miércoles, 30 de julio de 2014

Cellier Yvecourt 2012

Otro vino francés de supermercado:
-Cellier Yvecourt 2012 (Bordeaux A.O.C.), no especifica el coupage pero parece ser merlot, cabernet sauvignon y cabernet franc.
Precioso color cereza picota, ribete granate, capa media.
Aromas de fruta negra en sazón, hierba fresca y balsámicos. Muy interesante.
En boca sigue la fruta y encontramos también tostados y especias. Paso de boca muy agradable, fácil de beber. Retrogusto medio.
Costó unos 10 €, adecuado.
Estos vinos son siempre una sorpresa, esta ha sido positiva. Un vino clásico y con el que quedar bien en cualquier mesa y en cualquier compañía.
Recomendable, ya lo creo...

domingo, 27 de julio de 2014

Cartesius 2007

Vamos con un vino recién traído de Girona:
-Cartesius 2007 (D.O. Empordà), coupage de garnacha, cabernet sauvignon y cariñena. Ocho meses en roble francés.
Color cereza, capa alta.
En nariz se muestra complejo. Destacan fruta madura y tostados, también notas minerales.
En boca es muy carnoso. Persisten recuerdos a fruta y aparece pimienta negra y torrefactos. Retrogusto largo.
Costó unos 9 €, lo veo correcto.
Estamos ante un vino que no va a sorprenderte, pero que cumple perfectamente. Realmente bien hecho, muy equilibrado.
Eso sí, bébetelo ya.

sábado, 26 de julio de 2014

La sirena, Roses (Girona)

En Roses hay varios locales que huelen a El Bulli, uno de ellos es este. Pasa por ser una terraza más de las muchas que asoman al mar, pero no lo es.
Probé solo la terraza, en dos ocasiones diferentes, pero me consta que en el interior la oferta es más elaborada y contundente. Me quedé con ganas de disfrutarla.
Lo primero fue un aperitivo frugal, acompañado de cañas bien tiradas.
Raciones realmente interesantes, destacaría los calamares a la romana pero vamos, todo a buena altura.
Por la noche probamos otras cosas. La carta de vinos es muy apetecible así nos hicimos acompañar por un 5 fincas Reserva 2010 (D.O. Empordà), un vino magnífico, especialmente recomendable. ¡Ah! Y servido en buenas copas.
Todo mantuvo el nivel, quizá me quedaría con las croquetas de queso (había tres variedades) y los chipirones.
El personal se mostró muy amable.
La suma de ambas ocasiones alcanzó unos 90 €, adecuado.
En las mesas de otros locales se ven precocinados y platos combinados, aquí se cocina y muy bien. La diferencia es enorme, es aquí donde hay que parar.
Lo dicho, para el próximo viaje dejo la propuesta más elaborada, este acercamiento valió la pena.

lunes, 21 de julio de 2014

Tramonti, Roses (Girona)

Tenía ganas de volver a esta pizzería curiosa, a este restaurante de cocina sobre masa.
Sigue siendo el local más apetecible de la calle por su cuidada decoración.
Mantelería de papel, pero del que no lo parece y copas mejorables.
Se ofrecen pizzas de autor y un sinfín de entradas curiosas. También pastas y hasta pescados o carnes. Me gustó ver que la carta de vinos contenía apreciables referencias a precios comedidos. Escogí un Terramala 2011 (D.O. Empordà), que fue una de las grandes alegrías del viaje. Un vino muy interesante.
Cenamos:
-Huevo de Tramonti (realmente es solo buen jamón ibérico y parmesano encima de una masa hueca, pero entre espectáculo y sabor es un platazo)
-Burrata con barra de pan (el pan es curioso, pero el queso es de una calidad excepcional, otro éxito)
-OT (crema de alcachofas, mozzarella, gambas de Roses y pera en almíbar y un ligerísimo toque picante, realmente deliciosa)
-Profiterol de Pep (relleno de nata, con buen chocolate y helado de vainilla, placer goloso)
El café fue correcto, lo recordaba mejor...
El personal anduvo algo irregular, pero cumplió.
La cuenta ascendió a 30 € por persona compartiendo lo mencionado entre tres.
Me llevé una buena impresión y la conservo tras esta ocasión. Quitaría esas omnipresentes reducciones de balsámico o similares, puliría algunas presentaciones y haría ciertos retoques, pero aquí me lo paso bien de verdad.
No hay concepto ni discurso, en esta cocina hay una dosis de originalidad y comida buena y divertida. Pequeños y mayores, gourmets y ajenos, todos pueden disfrutar.
Pep Curiel lo consigue.


viernes, 18 de julio de 2014

Vivan los bares

Nuestra cadena pública estatal alterna lo más zafio con propuestas interesantes. Este nuevo programa, "Vivan los bares" tenía un punto de partida apetecible.
El primer capítulo era en el Ganbara, en Donosti, un magnífico bar. Eso sí, ¿por qué ese y no otro de la misma ciudad? Desde luego ese no sería mi elegido.
Escribo ya sobre el programa porque creo que el capítulo gastronómico se ha agotado con este. Lo demás parece ser ya otra cosa, más sociedad y menos cocina.
La presencia de la propia familia propietaria, de Subijana, de Arzak y de otros cocineros donostiarras dignificó el capítulo, pero lo demás...
Los presentadores son lo contrario a lo que pide el formato, ni idea de cocina ni de televisión. ¿Quién hace el cásting? Quizá sean buenos en otras cosas, reconozco a Makandé cierto talento musical, pero no para esto.
Otro fiasco de una cadena pública que no se entera de que poner en valor nuestra gastronomía, nuestros bares y restaurantes, también es poner en valor nuestro territorio.

martes, 15 de julio de 2014

Premios nacionales de gastronomía 2014

Ayer se entregaron los Premios nacionales de gastronomía de este año, que realmente corresponden al 2013, claro. Creo que lo debía reseñar en este blog, dada su importancia.
Quiero felicitar a los galardonados, haciendo especial hincapié en el madrileño Mario Sandoval. Lo merecen.
Por cierto, veo que ha desaparecido el premio de Internet, algo incomprensible. Asumo que esta Academia tampoco vive en el tiempo en que vivimos los demás.
¡Qué difícil se hace comprender toda esta arbitrariedad a la hora de conceder premios!


viernes, 11 de julio de 2014

Rafa's, Roses (Girona)

Pongámonos todos en pie, que esto es una de las catedrales de esta religión nuestra, la comida.
La plancha y la vitrina de Rafa Cantero son testimonio vivo de la existencia de la perfección gastronómica, vamos allá.
Era mi segunda vez, la primera está descrita aquí, pero tenía mucho de iniciático por la compañía.
Sigue el mismo local modesto, la misma nula decoración... Han mejorado las copas ligeramente, eso sí.
La carta es la nevera de pescados, la mar fue ese día poco benévola pero sigue habiendo muchas posibilidades.
En el apartado de vinos parece que también se ha profundizado en variedad y calidad. Precios comedidos. Escogí un Verd Albera 2013 (D.O. Empordà), fresco y goloso, y un Magenc Blanc 2013 (D.O. Empordà), muy equilibrado e interesante.
Llega la comida:
-Anchoas (caseras, con un pan maravilloso, nunca las he probado mejores, increíbles)
-Espardeñas (placer humano, producto fetiche donde los haya, si se puede hay que probarlas alguna vez en la vida, mejor todavía si antes han pasado por la plancha de hierro de este local)
-Chipirones (minúsculos, no es la mejor temporada, pero exquisitos)
-Gambas (el producto por excelencia de Roses, espectaculares)
-Negrito (pescado que no había probado y me encantó, mejor sabor que textura)
-Trufas de chocolate y regaliz (correctas)
El café pasó el corte.
Aquí no se puede calificar al personal como en otros restaurantes, esto es casi la casa de una familia. El buen ambiente que transmiten Rafa y su mujer es verdaderamente extraordinario.
El precio anduvo por los 50 € por persona. Digamos que, para mí, la conversación con Rafa ya vale mucho más que eso.
Esto es mucho más que una comida, es una reivindicación de un artesano de la plancha y de los pescadores que le surten de materia prima. La experiencia que supone comer en este local está a la altura de muy pocas.
Ver el oficio de Rafa en su plancha de hierro y su criterio a la hora de escoger los pescados, escuchar sus explicaciones, sus anécdotas y sus gustos personales es un auténtico lujo.
Tiene fama de caro, pero esta vez tampoco me dio esa sensación. Incluso si no aprecias lo expuesto anteriormente, la calidad del pescado y del marisco vale cada euro pagado.
Quizá sea el sitio al que hay que ir, no solo por la comida (que también), sino por ser parte de todo eso aunque sea solo por un par de horas.
Mis respetos, Rafa...


martes, 8 de julio de 2014

Bistró del mar, Roses (Girona)

Viaje a la Costa Brava, vienen muchas entradas, ¡empezamos!
Una vez me alojé en este hotel y ahora vi que habían remodelado el bar-restaurante, así que fue el elegido para un rápido aperitivo.
Terraza bonita, con decoración marinera actualizada, situada a escasos metros del mar.
Probamos primero unos mejillones, imagino que gallegos, que resultaron realmente agradables.
Las tallarinas, en cambio, no pasarán a mi antología privada.
Estas dos raciones y cinco cañas bien tiradas sumaron unos 30 €.
Destacaré el personal, amable y diligente, y la rapidez del servicio.
Puede ser una opción válida para comer y beber algo en un entorno acogedor.