Algunas experiencias en Cuba


En mi pasado viaje a Cuba recorrimos, además de lo que voy contando de La Habana, algunas otras ciudades. Este será el resumen de lo comido esos días.


La primera parada fue en Cienfuegos.

En el restaurante Villa María, pese a un apagón que casi nos impide cenar, probamos el eperlán, que en este caso era pargo frito, el emperador rebozado y la ropa vieja. Todo correcto, sin más.

Para beber, mojitos.

Pagamos unos 1000 pesos cubanos por persona.



En el restaurante Guamuhaya, en Escambray y al lado del precioso parque natural El Nicho, tuve una de las comidas más singulares de mi vida.

Muy completa, empezando por fruta, mariquitas de plátano, arroz y ensalada vegetal, pasando el guiso de cabro (chivo) local y acabando con queso y dulce de guayaba. Para beber, agua.

Pero lo mejor iba a llegar al final. Quizá el mejor café que haya probado, y cuya foto encabeza esta entrada.

Desde el propio restaurante se veía el cafetal y la infusión resultó sublime. Un momento mágico.

Pagamos unos 1200 pesos cubanos por persona.




En la hermosa Trinidad escogimos el restaurante San José. Local muy bien dispuesto y muchas opciones gastronómicas.

Probamos eperlán de róbalo, lo más destacable, camarones grillé y langosta grillé (la mejor probada en la isla).

Para beber, buenos daiquirís.

Pagamos unos 1500 pesos cubanos por persona.






En Varadero optamos por Salsa Suárez, tan ambicioso como frustrante.

Probamos, entre otras cosas, canapés de mango y mejillones, rolls de camarones, tacos de pollo, tartar de albacora y mango, ceviche y hasta un pie de maracuyá. Se agradece el esfuerzo, pero solo el postre era medianamente interesante.

Para beber, daiquirís de varios sabores.

Pagamos unos 2000 pesos cubanos por persona.

Algún guarapo, alguna pasta de maní, muchas frutas y jugos, bastantes cubatas y hasta la piña colada del Peñón del Fraile, que nunca podré olvidar, completaron un viaje maravilloso.

Viva Cuba libre.


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