jueves, 27 de julio de 2017

Pau/Xixo, Benicarló (Castellón)

La idea era cena en una terraza agradable y esta parecía adecuada. La carta combina preparaciones del restaurante y del gastrobar con el que comparte cocina.
Terraza acogedora en tonos blancos, mucho más cuidada que sus vecinas.
Mesas desnudas, copas correctas.
Se ofrecen propuestas muy variadas y apetecibles, desde arroces a tapas y raciones. En lo enológico, pocas referencias y a precios comedidos. Escogí el fresco y agradable Mala Vida blanco 2016 (D.O. Valencia).
Cenamos (siento que las fotos no estén a la altura del blog):
-Puntillas fritas (pésima fritura, inexplicable)
-Brandada de bacalao (con su piel frita para acompañar, espléndida versión de este clásico, para aplaudir)
-Sepia con alcachofas (rico, pero a las alcachofas les sobraba algo de fibra)
-Croquetas de chipirones en su tinta (bien de sabor, de nuevo problemas con la fritura)
-Mejillones al vapor (muy buenos)
-Tiramisú (sin interés)
El café elevó el nivel.
El personal se mostró amable y capaz.
Pagamos unos 20 € por persona.
Disfruté pero también me llevé una pequeña decepción, ese es el tema. Esas frituras deslucieron mucho la cena, supongo que se trata de un error momentáneo...
Un sitio que parece ser una buena opción si se pulen esas aristas, un sitio de los que quieres que  eso no ocurra, de los que te apetece que funcionen...
Esa brandada, al menos, se queda en mi recuerdo.

miércoles, 26 de julio de 2017

Clos des Briords 2015

Blanco francés hoy:
-Clos des Briords 2015 (A.O.C. Muscadet Sevre et Maine sur Lie), monovarietal de melón de Borgoña con siete meses sobre lías.
Color dorado brillante. Bonito.
En nariz es muy expresivo. Cítricos, flores blancas, hierba fresca y mineralidad aparecen con intensidad.
En boca se muestra amplio y fresco. Muy buena acidez. Retrogusto largo y placentero.
Costó unos 15 €.
Un muy buen vino este, sin duda. Me ha gustado más que otros de esta misma bodega y, a la vez, más que otros de su tipo.
Funciona bien con comidas especiadas, además.
Recomendable.

sábado, 22 de julio de 2017

L'Antic Molí, Ulldecona (Tarragona)

Tenía muchas ganas de visitar este reconocido restaurante de autor en las proximidades de uno de mis paraísos, el Delta del Ebro. Vamos allá.
Está alejado del mundo pero se encuentra relativamente bien. El edificio era una almazara y eso también es importante. En el piso de arriba se sirve un menú del día y en la de abajo lo más representativo de la cocina de Vicent Guimerà
Espacio confortable y de cuidada decoración. Lo vi algo impersonal, eso sí.
Mesas bien vestidas, me gustó mucho la cubertería. Copas adecuadas.
Se ofrecen carta y dos menús con el hilo conductor de una vuelta ciclista por los productos de la zona, nos decantamos por el corto, Petit Tour (45 €). Solicité alguna modificación y fue aceptada de manera muy amable. La carta de vinos se centra también en producto de proximidad y tiene precios aceptables. Escogí el Vega Aixalà La Bauma 2015 (D.O. Conca de Barberà), que estuvo a muy buena altura.
Comimos:
-Aperitivo de las diferentes texturas de los aceites monovarietales (tras probar un estupendo aceite de la variedad autóctona marfil se sirve esta demostración de técnica, sabor e idoneidad)
-Taco de langostino de La Rápita (marisco crudo y con poco aliño, se sirven aparte ajoblanco, ajonegro y perlas de limón y manzana para combinar al gusto, una delicia)
-Ostra del Delta con tuétano y caviar de arenque (inconmensurable bocado)
-Anguila lacada con teriyaki y espuma de garbanzos (con matices de vino tinto y azafrán también, platazo absoluto, de esas veces que todo tiene sentido)
-Pieles de anguila en guiso tradicional (servido como secuencia del anterior, melosidad y profundidad, una maravilla)
Conjunto sublime. La anguila, de por sí un producto que me apasiona, en una altísima expresión. Para recordarlo siempre.
-Mejillones del Delta en escabeche y boniato(muy conseguido, sabores bien marcados)
-Tortilla de bacalao con cebolla caramelizada y guisantes liofilizados (la textura de la tortilla es totalmente nueva para mí y me encantó, como una muselina cremosa, pese a eso menos interés que el resto)
-Berberechos con butifarra blanca y negra y aire de su agua (mucha potencia, bien resuelto)
-Gamba roja en secuencias (con espardeña y shiitakes, otro plato memorable, desde la emulsión de la cabeza a los fondos y los contrapuntos, espectacular)
-Yema de huevo, patata, judías verdes y papada (destacaré las judías verdes, lo demás rico pero predecible)
-Dentón con curry y tallarines de arroz del Delta (otro de los grandes aciertos del menú, deliciosa combinación para un pescado de otro nivel)
-Pato con maíz (y de nuevo teriyaki, merece todos mis elogios tanto en concepto como en ejecución)
-Chocolate y maracuyá (diferentes preparaciones entre las que sobresalen las rocas, bien compensado, gran postre)
-Petit fours (agradables, me quedo con la galleta de algarroba)
El café merece ser mejor.
El personal se mostró correcto, pero se puede profundizar en este aspecto.
Pagamos 53 € por persona.
Voy a intentar evitar los circunloquios: no sé si nunca he comido mejor por este precio. Producto de gran calidad y buen criterio, conocimiento y sensibilidad. Todo esto y mucho más.
Vicent Guimerà está en un momento álgido, los premios llegan y las salas se llenan. Pero es que lo merece, su propuesta muestra una solidez excepcional.
Siempre hay áreas de mejora, pero lo esencial está. De este restaurante sales bastante más feliz de lo que entras.
La zona es privilegiada, comer aquí también.





martes, 18 de julio de 2017

Domaine de la Pépière La Pépie Cabernet Franc 2015

Un francés:
-Domaine de la Pépière La Pépie Cabernet Franc 2015 (Vin de Pays du Val de Loire), monovarietal de cabernet franc con cinco meses de crianza en acero inoxidable.
Color picota con ribete violáceo. Capa baja.
En nariz destacan fruta roja en sazón, hierba fresca y especias. Complejo.
En boca se muestra vivo y goloso. Persiste mucha fruta y aparecen pimienta y regaliz. Fácil de beber. Retrogusto medio.
Costó unos 9 €.
No soy yo de estos vinos de sed, la verdad. Voy probando y no me acaban de convencer, con honrosas excepciones.
No obstante, es un buen producto. Todo ese trago de fruta y vivacidad merece elogios.


domingo, 16 de julio de 2017

CanCook, Zaragoza

Tenía ganas de conocer este restaurante creativo zaragozano regentado por gente joven y con ganas. Veamos.
Se accede a él como a una vivienda. La sala, en la primera planta, es agradable. No es grande pero la separación entre mesas la hace espaciosa.
Mesas bien vestidas. Copas adecuadas.
Aquí se ofrece cocina de sabores reconocibles pero pasada por un tamiz de actualidad. Hay dos menús, escogí el corto (35 €). Carta de vinos reducida y a precios excesivos, punto a retocar. Me decanté por el siempre magnífico Tres Picos 2015 (D.O. Campo de Borja).
Cenamos:
-Helado de espárrago blanco y aceite del Somontano (delicioso, muy conseguido)
-Bloody Mary sólido y merengue de queso con membrillo (mejor el primero, buenas técnicas)
-Gazpacho de cereza de Caspe con roca de queso Picón (rico pero le sobraba pepino y le faltaba un contraste salado o ahumado)
-Rilletes de conejo en escabeche con helado de manzana verde (algo seca, pero con los matices muy bien incorporados)
-Bacalao marinado con algas y guiso de sus callos (inesperada vedette de la cena, gran calidad del producto y mucho tino en su tratamiento, un conjunto espectacular)
-Entrecostal de ibérico con usones, salsa de boniato y trufa de verano (plato que no me satisfizo pero del que destaco las magníficas setas)
-Yogur de Sieso con granizado de mojito y frutos rojos (bien, pero me gusta un postre más contundente para este tipo de menús)
Con unos petit fours correctos y un aceptable café se cerró la velada.
El personal se mostró eficiente y amable.
Pagamos 50 € por persona.
Digamos que era lo esperado, platos de inspiración clásica bien revisados. Los sabores nítidos predominan, eso se debe destacar.
En esa cocina se hacen bien las cosas y se cuidan las presentaciones. Animaría a arriesgar en los aderezos y a dar un paso adelante en la búsqueda de productos locales de calidad. Todavía se puede definir la línea algo más. El plato de bacalao marca el camino a seguir.
Auguro evolución positiva, habrá que estar atento.

lunes, 10 de julio de 2017

Un par de experiencias en Sevilla

Viaje de grupo de amigos a Sevilla con alguna parada gastronómica interesante. Me detendré menos de lo acostumbrado pues esta vez la comida no era lo prioritario, pero al menos quiero que quede constancia.
En El traga vi muchas ganas de agradar y más honradez.
En el menú, nubes y claros. Muy bien un salmón ahumado con verduritas y no tanto ensaladilla y pulpo.
Me gustaría volver con más detenimiento.
En Sahumo también vi buenas intenciones, y eso no es poca cosa.
En lo gastronómico destacaría el tartar de corvina y el de carne, aunque pasado de punto de humo este último. Menos interesantes el ajoblanco, al que le fallaba la textura, las croquetas y los postres.
Tampoco me importaría repetir.
Entre molletes de manteca colorá con lomo, ¡qué espectáculo!, y de pringá no hubo tiempo para mucho más. Y si lo hubo mejor no recordarlo.
Siempre es un placer volver a Sevilla.

jueves, 6 de julio de 2017

The invisible man 2014

Un Rioja curioso:
-The invisible man 2014 (D.O.Ca. Rioja), monovarietal de tempranillo con 10 meses de crianza en roble francés.
Color cereza intenso, ribete violáceo.
En nariz presenta aromas a frutos rojos y negros y cacao, también tostados. Expresivo.
En boca se muestra elegante y amable. Mucha presencia de fruta. Equilibrado. Retrogusto largo.
Fue un regalo, pero parece estar por los 11 €.
Lo cierto es que me gustó. Da más de lo esperado, y eso es lo mejor que se puede decir de un producto.
Merece la pena.