martes, 7 de febrero de 2012

Yo estuve en el antiguo Lúa, Madrid


Este restaurante no cierra, se traslada para ser mejor, gran alegría para todos. Debo decir que le guardo un especial cariño, les deseo los mayores éxitos.
Aquí va mí crítica de noviembre de 2010 para que nunca se pierda:

Elegí este restaurante para una cena que era muy especial para mí. Lo elegí porque aquí he comido muy bien y porque unen tradición, buenos productos y técnicas innovadoras (heredadas de los grandes cocineros de la actualidad).
Local estrecho, pero bien utilizado. Decoración sobria.
Mesas bien montadas. Se nos asignó la de la entrada, muy bonita y la cual no se viste, es agradable. Servilletas de tela y buenas copas.
No hay carta, sólo un menú degustación de 44 € (a mediodía se puede no comer entero).
En lo enológico, carta corta, pero muy interesante y, en consonancia con la comida, precios ajustados. Escogí un vino blanco de Vinos de la Tierra de Castilla y un Altos de Losada 2007 (D.O. Bierzo) que estuvieron a buena altura.
Cenamos:
-Caña y oliva (varias técnicas, espuma, esferificación, gel etc. Agradable)
-Tomatito (trampantojo, realmente era piel de pimiento relleno de queso de cabra y anchoa y tierra de mole, muy bueno)
-Vacío de wagyu marinado en soja y wasabi con huevas de salmón y pez volador (espectacular, un plato de no olvidar)
-Sopa de ajo, palomitas de arroz rojo, trufa blanca y yema de huevo escalfado (plato muy conseguido y que, sin ser mi preferido, logró gustarme)
-Merluza a la gallega con mojama y wakame sobre espuma de cachelo (fantástico punto del pescado, muy sabroso)
-Falsa manzana baby (mismo trampantojo anterior, algo soso)
-Cochinillo a baja temperatura sobre ciruelas, orejones y pasas con espuma de leche de almendras (realmente bueno, una combinación perfecta)
-Ensalada de chocolate amargo, rúcula, frutos del bosque, vinagre de módena caramelizado y coral de frambuesa (un postre sorprendente, digno de elogio)
Un buen café con magníficos petit-fours (pasas con chocolate, trufas y galletas de mantequilla) pusieron el broche a la experiencia.
La cuenta ascendió a 55 € por persona.
El servicio se nota experimentado y capaz, además de ser muy amable.
Lo cierto es que aquí se come bien, las técnicas nunca van solas, se acompañan de sabiduría. Se nota que la cocina está bien engrasada, todo está dispuesto para el disfrute del comensal.
Se pueden poner peros, obviamente, aunque es justo reconocer las virtudes del restaurante.
Aprovecho para reivindicarlo, ya que las guías se olvidan de él.


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