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Kak Koy, Barcelona

Si Hideki Matsuhisa fuera profeta de alguna religión podría unirme a él sin dudarlo. Shunka y Koy Shunka  me hicieron disfrutar mucho, veamos su nuevo proyecto.
El local me encanta, cero artificios y protagonismo a la cocina.
La barra no es el lugar más cómodo del mundo pero es donde hay que estar.
Útiles orientales, servilletas de papel y copas adecuadas.
La carta ofrece pocas propuestas pero todas ellas interesantes. La brasa, que domina la sala, ocupa un buen lugar en ella. Adaptaron las raciones para el número de comensales, eso se agradece. En lo enológico carta demasiado corta de la que elegí un aromático y equilibrado Blanc D'Orto Flor 2015 (D.O. Montsant).
Comimos:
-Ostras Gillardeau a la brasa (exquisitas, gran producto fantásticamente tratado)
-Anchoas caseras con tofu (buen y sorprendente resultado)
-Tataki de caballa (otra demostración de técnica y sabor, maravilloso)
-Brochetas de secreto ibérico y cogollo (buenas, pero no excelsas)
-Sashimi de calamar (con umeboshi y shiso, espectáculo de los grandes, volvería cada día a probar esta preparación)
-Sashimi de atún (gran pescado de Balfegó, una delicia como hay pocas)
-Navajas gallegas a la brasa (otra vez producto y técnica, otra vez sabor, otra vez placer)
-Chirashi sushi de anguila (increíble la anguila y más normal el arroz)
-Parpatana de atún a la brasa (ese toque ahumado redondea la pieza, para levantarse y aplaudir)
-Bizcocho de crema de yuzu (correcto)
-Helado de matcha (delicioso, gran postre)
-Mochi de nata y fresa (tan rico como esperaba, la elegancia)
No hay café.
El personal se mostró muy amable y atento.
Por este festival, pues probamos casi toda la carta, pagamos a gusto 45 € por persona.
Me parece un sitio ideal para pasar un buen rato comiendo y hasta para acercarse a la cocina japonesa. El producto y la brasa mandan, el criterio y la técnica elevan el nivel.
Muy recomendable.



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