Xalet suís, Lleida

Tenía cierta curiosidad por conocer este clásico restaurante ilerdense.
Sala pequeña, con decoración extemporánea y aire noble.
Manteles de tela y copas correctas.
La carta ofrece una cocina ecléctica con el producto como centro. En lo enológico, carta corta y muy basada en vinos catalanes. Escogí Mas d'en Gil Vi de Vila Bellmunt 2015 (D.O.Q. Priorat), que me gustó mucho.
Comimos:
-Gambas al ajillo (buen marisco y buen trato, un placer)
-Raviolis de bogavante con trufa y parmesano (emplataron las dos medias raciones, sobraba dulzor pero estaba rico)
-La fondue bourguignonne de filete de ternera (llega la carne cruda, muy buenos longaniza de la zona y solomillo de ternera, y se hace en aceite caliente, magníficas patatas fritas)
-Helado de turrón de Agramunt (también emplatado individualmente, nada especial)
-Tiramisú (le falta contundencia)
El café no pasará a mis mejores recuerdos.
Un solo camarero sirve con profesionalidad toda la sala.
Pagamos unos 58 € por persona. Se antoja excesivo.
En estos sitios me siento un poco fuera de casa, por propuesta y por aspecto, pero disfruté bastante los platos salados. Comprendo perfectamente que tenga su clientela, el producto es suficiente aliciente, y hasta no me importaría volver, Ahora bien, el precio y los postres tampoco me agradaron.
Lo dicho, fortalezas y debilidades...

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