Soy Kitchen, Madrid

Desde que fui a Lamian tenía ganas de conocer la cocina de Julio Zhang (Yong Ping Zhang) en toda su expresión. Y por fin Soy Kitchen.
El local es agradable, aunque quizá algo desangelado. Colores, telas y maderas nobles. Lo mejor es el protagonismo que se le da a la visión de la cocina.
Mesas desnudas, con buena distancia entre sí y copas adecuadas.
Aquí hay cocina china, pero según la entiende el chef. Se ofrecen menús que varían según comida o cena y número de pases (entre 55 y 65 €). Elegimos el Menú Julio de 8 pases (65 €) con la idea de apreciar la creatividad del chef en toda su expresión. No se nos ofreció carta de vino sino que el sumiller, teniendo en cuenta nuestros gustos y el menú, optó por una botella y accedimos. No suele ser mi método, pero a veces es interesante. El elegido fue Domaine de Pallus Messanges Rouge 2017 (Chinon A.O.C.), fresco y versátil. Para el postre probamos Edetària Dolç 2012 (D.O. Terra Alta), equilibrado y aromático, y Sitta Pereiras 2018 (D.O. Rías Baixas), que me gustó especialmente. Precios muy elevados.
Comimos:
-Teja de carbón con crema de zanahoria y boniato y maíz tostado (aperitivo, curioso pero intrascendente)
-Vieira con crema de nabo daikon y salsa XO (bocado muy elegante, sabores equilibrados y texturas sugerentes)
-Shiitakes con foie y yema de pato y espárragos silvestres (plato muy goloso, el foie redondeaba un conjunto esplendoroso)

-Guiso de callos de bacalao y boletus con salsa de nabo y mirin (seguimos con otra preparación golosa, mucho sabor e interesantes matices)
Se sirve con un maravilloso brioche de maíz y curry, que mejora el plato.
-Oreja de cochinillo confitada en salsa de tomatillo de árbol y cacahuetes (potente y acertada combinación, que modifica completamente lo que uno espera de esa pieza)
-Xiao long bao de tinta relleno de cerdo ibérico, txangurro y carabineros (esperaba más caldo en el relleno, pero estamos ante un pase sublime, masa fina y relleno muy sabroso, un espectáculo)
-Bogavante al wok con leche de tigre, salsa de jalapeños y chile habanero, albahaca thai y frutos secos (inconmensurable, justifica la visita, las llamas del wok presagian plato importante y aquí está)
-Carrillera de ternera, mazorquitas de maíz y tomatillo (quizá lo menos novedoso de la comida, correcto)
-Lichis, frutos rojos, albahaca e hibiscus (hubiera preferido algo más contundente, pero lo cierto es que el postre es rico)
El café, invitación de la casa, es mejorable.
El personal se mostró cercano y divertido, incluso más de lo esperable.
Pagamos 83 € por persona. La parte líquida, insisto, está evidentemente sobrepreciada.
Creatividad y personalidad, eso podría definir a esta cocina y a este cocinero. Me gusta su manera de entender este mundo y como lo traduce en preparaciones diferentes, de las que emocionan, de las que se recuerdan
La cuenta final requiere otros acabados y otro detalles, pero todo está bien hecho. Eso es mucho.
Hay platos muy especiales y el nivel general es alto, así que la satisfacción también lo es.
Adelante, Julio.







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