lunes, 30 de noviembre de 2015

Casa Carmela, Valencia

La idea era comernos el mejor arroz posible en Valencia capital. Tras una intensa búsqueda en la red decidí decantarme por este restaurante situado a los pies de la playa de la Malvarrosa.
Local amplio y de decoración clásica, incluyendo bonitos azulejos tradicionales.
Mantelería de tela y copas mejorables.
La carta ofrece los consabidos arroces y, para esperarlo, muchas e interesantes propuestas entre las que sobresalen los productos de mar. En lo referente a vinos dispone de una carta corta con interesantes referencias a precios correctos. Opté por un Pago de Tharsys Vendimia nocturna 2014 (sin D.O., zona de Requena), un curioso vino hecho con albariño y godello, y un siempre cumplidor Mestizaje blanco 2014 (D.O.P. El Terrerazo).
Comimos:
-Quisquilla de Santa Pola cocida (producto excelso, pura delicadeza, punto inmaculado)
-Sepionets de playa a la plancha (absolutamente espectacular, maravilla marina muy bien tratada)
-Gamba rayada cocida (producto de productos y óptima cocción, inconmensurable sabor en las cabezas, indescriptible textura en las colas)
-Paella de marisco todo pelado "senyoret" (arroz cocinado con fuego de leña de naranjo, de fondo de pescado con rape, calamar, sepia y colitas de gamba, impresionante punto y delicioso "socarrat", potente como ningún otro que haya probado, majestuoso)
-Fruta variada tropical y sorbete (fruta de calidad bien preparada)
-Galleta típica y dátiles (a modo de petit fours pero servidos demasiado tarde, correctos)
Un buen café dio por terminado el festín.
El servicio es inusualmente capaz y atento, domina la sala con solvencia.
La cuenta ascendió a unos muy adecuados 53 € por persona.
Objetivo conseguido, buscaba un arroz inolvidable y aquí estaba. Esa capa fina del cereal, ese ligero sabor ahumado que le aporta la leña, esa contundencia del fondo de pescado, ese "socarrat" por el que rascarías hasta la extenuación... Va a ser difícil encontrar algo similar. Además de eso aquí hay productos que merecen por sí mismos una visita, ¡qué nivel!
Esto no va de cocina creativa, aunque imagino que han sabido adaptarse a los puntos y texturas de la actualidad, va de cocina de siempre, va de hacer las cosas bien durante casi un siglo. Y eso sí que es difícil.
Parada obligatoria.



sábado, 28 de noviembre de 2015

Michelin 2016

Otra vez la lluvia de estrellas, otra vez la tacañería de la guía roja para con este país, otra vez la alegría que va por barrios...
Incoherencia y arbitrariedad vuelven a presidir el resultado final, lo esperado.
De los premiados celebro especialmente la estrella del madrileño Lúa, un restaurante al que tengo especial cariño y que intentaré visitar este año próximo, y la segunda de Zaranda, que conocí en Madrid en el local que ahora ocupa Lúa. Curioso círculo.
Madrid es el caso más sangrante, el nivel no se representa en absoluto.
Me alegro especialmente por todos los galardonados, espero que aumenten sus beneficios y que les sirva para asumir riesgos en cocina.
Las guías mueren lentamente, la Repsol parece muerta aunque ella no lo sepa, y esta falta de criterio no va a ser lo que los salve.
Vaya tema.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Beso de Rechenna 2011

Un recuerdo de Valencia:
-Beso de Rechenna 2011 (D.O. Utiel-Requena), monovarietal de bobal con crianza de ocho meses en roble francés y americano.
Color picota de capa media-alta, ribete teja.
En nariz destaca la fruta roja madura, también regaliz y tostados.
En boca se muestra amplio y con volumen. Persisten fruta roja y negra maduras y regaliz, aparecen especias y tabaco. Retrogusto largo.
Costó unos 8 €, buen precio.
Un vino curioso y muy bien hecho. Un "bobal" que saca buena nota.
Las grandes bodegas, en este caso Freixenet, tienen de todo, ya se sabe.


domingo, 22 de noviembre de 2015

Macel.lum, Valencia

Me recomendaron el menú nocturno de este restaurante y lo visité en julio, antes de que su cocinero fuera uno de los favoritos a ganar la presente edición de "Top chef". Por cierto, mis mejores deseos para él.
Local pequeño, decorado como si de una casa se tratara, ambiente muy agradable. Sillas cómodas.
Mesas desnudas y servilletas de tela, copas muy adecuadas.
La cocina honesta y de mercado es la enseña del establecimiento. Se ofrecen dos menús y nos decantamos por el corto, de 25 €. Carta de vinos con pocas pero interesantes referencias y a precios algo inflados. Opté por un Viogner Vins del Comtat 2014 (montaña alicantina, sin D.O.), que me gustó especialmente.
La cena consistió en:
-Aceituna esferificada (¿se puede decir que esto es ya cocina tradicional?, correctas)
-Empanadilla de nabo y pisto (inteligente bocado, tradición y técnica)
-Caballa con ajoblanco (exquisito)
-Remolacha asada con arenque y queso (curioso, buena combinación)
-Ensaladilla (potente, muy buena, hasta el "pan" me pareció notable)
-Clóchinas, alficoz y verduras encurtidas (intenso, un plato de los que hablan de un cocinero y de un lugar, ¡bravo!)
-Pulpo a la brasa con verduras (buen punto del cefalópodo, agradable)
-Presa ibérica con setas y frutos secos (deliciosa carne muy bien tratada, plato de producto y saber hacer)
-Cerezas, yogur y anisados (no es mi postre pero incluso me satisfizo)
Un gran café cerró la noche.
Raquel, la estupenda jefa de sala, demostró amabilidad y capacidad a partes iguales.
Unos 35 € por persona marcó la cuenta final, bien.
Alejandro Platero demuestra en este menú el amor por su tierra y sus productos, pero también una cuidada técnica y una ambiciosa meticulosidad. Sencillez, compromiso y valentía, eso vi yo en esos platos.
Se intuye mucho futuro en esa cocina. Si Valencia emerge en lo gastronómico, y parece que lo ha hecho, es por propuestas como la de este pequeño local en el centro de la ciudad.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Panorama, Valencia

Estamos ante un restaurante al que su ubicación hace muy atractivo, por eso lo elegí. Situado en el espigón norte de la Marina Real Juan Carlos I posee unas vistas inmejorables a la playa de Las arenas. Precioso.
También me gusta su web y eso no es poca cosa.
Sala actual y muy acogedora en madera y cristal. Demasiado calor, eso sí.
Mesas bien vestidas y cómodas. Copas mediocres.
Tras solicitarlo se me asignó una mesa en lugar preferente. Las vistas aquí influyen mucho.
Se ofrece una carta apetecible, con los productos del mar y preparaciones clásicas como protagonistas, y un menú del día a 19,50 € sin bebidas por el que nos decantamos. La carta de vinos es corta y demasiado convencional, escogí un elegante Enrique Mendoza Chardonnay 2014 (D.O. Alicante) y un cumplidor Martín Códax 2014 (D.O. Rías Baixas).
Comí:
-Terrina de foie mi-cuit caramelizado con compota de manzana (bastante correcto)
-Arroz meloso de marisco (casi caldoso, mucho sabor y buen punto, ración abundante)
-Brownie sobre sopa de chocolate caliente y helado de vainilla bourbon (nada especial, agradable)
El servicio, muy desigual, anduvo bastante desbordado en una sala llena.
La cuenta se elevó hasta los 31 € por persona, adecuado.
Un buen menú del día que mejora por la situación y belleza del local. Me alegra ver que hay ganas de ofrecer comida muy aceptable por ese precio y en ese espacio. Algo de riesgo en la propuesta y más personal en sala mejorarían la opinión final.
Sitio muy recomendable para comidas o cenas sin pretensiones, para disfrutar de las vistas y la conversación. La terraza parece maravillosa para la noche y las copas.
En fin, que hay que disfrutarlo.

martes, 17 de noviembre de 2015

Domaine de l'Ecu Muscadet-Sèvre et Maine Granite 2013

Vino blanco francés para hoy:
- Domaine de l'Ecu Muscadet-Sèvre et Maine Granite 2013 (Muscadet-Sèvre et Maine A.O.C.), monovarietal de melon de Bourgogne.
Color amarillo claro, brillante.
En nariz destacan notas minerales y cítricas. Atractivo.
En boca persisten las mismas notas, sobresaliendo recuerdos salados. Elegante.
Costó unos 15 €, correcto.
Un vino blanco expresivo y diferente. Ideal para comida japonesa y marisco. Se nota buena mano y amor a la tierra tras esta botella, las claves del éxito.

domingo, 15 de noviembre de 2015

Casa Montaña, Valencia

Me apetecía conocer esta típica bodega valenciana en la que se sirven platillos también típicos y otros que no lo son tanto.
La puerta modernista me apasiona.
Grandes barricas y utensilios antiguos llenan la estancia. Los vinos por copas se ofrecen en una pizarra. Escogí un Clos D'Esgarracordes 2013 (D.O. Castellón) que me sorprendió gratamente. Bueno también el vermú.
Probamos:
-Atún marinado a las siete especias (muy delicado y equilibrado, acierto)
-Anguila ahumada (delicia absoluta, uno de los productos que pueblan mis sueños y muy bien tratado)
-Clóchinas al vapor (sabrosas y de buen tamaño)
Este frugal aperitivo costó unos muy adecuados 8 € por persona.
Sitio muy interesante, por lo que fue, por lo que es y por lo que debe seguir siendo. Vi muchas opciones para el aperitivo e incluso para comidas opíparas. Me gusta que este tipo de locales evolucionen pero guardando la esencia, este lo hace.
Y esa anguila...

sábado, 14 de noviembre de 2015

Canalla Bistro, Valencia

Infinitas ganas le tenía a este local de Ricard Camarena. La visita fue en julio, como todas las de Valencia que llegarán a este blog, pero problemas variados me han impedido contar antes la experiencia.
Local desenfadado, atractivo y muy actual.
Mesas con manteles individuales y demasiado juntas. Copas correctas.
La carta ofrece muchas propuestas, entre las que seleccionamos la cena, y un menú a compartir. Apetece todo. En lo enológico se exponen pocas propuestas a precios contenidos. Escogimos un jugoso Puerto Salinas blanco 2013 (D.O. Alicante) y un muy expresivo Mestizaje blanco 2013 (D.O.P. El Terrerazo).
Cenamos:
-Cucurucho crujiente de salmón, aguacate y wasabi (buen bocado para empezar, delicado)
-Pastisset de aguardiente, boniato y foie gras (exquisito, platazo)
-Sandwich nigiri de anguila ahumada y berenjena miso (otro acierto, cocina japonesa bien reinterpretada)
-Empanadillas al vapor de langostino al ajillo (exquisitas, una de las preparaciones de la noche, sabor y textura)
-Mozzarella rellena de pulpo encebollado (más fusión, especias y buen producto)
-Sashimi marinado de pez mantequilla, espinacas salteadas y jengibre (otra de las estrellas de la noche, gran punto del pescado)
-Bocata al vapor de cerdo Pekín (sabrosísimo, lo que me apetecía para cerrar la parte salada, un placer)
-Corte de helado de Ferrero Rocher (de unos 25 cm. de diámetro, impone su llegada a la mesa y también su agradable sabor)
-Espectacular melocotón helado (haciendo honor a su nombre es un absoluto y rotundo espectáculo, un trampantojo inteligente, un postre mayúsculo)
Un muy buen café cerró esta gran cena.
El servicio, informal y amable, está acostumbrado a la sala llena y eso se nota.
La cuenta ascendió a 40 € por persona, correcto.
Cocina actual para multitudes, bien hecha y bien presentada
El éxito de este local es merecido, no hay duda alguna. Ricard Camarena ha encontrado la tecla y sabe tocarla, creatividad bien entendida y disfrute asegurado. De aquí sales más feliz, con ganas de volver una y mil veces. Si viviera en Valencia este sería mi cuartel general.
Hay que ir.