Quema, Zaragoza (III)

De vuelta a un grande. Como nada ha cambiado vayamos con lo importante...
Exploré la misma fórmula que en mi anterior visita. El sumiller escogió para nosotros un Heredad X 2016 (D.O. Cariñena), magnífico monovarietal de garnacha de la tierra.
Comimos:
-Aperitivos (crema de puerros, tartar de remolacha con té y ensaladilla, algo anodinos, destacaría el tartar por su atrevimiento y la finura de la crema)
-Trucha imperial y borrajas con salsa ponzu (pescado levemente marinado, una salsa excepcional y muchos matices bien ensamblados, platazo de los de verdad)
-Arroz meloso de setas, queso y avellanas (sabroso, muy conseguido)
-Esturión a la plancha con calabaza y huevas (alta expresión de un pescado difícil pero que puede ser maravilloso)
-Pularda con castañas, orejones y ciruelas pasas (otra gran demostración de cocina y de cocinero, deliciosa carne y atinada combinación)
-Chocolate (espectacular postre, parece lo de siempre pero no lo es, ahí está la gracia)
Buen café para acabar.
El personal se mostró amable y diligente, solo sobró una espera al final de la comida.
Pagamos muy a gusto 33 €.
Lo ya sabido pero mejorado, una de las mesas más seguras que conozco. Puedes confiar en cualquiera de las elaboraciones. Técnica y sabor, la fórmula del éxito.
Manolito consigue lo que buscan muchos y lo hace a un precio pagable. La revolución era esto.
A seguir.

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