Plaza Goya, Zaragoza

Suelo desconfiar de los espacios multifood, o como se les quiera llamar, pero me apetecía conocer este.
Cuidada estética en un local muy amplio que combina gran variedad de propuestas gastronómicas (desde sushi a gastronomía francesa o clásicos de tapeo).Existe también un competitivo menú del día a 9,50 €, por el que optamos.
Mesas demasiado juntas, caminos de mesa y copas mediocres.
El menú incluye una copa de un agradable Glárima Joven 2015 (D.O. Somontano). Vi que había varios vinos portugueses en carta, quizá haya que probarlos algún día.
Comimos:
-Ensalada japonesa (muy heterodoxa, con verduras crudas, arroz y salmón, la soja era el aliño, lo cierto es que resultaba satisfactoria)
Compartimos los segundos:
-Huevos rotos con jamón (poco o nulo interés, nada estaba como debería)
-Rabo de toro estofado (plato absolutamente fallido, carne que no se podía separar del hueso y sabor plano de la salsa)
-Tarta de yema (correcta pero todavía congelada)
El café tampoco pasará a mi catálogo de buenos recuerdos.
El personal se mostró amable aunque irregular. Al ver que el estofado se quedaba en el plato ofrecieron cambiarlo por otra opción que no se concretó. Declinamos, pero agradezco el gesto.
Pagamos 11 €, que en condiciones normales parece buen precio. Quizá tuvimos mala suerte...
Un espacio actual, bonito y atractivo como este merece una completa revisión de los conceptos y profesionales formados y creativos. Errores evidentes en cocina y escaso conocimiento de recetas y técnicas lastran el proyecto, este no parece el camino.
Con todo y con eso, es posible que algún otro viaje a Zaragoza haga que le dé segunda oportunidad.

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