Un edificio elegante situado en la zona más cara de Viena alberga este importantísimo establecimiento que cuenta con bar y dos restaurantes. Nos asignaron mesa en la planta baja. Paredes llenas de historia y un aire modernista muy agradable. Mantelería de tela, servilletas de papel y buenas copas. La carta ofrece especialidades del entorno y cierto refinamiento. En lo enológico, bastantes referencias locales y precios altos. Bebimos Wiener Grüner Veltliner Wieninger 2025 (Stammersdorf, Viena), crujiente y mineral, y que se etiqueta para la casa con su característico camello negro. Cenamos: - Beinschinken (jamón cocido con rábano picante y pan casero, el plato emblema de la casa, rico) -Tartar de ternera con aguacate (y una especie de brioche, correcto) -Schnitzel (de la parte más tierna de la ternera, anuncian, agradable pero probamos mejores en el viaje) -Marillenpalatschinken (un fino crêpe relleno de mermelada de albaricoque, delicado) No tomamos café. El personal se mo...
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