Ta-Kumi, Marbella (Málaga)

Me apetecía japo y tenía buenas referencias del local, ahí nos fuimos pues.
Local mucho menos noble de lo que esperaba, simplemente agradable.
Mesas de madera lacada, manteles individuales. Estilo oriental. Nada lujoso.
Cocina japonesa con algún toque de fusión, me sorprende que se puedan combinar grandes productos con, por ejemplo, surimi. Para beber opté por cervezas niponas, buenas como siempre tanto Asahi como Kirin.
Comimos:
-Pastel de pescado de roca (correcto aperitivo)
-Nigiri de toro (producto excelso, gran bocado)
-Gunkan de vieira (delicioso, la verdad, muy equilibrado)
-Tempura roll (muy conseguido)
-Niku gyoza (siendo buenas no llegaban a la excelencia)
-Teppanyaki de pez mantequilla (maravillosa materia prima, bien rebozado, buen punto y espectaculares las verduras y setas crocantes, ración abundante, plato muy interesante)
-Marfil pasión (esperaba algo más, bien)
Los cafés (mejorables), acompañados de petit fours, fueron cortesía de la casa.
Servicio amable y esmerado, mención especial para la simpatía de Álvaro, el propietario.
La cuenta ascendió a 40 € por persona. Solo discutiría cobrar las cervezas a 5 € cada una.
Lo cierto es que al llegar me llevé una pequeña decepción, esperaba otra puesta en escena. Con la llegada de los platos la sensación fue mejorando, de eso no hay duda. Notas muy altas y varios notables, también algún aprobado más justo.
Faltó algo de emoción, debo indicarlo, pero la experiencia fue grata.

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