Ajonegro, Logroño

"Cocina mexicano-riojana" suena genial. Allá vamos.

Situado en el centro de Logroño, presenta una sala pequeña e impersonal.
Sensación de comodidad.
Mesas desnudas, servilletas de tela y buenas copas.

La cocina presenta una fusión de ideas de ambos chefs, Mariana Sánchez y Gonzalo Baquedano, y producto de temporada. Se ofrece carta y un menú degustación (75 € en junio), que fue lo escogido. Por la noche parece que existe una versión más corta del mismo. En lo enológico, opté por la armonía (35 €). Constó de Hugel Alsace Riesling Estate 2018 (Alsace A.O.C.), siempre magnífico, Laventura Malvasía 2021 (D.O.Ca. Rioja), complejo y aromático, Finca de los Locos 2021 (D.O.Ca. Rioja), concentrado y goloso, Mengoba Mencía de Espanillo 2019 (D.O. Bierzo), fresco y con matices, Las Quebradas 2019 (D.O. Alicante), intenso y esteructurado, y Oloroso Catón (D.O. Montilla-Moriles), elegante y persistente.
Llega la comida:
-Taco dorado de guiso riojano (guiso de morro de cerdo, sublime bocado)

-Steak tartar y tendón (la base está hecha con el tendón y aporta cierta ranciedad, que yo quitaría, el tartar es sabroso)
-Nuestra gilda (broche relleno de los sabores característicos, muy bueno)

-Salmorejo con gamba roja (a modo de cóctel mexicano también, con helado de salmorejo, rico)
-Espárrago, pan, fondo de gallina, anchoa y queso (un plato excelente y que puede definir rotundamente esta cocina, la tierra de anchoa hace de hilo conductor, potentísimo)

-Ceviche de lubina (que debería llamarse "aguachile" por las raíces mexicanas, con helado de fruta de la pasión y totopos, delicado)

-Alubias con calamar zarandeado (puré de alubias con un calamar con notas muy interesantes, correcto)

-Tamal de pisto con huevo (agradable)

-Taco de coliflor a la diabla (asombrosa preparación, con más picante ganaría)

-Corvina, guisantes y chile serrano (inconmensurables guisantes, buen conjunto)

-Pato risolado, polenta y tamarindo (buen pato, salsa con exceso de dulce)

-Mango, mandarina y tequila (enorme prepostre)

-Chocolate mexicano, maíz azul y fruta (goloso, delicioso)

-Petit fours (buen final)
Adecuado café para acabar.
El personal se mostró especialmente amable.
Pagué 111 €.

Estamos ante un menú verdaderamente singular, que representa a unos cocineros que saben muy bien lo que hacen y lo que buscan. Y efectivamente lo encuentran.
La propuesta era arriesgada, pero lo que está bien hecho suele sobrevivir.
Hay áreas de mejora, claro, pero da gusto ver ideas claras y capacidad para ejecutarlas.
Con todo y con eso, ojalá aliños mexicanos más valientes...

Adelante.











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