Vuelta a pamplona, que ya era hora...
Repetí experiencias y descubrí sitios nuevos. Vamos allá.
En Iruñazarra su No me comas la oreja es clave, pero esta vez la encontré algo aceitosa.
En Sarría probamos su famoso escombro, un bocadillo de jamón y chorizo ibéricos planchado, y está muy bueno.
El Gaucho sigue siendo referente. Su erizo y su huevo trufado están ricos, aunque quizá recordaba mayor finura.
Cerrado por reformas Baserriberri, tuvimos que ir a Haziaberri a probar sus delicias. El bulldog es maravilloso, pero a los calamares les faltaba gracia.
En La vieja Iruña todo apetece mucho, pero optamos por una tarta de queso que no cumplió con las expectativas.
Aunque no sea un pintxo lo incluyo aquí. Desayunamos en Fika y la sensación fue positiva. Estupendo café y correcta tarta.
El pimiento relleno de marisco de Gatza me encantó. De hecho, este bar es el gran descubrimiento del viaje.
En El mercao probamos el tubertxerri y el de camarones. Buenas presentaciones , pero quizá algo planos. Muy interesantes, no obstante.
Los pintxos valen entre 3 y 5 €.
En lo enológico, mucho blanco navarro intrascendente y alguna alegría como Artazu Pasos de San Martín 2023 (D.O. Navarra) o Gonzalo Celayeta El piano 2023 (D.O. Navarra).
Creo que es momento de dar paso a nuevos proyectos que hacen cosas muy potentes. Con esa idea me fui.
Veremos...
Comentarios
Publicar un comentario