miércoles, 20 de septiembre de 2017

Baltos 2014

¡Mencía!:
-Baltos 2014 (D.O. Bierzo), monovarietal de mencía con 4 meses en barrica y 6 en botella.
Color rubí de capa media, ribete granate.
En nariz despliega elegancia. Predominan frutos rojos y negros, regaliz y especias dulces.
En boca se muestra intensoa la vez que fresco. Frutas rojas y frutos negros aparecen con fuerza, también pimienta. Retrogusto medio.
Fue un regalo, pero anda por los 8 €.
Un vino seguro, sin duda. Quizá le recuerdo mejores añadas, quizá solo sea mi memoria... Pero cumple.
Esa mencía en esplendor es una buena idea.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Bokoto, Zaragoza

Nuevo menú del día en Zaragoza.
Restaurante japonés con ínfulas. Decoración agradable.
Mesas pequeñas con manteles individuales. Servilletas de papel. Copas mejorables. Palillos con una incómoda pegatina, esto no se explica.
La idea era el menú del día, de reciente incorporación, a 17 €. Es variado y apetecible. Bebimos agua, pero incluye copa de vino si se desea.
Comimos:
-Usuzukuri criollo (dorada, bastante acertado)
-Sushi variado (cumplidor, aunque el queso crema y los palitos chirrían)
Probé el segundo de mi acompañante:
-Fideos yakisoba (ricos, con pollo y verduras)
-Sweet sushi roll (de pistachos y de coco, una delicia)
-Sweet nigiris (de café y de chocolate, exquisitos)
Estos postres son como piezas de pastelería individuales. Lo cierto es que el nivel es impresionante.
El café, nada especial.
El personal mostró buenas maneras.
Pagamos unos 19 € por persona.
No estoy seguro de que sea un restaurante a recomendar en su formato carta (que intuyo en unos 35-40 €), pero sí lo es en el de este menú.
Hay muchas cosas que mejorar, sí, pero sirve para acercarse a la comida japonesa o quitarse el mono de ella.
Buena opción para el menú del día por la zona.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Punto de sal, Benidorm (Alicante) (II)

Vuelta a uno de esos sitios a los que sabes que vas a volver...
Nada ha cambiado.
Esta vez comimos en la terraza con una agradable brisa marina.
La carta sigue igual, pero vi con alegría que se ofrece pescado fresco según mercado. En cuanto a vinos fui a asegurar: Mestizaje blanco 2016 (D.O. El Terrerazo) y Mestizaje Tinto 2015 (D.O. El Terrerazo).
Comimos:
-Croquetas de jamón y hongos (ricas)
-Conchas finas (muy buenas)
-Loritos (fritos, excelentes, placer elegante y efímero)
-Gamba roja en costra de sal (medianas, mejores todavía que en la visita anterior, una maravilla)
-T-Bone a la brasa (espectacular carne de León muy bien tratada, grata sorpresa)
-Pavlova con fresas (correcta)
-Tarta de caramelo (también correcta)
Café intrascendente y orujo de cortesía para finalizar.
Pagamos unos 50 € por persona.
El propio Tomás Arribas al frente de la sala y buen manejo de las cocinas. La cosa mejora, indudablemente.
Fue una comida de producto, así que los puntos han de ser correctos. Y lo fueron.
Parece que han ajustado las velas y la dirección es correcta. Que sigan navegando.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Son de Mar, Benidorm (Alicante)

Otra vez Benidorm, otra vez amigos, otra vez disfrute...
Elegí este restaurante por su céntrica ubicación y por su oferta medianamente cuidada. Veamos.
Se nos asignó una mesa en la cristalera, hacía calor pero la brisa marina mejoraba la cuestión. Agradables vistas.
Mesas bien vestidas. Copas mediocres.
La carta es amplia y variada. Productos del mar y arroces predominan. En lo enológico muy poco a destacar, lugares comunes. Escogí un cumplidor Enrique Mendoza Chardonnay Joven 2016 (D.O. Alicante) y un voluminoso Monastrell By El Sequé 2015 (D.O. Alicante).
Comimos:
-Ajoblanco de espárrago (tras el consabido y nada interesante alioli un aceptable aperitivo)
-Quisquillas de Santa Pola (he comido mejores, la verdad)
-Rabas de calamar con alioli de lima (realmente una especie de orly, únicamente correctos)
-Mollejas de ternera con salsa de ostras y mostaza (bien, pero sobra timidez en el uso de aliños)
-Arroz negro con gambas y mejillones (buen punto y ración abundante, sin ser nada del otro mundo fue lo mejor de la comida)
-Coulant de chocolate con helado de caramelo (rico helado, aunque derretido, el coulant no me satisfizo)
-Torrija caramelizada con salsa de canela (tampoco pasará a ninguna lista personal de torrijas)
El café no elevó el nivel. Se sirvió un chupito de orujo cortesía de la casa.
El personal tampoco fue ejemplar, pero pasó el corte.
Pagamos unos 40 € por persona.
En fin, lo esperado. Un sitio que podría ser y no es. Pertenece al grupo empresarial más importante de la localidad, imagino que funcionará, eso sí. Es más confortable que otros, pero la comida no supone un salto cualitativo.
Mis recomendaciones serían búsqueda y selección de productos y valentía en puntos y sazones. Se debe.

lunes, 28 de agosto de 2017

Musclarium, Sant Carles de la Ràpita (Tarragona)

Comer en una mejillonera en la bahía de los Alfaques promete ser una experiencia interesante. Tenía que comprobarlo.
Desde el embarcadero del puerto deportivo, que me costó encontrar, una lancha te lleva al espacio en alta mar. El viaje es agradable.
Una breve explicación da la bienvenida al espacio.
Mesas con un camino de mesa de papel, así como las servilletas. Copas pésimas. Ningún lujo a bordo.
El menú "Ágora de sabores" está ya cerrado a 50 € sin vino (transporte incluido). Solo se ofrece el correcto Lo Xalador blanco 2016 (D.O. Montsant), que embotellan en exclusiva para el establecimiento.
Comimos:
-Salpicón de pulpo (hecho con la cabeza del animal que considero que no se puede comer preparada así, mal comienzo)
-Mejillones al vapor (ricos, intensidad y buen punto)
-Ostras (exquisitas aunque algo irregulares en cuanto a tamaño y sabor, abiertas con poco cuidado)
-Mariscada (buen nivel, piezas no muy grandes pero sí sabrosas y bien cocidas, destacaré los langostinos y las gambas rojas)
-Pulpo con patatas al caliu (delicioso, en estos tiempos en los que hay pulpo en todos los sitios todavía uno te puede sorprender)
-Pastissets (agradables, me quedaría con el de chocolate)
Se finalizó con un chupito muy mal servido de esa gran crema de licor de arroz del Delta y un café, que tardó mucho por problemas técnicos y no gustó.
El personal es claramente desigual y a ratos parece desbordado.
Pagamos 60 € por persona.
Obviamente sugeriría cambios y detalles. Más mimo, en general. Ahora bien, como experiencia funciona, se ven caras de felicidad.
La cocina, que es sencilla, no falla pues los puntos son aceptables. Y eso es mucho. Las prisas y la ambición son las malas consejeras, también en este caso.
Pese a estos apuntes recomiendo encarecidamente la visita, un lugar precioso en el que disfrutar de la comida y de la vida.
Ese mar, ese paseo en lancha, esos productos...

jueves, 24 de agosto de 2017

Lanson Black Label Brut

¡Champagne!:
-Lanson Black Label Brut (Champagne A.O.C.), pinot noir, chardonnay y pinot meunier, método tradicional sin maloláctica. Tres años en las cavas.
Color amarillo dorado, reflejos ambarinos. Limpio y brillante. Burbuja fina.
En nariz ofrece recuerdos de pastelería, cítricos y minerales. Muy interesante.
En boca es fácil de beber, pero sobrado de acidez. Aparecen frutas amarillas y lo ya expresado en nariz. Retrogusto medio.
Fue un regalo, desconozco precio. Leo que vale unos 30 €.
Un champagne correcto, sí, pero con aristas. Por ese precio hay mejores ideas.
No soy yo un gran entendido en espumosos, pero supongo que busco otros caminos.

martes, 22 de agosto de 2017

Pim Pam Peix Allipebreria, Benicarló (Castellón)

En mi búsqueda de restaurantes en Benicarló me sedujo este establecimiento. Me apetecía probar esa cocina.
Nos asignaron sitio en la terraza, que esperaba más cuidada.
Mesas de propaganda y desnudas. Copas mejorables.
La carta ofrece productos marinos a los que se añade creatividad. Muy sugerente. Hay algún menú pero optamos por compartir raciones. En lo enológico, pocas referencias a precios comedidos. Escogí un Angosto blanco 2016 (D.O. Valencia), vino que me satisfizo especialmente.
Cenamos:
-Coquinas a la plancha (buenas, pero con un poco de arena)
-Carpaccio de gamba roja con huevas de trucha (un plato seguro, exquisito)
-Calamares a la romana (no ofrecen novedad ni excelencia)
-Sepionet de la punxa a la brutesca con habitas (fantástica versión de este ya clásico, muy buen producto y mucha intensidad)
-Gambas peladas a la cazuela con ajillo, curry rojo y salsa marinera (la vedette de la cena, pese a su timidez en el uso del curry, esa salsa queda para el recuerdo)
-Panna cotta de turrón (bastante correcta en cuanto a textura y sabor)
El café, nada especial.
El personal se mostró algo irregular.
Pagamos unos 25 € por persona, buen precio.
Me encanta ver un sitio donde no se hace lo obvio, donde se intenta experimentar y crear a partir de la materia prima de una zona privilegiada.
Hay margen de mejora pero ya se alcanzan buenas cotas. Cuanta más cocina hay en los platos, mejor. Eso es un gran indicador.
Muy buena opción.