De pintxos por el Casco Viejo, Bilbao

Empezamos la ruta en el remodelado Mercado de la Ribera, que vi algo vacío de puestos y clientes pero también repleto de carnes y pescados interesantísimos.
Dentro de él hay un acogedor espacio para la degustación con diferentes propuestas.
De la barra principal probé un pintxo de muselina de jamón ibérico, buena versión de un clásico.
De ahí nos fuimos al Berton, uno de los más afamados bares de la ciudad. Pudimos sentarnos, lo que hizo más cómoda la presencia.
Estupendo el pintxo de bacalao al pil-pil, sabrosos los calamares con un rebozado etéreo e inconmensurable la txistorra. Muy buen nivel en todo lo que comimos.
Llegamos a la Plaza Nueva y a un bar al que le tenía muchas ganas, el Gure Toki. Un poco de creatividad nunca viene mal.
El sándwich de anguila es espectacular, podría estar en cualquier gran menú. El cangrejo de caparazón blando en tempura es un evidente acierto y el foie es de calidad. Un sitio al que volver.
Casi al lado está Víctor Montes, un restaurante con mucha historia.
Allí probé un pintxo de terrina de foie y mollejas de pato que me encantó, intenso sabor y lograda consistencia.
Bebimos cañas y aguas.
Y esto fue todo. Me faltó una pastelería para el final, pero fue un buen recorrido.
Vi mucho apetecible por la zona, aunque también cosas menos cuidadas. Lo elegido estuvo a gran altura.
Los precios varían bastante, pero con unos 25 € por persona se puede hacer una ruta de este tipo.
Pues sí, un placer...


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