Eneko, Larrabetzu (Bizkaia)

Eneko es la segunda marca de Eneko Atxa y está emplazado junto a la casa madre, Azurmendi. Y claro, tenía ganas de conocerlo.
Sala amplia y bonita, con cocina vista. Decoración mínima pero muy atinada.
Mesas desnudas, servilletas de hilo y copas adecuadas.
Aquí hay tradición pero vista desde una mirada diferente y actual. Se ofrece un único menú, Sutan (77 €), y alguna opción para añadir o sustituir platos. Me quedé con la propuesta inicial. Hay un maridaje previsto, que no me entusiasmó. Pregunté por vinos por copas y no encontré ni la variedad ni el atractivo que esperaba. Probé el G22 2016 (D.O. Bizkaiko Txakolina), txakoli con trabajo de lías de la bodega de la casa, muy complejo, el correcto Terras Gauda 2017 (D.O. Rías Baixas) y el siempre agradable 30.000 maravedíes 2016 (D.O. Vinos de Madrid).
Empieza la fiesta:
-Aperitivo (mantequilla de hierbas, buen pan y vermú hecho con el vino de la bodega de la casa, un placer)
-Tarta de queso (con albahaca y un queso de la zona, muy delicada)
-Jugo de tomate y albahaca (muy bien hecho)
-Avellana (trampantojo, hecha con foie de oca, muy rica)
-Alubia, morcilla y coliflor (gran preparación, singularidad y excelencia)
-Cochinillo, albahaca y flores (impresionante fritura y matices muy conseguidos)
-Yema de huevo de caserío sobre estofado de trigo y jugo de pimientos asados al carbón (pasta cocida en el jugo de los pimientos asados, un plato espectacular, un sabor inolvidable)
-Merluza al carbón, emulsión de salazones y setas al ajillo (pescado en un punto maravilloso, menos interesante la emulsión, inconmensurables las famosas setas al ajillo de Eneko Atxa)
-Pato asado a la brasa, manzana y perejil (no me satisfizo del todo, la pieza estaba un poco correosa y los contrastes demasiado evidentes)
-Frutos rojos, granizado de menta y aroma de rosas (muy fresco, hubiera preferido algo más contundente)
-Petit fours (bizcocho de chocolate y avellanas, macaron de hierbas y leche de oveja infusionada, siempre los agradezco, pero además aquí son deliciosos)
El café es bueno.
El personal, muy joven, es un ejemplo de profesionalidad.
Pagué 100 €. En otra zona de España sería menos, pero...
Ese equipo funciona de maravilla, todo el mundo sabe lo que debe hacer en cada momento y situación. Da gusto verlo.
Sobra algún altibajo y falta algo de emoción, pero el nivel es muy elevado. Me encanta ver personalidad y apego a la tierra en cada bocado. Y me encanta ver esa perfección técnica en cada pequeño detalle.
Mucha más cocina que producto, mucho más servicio que ubicación... En definitiva, una buena manera de conocer el arte de Eneko Atxa.








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