miércoles, 16 de agosto de 2017

Sileo 2015

Un Montsant:
-Sileo 2015 (D.O. Montsant), coupage de garnacha y samsó con cuatro meses en roble francés sobre lías.
Rojo picota de capa media, ribete violáceo.
En nariz aparece mucha fruta roja y negra, también especias dulces y hasta ahumados. Expresivo.
En boca se muestra potente y fresco a la vez. Persiste lo sugerido en nariz. Retrogusto largo.
Fue un regalo, creo que cuesta unos 10 €.
Lo cierto es que no está nada mal, aunque tampoco despertó emociones en mí.
Un buen vino, de los que cumplen. Pero de los que no enamoran.

domingo, 13 de agosto de 2017

Chuanet, Benicarló (Castellón)

Benicarló tiene una insospechada oferta gastronómica. De entre todas las opciones escogí este restaurante para una comida. La idea era pescado, marisco y arroz en un sitio agradable.
Sala grande y espaciosa. Decoración algo impersonal, quizá le sobra ese punto noble que quiere mantener. Cómoda, de todos modos. Vistas al mar.
Mesas bien vestidas. Copas mejorables.
La carta ofrece eso, mar y calidad. En lo enológico, referencias locales y los imprescindibles de estos locales. Escogí un fresco e interesante Magnanimvs blanco 2016 (I.G.P. Castellón) y un mejor todavía Blanc de Trilogía 2016 (D.O. Valencia).
Comimos:
-Aperitivo (buenas colas de langostino con salsa rosa)
-Foie mi-cuit (buen producto y buena factura, le sobraba la capa de caramelo)
-Ortigas de mar (impresionantes, quizá las mejores que he probado, fritura impecable y ese sabor que lo cambia todo)
-Pulpitos (muy ricos, textura firme e intensidad, cambiaría la guarnición)
-Arroz de calamares, alcachofas y gamba roja (grandes punto y sabor, muy bien hecho, ración generosa)
-Sorbetes de marc de cava y de mandarina (mejor el de licor, nada especial)
Correcto café.
El chupito de orujo fue cortesía de la casa.
El personal fue especialmente amable y capaz.
Pagamos unos 50 € por persona.
Aquí se encuentra lo que se viene a buscar, y eso nunca es poco. Producto de calidad y buen trato, nada más y nada menos. La creatividad y la innovación se la dejan a otros.
En esa cocina hay mucho saber hacer y eso lo mejora todo.
Una alegría.


miércoles, 9 de agosto de 2017

Casa Jaime, Peñíscola (Castellón)

Sucede que a veces un plato o un restaurante te obsesionan. Ese era mi caso con el arroz Calabuch desde que conocí de su existencia (y de su referencia cinéfila, claro). Y por fin...
Reservé en la terraza. Día caluroso, pero estuvimos cómodos.
Mesas bien vestidas y copas correctas.
La carta se centra en productos del mar y del entorno. El arroz se encarga previamente, todos son especialmente apetecibles. En lo enológico se presenta una carta corta a precios contenidos. Escogí el agradable Alba de Murviedro 2016 (D.O. Valencia) y el siempre fascinante Mestizaje blanco 2016 (D.O. El Terrerazo). Quizá haya que hablar un día de cobrar a 2,75 € el agua filtrada...
Comimos:
-Aperitivo (muy buena coca de atún y piñones)
-Capricho del Papa Luna (pese a no ser temporada de erizos me apetecía, gran bocado fruto de la combinación con langostinos y las alcachofas)
-Llenguetas (a la bilbaína y con un huevo de corral, lo cierto es que me pareció un plato espectacular dentro de su sencillez)
-Arroz Calabuch (con espardeñas y ortigas de mar y coronado por una concha fina, la cremosidad y la potencia que aportan la ortigas hacen de este arroz uno de los más interesantes que he probado nunca, óptimo punto y notable presencia de espardeñas, inconmensurable)
-Tarta de chocolate y coco (rica)
Destacaré también el Pomme d'amour (helado de manzana de feria) de uno de mis acompañantes.
El café Illy es aceptable.
Se sirvió un chupito de marc de cava cortesía de la casa.
El personal anduvo diligente y amable.
La cuenta marcó unos 50 € por persona.
Disfruté mucho esta comida. Las expectativas eran altas y se colmaron, lo que rara vez ocurre.
Esta es una de esas casas que honran al producto, al trabajo de pescadores y agricultores y a la vida misma. El Mediterráneo es esto. Y esto es precisamente lo que se debe preservar.
Ya tengo ganas de volver...




viernes, 4 de agosto de 2017

Pricum Albarín Barrica 2015


-Pricum Albarín Barrica 2015 (D.O. Tierra de León), monovarietal de albarín con ocho meses en roble francés.
Color amarillo dorado con reflejos verdosos.
En nariz muestra fruta blanca y cítricos. Interesante.
En boca es sedoso y equilibrado, con una acidez muy adecuada. Retrogusto nedio.
Costó unos 14 €.
Raúl Pérez es garantía de éxito y aquí no podía ser menos. Una variedad curiosa muy bien tratada para un blanco recomendable.
Probadlo.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Predicador tinto 2014

Vamos con un vino mayor:
-Predicador tinto 2014 (D.O.Ca. Rioja), tempranillo con algo de garnacha y graciano con 17 meses de crianza en roble francés de un uso.
Color picota limpio y brillante, ribete violáceo.
En nariz destaca la fruta roja y negra en sazón, suaves ahumados, especias y sotobosque. Complejo y estimulante.
En boca es fresco a la vez que potente. Persiste la fruta y aparece cierta mineralidad. Mucho equilibrio. Retrogusto largo y placentero.
Costó unos 21 €, fantástico precio.
Este es uno de esos vinos que te recuerdan que la vida puede ser maravillosa, de los que te unen a personas y a momentos.
Benjamín Romeo entrega una añada imponente de este Predicador que tantas alegrías da.
Disfrutemos juntos.