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Krachai, Madrid

Hacía demasiado que no iba a un restaurante tailandés. Había que solucionarlo y este parece buena opción para ello.
Imágenes de aquel país en las paredes y tonos marrones.
Mesas bien vestidas pero demasiado próximas entre sí.
Copas mediocres y útiles occidentales.
Hay varios menús y carta. Optamos por el Degustación (35 €) a fin de probar más cosas. Solicité un cambio y accedieron. En lo enológico, pocas referencias y escaso interés. Elegí Viñaredo 2018 (D.O. Valdeorras), que al menos cumplió.
Comimos:
-Poh pia (como un nem o un rollito, relleno de fideos de arroz y verduras, rico)
-Kiew thod (gamba rebozada, muy sabrosa)
-Kai satay (pollo de corral en salsa de cacahuetes, impresionante)
-Yam wunsen (ensalada de fideos de soja con langostinos y pollo de corral, ningún interés)
-Kanom jeep kung (dumpling de gambas al vapor, muy delicado)
-Pad pak ruam mit (verduras con salsa de ostras, agradable, bien hecho)
-Khao pad khai (arroz salteado con huevo y verduras, se puede repetir, el plato que sirve de nexo a toda esta cocina)
-Pla muek krapao (calamares con verduras, chile y albahaca, fue el cambio que pedí, picante, muy intenso, quizá el mejor plato)
-Kaeng khiew wan kai (tiras de pollo de corral y verduras al curry verde, con leche de coco, muy fresco y aromático)
-Masamam nua (ternera con curry rojo y leche de coco, sabor complejo y rotundo, delicioso)
-Mee pad kung (tallarines con langostinos, huevos y setas, admirable en su sencillez)
-Khao niew mamuang krob (arroz crujiente con leche de coco dulce y mango, masa rellena de una especie de arroz con leche, buen postre)
-Polamai khai muk (perlas de melón con leche de coco dulce, muy dulce y especiada, correcto)
El café no merece elogios.
El personal fue atento.
Pagamos 47 € por persona.
Lo cierto es que todo estaba bien, pero yo esperaba algo más de finura en presentaciones y contrastes. La cocina tailandesa tiene aquí a un buen exponente, eso es así.
Este menú ganaría si mejorara la comodidad del comensal. Faltan detalles del estilo de cambio de platos y cubiertos, por ejemplo.
La comida, que es lo que importa, es lo mejor.

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