L'Espurna, Lleida

Tenía ganas de conocer este restaurante ilerdense del que había leído alguna buena reseña.
El local es acogedor. Blanco, madera y piedra.
Se nos asignó mesa en la planta de arriba, bonito espacio.
Mesas desnudas con una especie de bajoplato de madera que sirve de mantel individual. Es incómodo. Buenas copas.
Se ofrece cocina de mercado con toques creativos pero claramente enraizada en el territorio. Hay dos menús, a 37,50 y 45 € respectivamente,y una carta corta. Escogimos el menú Experiències (45 €). En cuanto a vinos hay opción de maridaje y una carta interesante con claro protagonismo catalán. Me quedé con Succés El Mentider 2016 (D.O. Conca de Barberà), un curioso monovarietal de trepat. Al inicio del menú se sirvió una copa del correcto Mont Gervé (D.O. Cava).
Comimos:
-Nuestro filipino de foie y cacao (demasiado sabor a manteca de cacao)
-Gazpacho de melón, manzana y caviar de trucha (fresco, agradable)
-Espárrago blanco confitado con coliflor y vinagreta de miel y mostaza a la antigua (excesivo protagonismo de la vinagreta)
-Amanita caesarea rallada con puré de escalivados y almendra en texturas (seta con poco sabor y un puré de textura demasiado tosca, plato fallido)
-Boletus a la brasa con vieira, su bisque y perfume de ajo tostado (exquisito, aquí sí se marcan bien sabores y matices)
-Ventresca de atún a la brasa con jugo de marmitako, patata asada, espárragos y berberechos (pescado pasado de cocción, buen jugo, conjunto deslavazado)
-Meloso de ternera a la brasa con puré de patata, espárragos verdes y alcachofas (pieza algo seca, fondo sabroso)
-Falso huevo de pasión, coco y lácteos (rico sabor a coco, correcto)
-Oro de cacao, vainilla cuajada y galleta (más efecto, aunque el aroma a vainilla que inunda la mesa se agradece, que interés, pero no está mal)
Gran pan artesano.
El café, servido con unos buenos petit fours, merece mi aprobación.
El personal atendió con amabilidad nuestras peticiones pero requeriría formación específica sobre algunas cuestiones.
Pagamos 59 € por persona.
Decepción. El precio, la propuesta y el marco exigen otra sensación final. Hay aciertos y puntos de interés, sí, pero demasiadas cosas requieren una revisión.
En los platos, como en la vida, ocurre frecuentemente que menos es más, y eso hay que saberlo ver.
La técnica no lo sostiene todo, como tampoco lo hacen las flores o los efectos. Producto, sabor y criterio, de eso va todo esto.
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