato rodeado de turistas. Cerrados por obras el Central y el Gerstner en su emplazamiento principal, veamos los que pude conocer en este viaje... La tarta Sacher del Café Sacher era para mí un sueño. Ahora es un gran recuerdo. Estuvimos en la zona alta de Bel étage, que es muy clásica. Estupenda tarta con un chocolate sabroso, nata no muy...
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