Más pintxos en Pamplona

Hace un tiempo, obviamente demasiado, publiqué un buen recorrido de pintxos por la capital navarra. Aquí va otro.
También comenzamos por el Iruñazarra y su No me comas la oreja, una deliciosa oreja de cerdo rebozada.
Volvimos al Gaucho, donde el pintxo de erizo estuvo a menor altura que mi recuerdo sobre este bar. Pese a ello, entiendo que es de los más fiables.
Baserriberri es mi favorito en la ciudad, lo admito. Probamos su resakwich revolutum recenoz, bocado de rabo de toro y kalimotxo, que se flambea en la barra con absenta y que resulta algo desequilibrado. Bien, pero esperaba más.
Las rabas con mayonesa de curry son muy acertadas, jugosas y bien fritas.
El bulldog me encantó, una salchicha de carne de vacuno y muchos matices.
Del Café Roch probamos su frito de lechezuelas (que yo conozco como lechecillas), que es mucho más fino de lo que creía.
El frito de huevo de la Vermutería Río me resulto pesado y anodino, aunque sé que levanta pasiones.
Del Bodegón Sarria probamos el lagarto ibérico, carne muy sabrosa y bien cocinada.
Los precios son muy variados. En Baserriberri las rabas son una ración y valen algo más, pero el resto de los pintxos descritos oscilan entre unos 2 y 4 €.
El vino debería tener más importancia, pero creo que esa cuestión va mejorando.
Sigo creyendo que el nivel de esta ciudad en este tema es altísimo, obviamente porque la demanda es espectacular.
Habrá que volver pronto.

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