La maldición de las Cruji Coques

Paseas tranquilamente por cualquier Paseo Marítimo de nuestro país, te apetece una cerveza y algo de comer, ves un bar que parece agradable, te relames pensando en un pescado fresco de la zona y ¡horror! ¡En la puerta te encuentras con el ya típico cartel de Cruji Coques!
¿Qué extraño desvarío puede hacer que te dediques a vender pizzas, cocas o lo que sea ese prefabricado frente al mar? ¿No se puede freir un poco de pescado?
Su página web, escrita por algún osado publicista, dice:
Las Cruji Coques, especialidades con una personalidad propia, aunque la la idea inicial proviene de la “coca de recapte” un plato muy típico de Cataluña.
La palabra “recapte” significa provisión de cosas para consumir o usar. La base más tradicional de este producto es una masa de pan horneada con pimientos y berenjenas asadas.
Las Cruji Coques, combinación perfecta entre tradición y modernidad.
Todos nosotros buscando la combinación perfecta entre tradición y modernidad y eran las Cruji Coques, ¡qué valor!
Son del Grupo Paellador, autores de esos intentos de paella que sufren los turistas, ¿qué se puede esperar de ellos?
La culpa, imagino, es de los consumidores. Debemos preferir comer esos engendros a un bocadillo bien hecho o a una ración bien cocinada. ¡Qué pena!
Recuerdo haberlas probado hará unos diez o doce años y, sinceramente, me sorprende que sigan existiendo. Lo cutre sobrevive, parece evidente.
Le deseo lo mejor a la empresa y a sus trabajadores, todos los productos tienen su sitio. Eso sí, que no cuenten conmigo...

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