miércoles, 25 de febrero de 2015

Ferran Adrià. Auditando el proceso creativo

Yo no pude ir a comer a elBulli pero conozco bien su universo, el que intenta recrear esta exposición.
Ineludible para gourmets (o foodies o como se nos quiera llamar), pero no solo para nosotros. Hay mucho más, no es solo cocina, sobre todo es creatividad.
elBulli actúa aquí de ejemplo para otras disciplinas, de espejo donde mirarse. Se aprende sobre la historia reciente de la gastronomía, también de cualquier proceso creativo. Ferran Adrià es siempre un buen referente.
A mí me gustaron mucho los recuerdos del restaurante, pero también los diferentes procesos explicados. Lo dicho, cualquier persona inquieta puede encontrar en esta exposición algo que le transmita.
Quedan unos pocos días para visitarla (hasta el 8 de marzo), ¡qué nadie se la pierda!

domingo, 22 de febrero de 2015

Del Diego, Madrid

Del Diego es un clásico de la noche madrileña, y eso es mucho...
No suelo hablar de cócteles pero me apetecía hacer una excepción con este local. Podría haber sido Chicote el elegido, pero este es, a mi juicio, un escalón mejor.
Esta vez probé el Tom Collins, magnífico, ¿cómo no?
El local es bullicioso y algo incómodo, pero el encanto es inconmensurable.
La carta es amplia y variada, pero siempre se puede pedir algo y dejarte llevar por la creatividad de los camareros. ¿Precio? Unos 10 € por copa...
Esa calle tiene muchas opciones, parece buena idea perderse un rato por ella...

miércoles, 18 de febrero de 2015

Bonito del Norte en aceite de oliva Lolín

El bonito en aceite es uno de mis productos fetiche, lo reconozco...
Muchas marcas me dan momentos de alegría, ¿cómo no mencionar Frinsa, Ortiz, Lorea y alguna más?
Pero lo de Lolín es otro mundo, ¡qué barbaridad de producto!
Lomos preciosos de un bonito blanco y terso con mucha grasa infiltrada, que casi parece ventresca, sumergidos en un correcto aceite de oliva.
El bote de 400 g. netos costó algo más de 6 € (de oferta en El corte inglés), fantástico precio.
En fin, solo esto, que lo tenía que contar...

jueves, 12 de febrero de 2015

Al trapo, Madrid (II)

Al trapo me encantó y lo conté en este blog. Esta vez lo elegimos para una maravillosa reunión de amigos.
Todo sigue igual así que me remito a lo ya comentado.
No me gusta que la sala esté tan poco iluminada por la noche, con lo bonita que es, además... Las fotos son bastante malas por ese motivo.
Bebimos un espectacular Lalama 2011 (D.O. Ribeira Sacra), un decepcionante El hombre bala 2012 (D.O. Vinos de Madrid) y un muy correcto Sela 2011 (D.O. Ca. Rioja). Servicio impecable en todos ellos, pero persisten los altos precios.
Cenamos:
-Al trapo fresh (cuidado y logrado aperitivo)
-Aireados de tortilla española con pimiento verde y anchoa (me gustaron más que la otra vez)
-Mejillones con salsa bearnesa (los mejores que he comido en mi vida, producto, técnica y sabor)
-Bollo preñao de chorizo con huevo de codorniz y huevas de trucha (para comerte una decena, delicioso)
-Tartar de solomillo de ternera aliñado con helado de mostaza y salsa de pimienta negra (preciosa presentación para un correcto tartar al que sugiero añadir algo de alegría)
-Rollo vietnamita frito con hierbas frescas y tartar de navajas (gran plato, genial uso de las especias, muy fresco y sabroso)
El pato, el pichón o las cocochas tuvieron muy buena acogida en la mesa también. Me gustó mucho la salsa de esas cocochas.
-Quesos de aquí y de allá (buena selección, destacaré el asturiano Geo, el Grazalema y el Valdeón, ración demasiado corta para cinco personas, eso se debe modificar)
Muy buen café para acabar.
El servicio, especialmente amable, se mostró algo más irregular que en mi anterior visita.
Desconozco precio de la cena.
Continúan las buenas sensaciones, quizá privadas, eso sí, de la sorpresa inicial. La cocina prêt-à-porter de Paco Morales sigue a muy buen nivel.
Me declaro amante del discurso propio de esta propuesta, divertida e informal pero con evidentes destellos de alta cocina.
Un sitio al que ir y volver a ir...

martes, 10 de febrero de 2015

Ceretto Moscato d'Asti 2013

Hoy toca vino dulce italiano:
-Ceretto Moscato d'Asti 2013 (Moscato d'Asti D.O.C.G.), monovarietal de moscato bianco con fermentación a temperatura controlada, que se detiene al llegar al 5% de alcohol, en depósitos de acero inoxidable.
Color amarillo pálido y fina y poco abundante burbuja.
En nariz destacan flores blancas, frutas tropicales maduras y membrillo. Muy aromático.
En boca se muestra muy equilibrado, el dulzor se contrarresta con una suave acidez y el carbónico. Aparecen frutas tropicales, melocotón y manzana.
Fue un regalo, desconozco precio.
No es mi vino ideal, no, pero después de una buena comida puede ser interesante. Fresco y equilibrado, puede funcionar con postres ligeros o sorbetes.
Un vino diferente, para muchos públicos...

sábado, 7 de febrero de 2015

Raw Bar, Madrid

Se anuncia como la renovación del Grupo Lezama y como una de las aperturas interesantes de 2015 en la capital. Había que verlo.
El local ha quedado precioso. Decoración muy actual, con algún leve toque asiático y cierto aire lujoso. Preside el espacio una barra baja donde sentarse observando a los chefs (por la altura no se aprecia el trabajo, eso hubiera sido perfecto, como en una buena barra japonesa).
La parte de abajo, la que nos ocupa en esta entrada, se ocupa de la cocina sin fuego (aunque también posee una pequeña parrilla) y la de arriba de técnicas más tradicionales.
Nos sentamos en esa apetecible barra.
Se puede elegir entre un menú de 35 € o la apetecible carta. Preferimos pedir platos y compartirlos. La carta de vinos es algo corta, pero tiene alguna referencia interesante a precios adecuados. Bebimos un sorprendente Agnus Dei 2013 (D.O. Rías Baixas), me encantó este albariño, y un también notable 7 cupos (D.O. Ribeiro).
Llega la comida:
-Anchoas del Cantábrico (muy intensas, como debe ser)
Se acompañó de un pequeño y muy agradable negroni. La coctelería parece ser otro de los puntos fuertes de la casa y quieren que se note.
-Surtido de ahumados caseros (acertadísimos, sobresaliente el salmón)
-Carpaccio de gamba roja mediterránea (maravilloso producto, un gran plato)
-Tartar de atún rojo (me gustó la textura, pero sugeriría algo más de alegría en el aliño, unas huevas...)
-Ceviche de lubina y calamar con espárragos y rábanos (buen producto y óptimo, a mi juicio, punto de lima y chile, la vedette de la casa)
-Vieras a la parrilla con emulsión de alcachofas y tapenade (de nuevo el producto protagoniza un plato de altura, espectacular la emulsión)

-Tataki de atún rojo (buena técnica para tratar un pescado magnífico, quizá un poco más de soja...)
-Ensalada de frutos rojos con tiradito de salmonete (el plato que recomienda el chef, sublime el salmonete y divertidos la hoja de ostra y el ficoide glacial, lo de los frutos rojos lo veo menos)
-Brownie con cremoso de gianduja y castañas (bien, pero esperaba más, me gusta la original manera de ofrecerlos, aunque da sensación de que el postre no está hecho al momento)
Un buen café, invitación de la casa, cerró la comida.
El personal se mostró especialmente atento y capaz. Mención especial para Manuel, el chef de ese día, por su destreza y amabilidad. Muchas ganas de agradar.
La cuenta ascendió a 42 € por persona. Aclaro que los platos se compartieron entre tres personas y dos de ellos no se cobraron por una cuestión promocional.
Así pues, tenemos un nuevo formato, un local fantástico y mimbres para hacer un gran cesto.En esa barra hay buenas manos y se manejan muy bien los puntos de los pescados, que son de gran calidad.
Los platos, de cuidadísima presentación, probablemente adolecen de falta de personalidad y de un poco de atrevimiento en los aliños. Quizá, también, alguna de las raciones deba ser más abundante. Por ahí han de ir los avances.
La propuesta es muy sugerente, debería funcionar...
El crudo, ese placer para paladares sin prejuicios, ha encontrado aquí un gran referente. Id a disfrutarlo.

jueves, 5 de febrero de 2015

Más mercados madrileños

De los múltiples mercados madrileños en los que se come ya he hablado mucho en este blog, y lo seguiré haciendo...
Hoy comentaré la experiencia en alguno de ellos.
Empezaré por San Miguel, el ya clásico.
Las ostras de Daniel Sorlut son una maravilla, opté por las del 2 y no defraudaron.
Los nigiris de anguila pueden servir para quitarte el "mono" de sushi. Correctos.
La marisquería del mercado es bastante irregular, pero los langostinos de ese día valían la pena.
Lo peor es siempre la carísima y poco variada oferta de vinos.
Unos 30 € costó este aperitivo agradable.
En el Gourmet Experience de Callao estuve poco pero no pude resistirme a probar los deliciosos dim sum de pato y boletus de Tse Yang Dimsum Club. Los acompañé de una cara, pero bien tirada, caña.
Y por fin probé la comida de Platea.
Fantásticos el aguacate en tempura y las alcachofas. Muy buenas frituras.
Las tostadas de foie, sin más...
Las gambas merecieron mi aprobado.
Las cañas, caras y bien tiradas. Debe de ser una moda.
Otros 30 € costó la cosa...
Lo de siempre, bonitos lugares que pueden ser correctas opciones. Eso sí, hay de todo, mucho bueno y mucho malo. Sed cuidadosos.