jueves, 30 de mayo de 2013

Gourmet Experience Gran Vía, Madrid

Muchas ganas tenía yo de visitar la novena planta de El Corte Inglés de Callao, muchas... El fenómeno StreetXO y las vistas eran mi reclamo, lo seguirá siendo tras haber estado, brutal.
Está formado por varios puestos, pero yo ya había elegido el mío. Eso sí, probamos algo más.
No había mucha gente y ocupamos una de las mesas altas. Puedes elegir el vino del pequeño supermercado, ¡gran alegría! Bebimos El Jardín de Lucía 2012 (D.O. Rías Baixas) del que quizá esperaba más.
Pedimos una ración de salmón ahumado, buen producto, delicioso.
Y luego StreetXO, el gran motivo, el rock and roll...
El puesto de comida callejera canalla de David Muñoz es más pequeño de lo que imaginaba, pero desprende el buen rollo que intuía. Vamos con los platos:
-Tuétano y cocotxa a la brasa, bilbaína y jugo de kimchee, galleta de arroz (un billete de ida y vuelta al paraíso, un acierto superlativo, ¡cuánto sabor!)
-"Saam" de panceta ibérica a la brasa, condimento de mejillones escabechados, shiitakes encurtidos, salsa siracha y "tártara" (otro plato fantástico, se pone en la hoja, se condimenta y a disfrutar)
-Cocido "Hong Kong-Madrid" con tamarindo al carbón, taro y chiles escabechados (por méritos propios es uno de los platos del año en este país, aunque a mi juicio no llega al del tuétano, tan complejo como maravilloso)
Acabé la cena con un muy buen gin tonic de Tanqueray Rangpur del Juanillo y mirando la noche madrileña desde arriba, uno de esos momentos mágicos...
Cenamos poco pero salió por unos 30 € (incluidas bebidas).
Las creaciones de StreetXO justifican el viaje, pero el espacio también. Apetece todo y eso que hay puestos a los que no les veo sentido.
Se dice de StreetXO que es el formato de negocio de David Muñoz para el futuro, me parece bien y lo veo factible. La oferta es tremendamente tentadora, el éxito es seguro. El sabor te hace olvidar todos los inconvenientes y las incomodidades de la barra y las mesas altas.
Del resto del sitio poco puedo añadir, no solo me gusta, me encanta.

domingo, 26 de mayo de 2013

Aquella vez en El Chaflán, Madrid

En diciembre de 2009 pude conocer El Chaflán, el maravilloso restaurante de Juan Pablo Felipe. Parece que ahora ha cambiado de rumbo por lo cual mi comentario iba a desaparecer de 11870. Lo copio aquí para que nunca se pierda:
Antes de comenzar el comentario diré que éste es uno de los restaurantes en los que siempre me ha apetecido comer, así que puede haber cierta fascinación en mis palabras. Por otro lado, comentaré fallos que, en otros lugares obviaría. Creo que la valoración será objetiva.
La estancia es encantadora, con su famoso olivo y la cocina vista. Las mesas muy bien montadas con manteles y servilletas de hilo. El punto negativo es que hacía frío, y tras avisarlo, no se corrigió.
En lo gastronómico se presentan varias opciones: carta, un menú de 50 € y otro de 60 €, elegimos el más largo para apreciar la creatividad de Juan Pablo Felipe en toda su expresión. En el apartado de vinos la carta es extensa y a precios no especialmente comedidos. Aquí vino una de las sorpresas desagradables de la comida, pedí un vino, que no tenían y el siguiente llegó de otra añada de la reflejada en la carta. Imperdonable error para un sitio así. Tras estos problemas, tomamos un Valdubón 2005 (D.O. Ribera del Duero), que fue bastante apropiado.
Degustamos:
-Aperitivos (banana frita, mantequilla de hierbas, aceite de oliva con fantásticos panes, todo agradable)
-Salpicón de hortalizas con salsa de soja y naranja (plato algo anodino, buena salsa, eso sí)
-Ceviche de pulpo con espuma de maracuyá (brillante conjunción de sabores)
-Crema de boletus, espuma de Idiazábal y caramelitos de foie (sencillamente espectacular en textura y sabor)
-Lomo de atún rojo con pil pil de tomates (solicité que alguno de los platos de atún fuera incluido en el menú y amablemente accedieron, el punto del pescado y la salsa, maravillosos)
-Pieza del matarife con cebollitas glaseadas (carne muy bien tratada, muy protagonista, demostración de buen hacer)
-Helado de miel y limón con crema de turrón de Jijona (postre perfectamente conseguido)
Para acabar, un café (inexplicablemente de Nesspreso) y unos insulsos petit-fours. La comida merecía otro final. El servicio, amable, pero no muy entrenado para lo esperable. En general, un menú muy bien ejecutado y delicioso, pero con algún fallo en la puesta en escena. La apuesta del cocinero por bajar precios y acercarse a todos es encomiable, pero quizá haya aspectos que no deben recortarse tanto. Eso sí, el mero hecho de que Juan Pablo Felipe haya cocinado para mí (porque ahí estaba, al pie del cañón) me hace un poco más feliz.

jueves, 23 de mayo de 2013

El barril de las Letras, Madrid

Madrid, el gran puerto de este país, es sitio ideal para probar buen marisco. De vez en cuando apetece.
Buscaba una marisquería céntrica y me decanté por este local de reciente apertura.
Decoración cuidada y actual, sitio bonito. Barra en la parte de abajo con gran vitrina de mariscos y mesas en la de arriba.
Mesas bien vestidas y suficientemente separadas. Copas correctas.
La carta ofrece lo esperado, marisco, pescado y arroz con elaboraciones sencillas. No hay menú. En cuanto a vinos carta corta con cierto gusto y precios comedidos. Bebimos un Pazo de Monterrey 2012 (D.O. Monterrei), fresco y untuoso, y un Paco & Lola 2011 (D.O. Rías Baixas), sabroso y expresivo, gran albariño.
Llega la comida:
-Tortilla de camarones con salmorejo (aperitivo muy mejorable)
-Cazón en adobo (bien frito y muy jugoso, acierto)
-Almejas a la sartén (algo duras, decepción)
-Calamar de potera a la parrilla (he probado mejores pero aprobó)
-Cigalitas a la andaluza (agradables, lejos de la excelencia)
-Alcachofas a la plancha (absolutamente sublimes, nunca las he comido mejores, una barbaridad)
-Gamba blanca de Huelva a la plancha (buen producto, mucho sabor)
-Helado de chocolate y sorbete de mandarina (pues eso, bien sin más)
Acabamos con un buen café acompañado de una mejor torta casera de almendra y un orujo gallego cortesía de la casa.
El personal fue especialmente amable y atento. Destacaré a Raúl, que se ocupó de nuestra mesa, y fue un ejemplo de atención durante toda la comida.
El precio, 55 € por persona. Probamos bastantes cosas, quizá algún precio es alto.
La sensación final fue positiva, especialmente en mis acompañantes, y como era ese el objetivo... Hubo notas altas, incluso muy altas, pero también algún desliz, debo decirlo.
Aquí se trata de darse un homenaje a base de buen marisco y, ciertamente, el producto me pareció algo desigual. Con todo y con eso es un sitio muy acogedor, donde te tratan muy bien y de donde te puedes ir satisfecho.
Merece una oportunidad o incluso dos...

lunes, 20 de mayo de 2013

La Paloma, Madrid

No es que disfrute mucho en los mercadillos, pero el Rastro tiene algo especial... Además, después de dar un paseo se puede comer algo por la zona, opciones hay muchas.
Esta vez tocó La Paloma y me apetecía contarlo.
Bar de los de toda la vida, de los de barra de acero inoxidable, con el marisco como protagonista.
Los boquerones cerrados son la tapa de cortesía y están como para peregrinar hasta aquí, una barbaridad.
Los mejillones son tersos y tienen un toque de limón, ricos.
Pero las gambas, ¡ay las gambas! Placer del bueno.
Para beber, cañas bien tiradas.
Unos 20 € vale lo contado.
No es un sitio maravilloso ni el producto es excelso, pero salí muy contento. Se trata de eso, ¿no?
Iría mucho si viviera más cerca.

domingo, 19 de mayo de 2013

La preocupante falta de originalidad

Hoy solo recomiendo un artículo, una de esas grandes reflexiones que hace Jorge Guitián. Esta vez habla sobre crear, copiar, innovar...
Me ha encantado.

jueves, 16 de mayo de 2013

Poncelet Cheesebar, Madrid

El queso es una de las pocas cosas que me hace dudar sobre la inexistencia de dioses u órdenes universales, un producto fruto del trabajo del hombre y de la naturaleza, una maravilla.
Y en este sitio se come queso, eso es lo que yo quería.
Local amplio, vanguardista e informal, un acierto a nivel decorativo. Al final del mismo está la cava en la que duermen casi doscientos quesos diferentes, eso alegra la vista.
Mesas poco espaciadas entre sí, manteles individuales y servilletas de papel, eso hay que enmendarlo sí o sí. Copas también mejorables.
La carta es muy variada. Además del queso en sí se ofrecen muchas preparaciones con él y también fondues. Todo muy apetecible. La oferta enológica también es amplia y de precios contenidos. Escogí un Dominio de Tares Cepas Viejas 2008 (D.O. Bierzo), un vino delicado y elegante, una apuesta segura.
Allá vamos:
-Aperitivo, pan y mantequilla de hierbas (espectacular la mantequilla, lo demás aprobado)
-Brandada de bacalao y burrata di Corato (la inesperada primera dama de la cena, sabrosa y de una textura insuperable)
-Bombones de foie, queso y remolacha (más bonitos que intensos, sabor demasiado plano, pequeña decepción)
-Risotto de setas con queso Sbrinz (bastante agradable, sin llegar a la excelencia)
-Tabla de quesos (para dos personas y partiendo de una de las ofrecidas pero modificada a mi demanda, queso fresco de cabra piamontés, Crema Ácida Cuadrado catalán, Chimay biere belga, Epoisses francés, Thurbiau de Thurgovie suizo y un Stilton al Oporto que hacen unos monjes belgas con queso inglés, perfectamente afinados y todos deliciosos, ¡una tabla inolvidable!)
-New York cheesecake (postre delicioso, para comerte mil)
Una copa de buena grappa cerró la cena.
El personal estuvo muy correcto y amable, también algo irregular, no todos los profesionales tienen la misma experiencia y capacidad.
Pagamos 41 € por persona y me parece bien.
Yo esperaba comer buen queso y que la cocina no fuera tan interesante, pero no, también está a buen nivel.
Está claro que es uno de esos sitios "cool" de Madrid, para ver y ser visto, pero es que aquí se come bien. La brandada o el postre son platos que merecen mucho la pena y los quesos harán que vuelva, espero.
Queso y más, mucho más...

sábado, 11 de mayo de 2013

Masterchef


Programas de cocina en televisiones generalistas, ilusiones y desilusiones...
El primer programa me hizo pasar vergüenza ajena, ese episodio de las Fuerzas Armadas y algún otro serán difíciles de olvidar. Pero bien, a partir del segundo la cosa mejoró. Es obvio que sigue siendo un reality, no pueden faltar esas entrevistas cutres y esos diálogos sonrojantes, pero bien, lo entiendo como un peaje.
Dudo de que estos tipos sean los mejores de entre todos los que se presentaron a las pruebas, pero algo de talento se vislumbra... Eso sí, nadie se cree que alguien sin experiencia lleve a cabo estas recetas y estos servicios sin ayuda.
Me gusta ver a dos buenos cocineros en acción, también a los que vienen a participar esporádicamente, ese tema se trata bien. Son tiempos de comunicación, hay que adaptarse.
Yo también querría que la gastronomía tuviera más protagonismo y que el criterio predominante fuera otro, pero el programa entretiene.
Lo cierto es que espero con ganas el próximo episodio de esta serie de catastróficas desdichas, lo cierto es que Pepe y Jordi cumplen en sus papeles, lo cierto es que me gusta ver las técnicas, los productos, las preparaciones, lo cierto es que me lo paso bien.

martes, 7 de mayo de 2013

Asia Gallery, Madrid

Tenía ganas de que mis acompañantes descubrieran la cocina china así que me decanté por este local. Su ubicación dentro del Hotel Palace y el descuento de eltenedor.es también ayudaron.
Tienes la sensación de vivir un trozo de historia y una vida que no es la tuya, eso es el Palace. Atravesando todo el local se llega al asiático de este hotel de lujo. Ambiente de la China de los años veinte, confort y poca luz.
Mesas algo pequeñas y no demasiado separadas, mantelería correcta y buenas copas.
Se ofrecen menús degustación, pero optamos por la carta. Se centra en cocina china, pero también aparecen preparaciones de otros países asiáticos, especialmente del sudeste. Carta de vinos amplia, precios más amables de lo esperable y poco riesgo. Escogí un Tagonius Crianza 2009 (D.O. Vinos de Madrid), que se mostró expresivo y potente, muy buen vino.
Llega la comida, aquí son muy rápidos:
-Edamame salteados (uno de esos aperitivos que te transportan, éxito seguro)
-Langostinos salteados con salsa XO (delicia absoluta, complejidad y producto)
-Ensalada de bogavante y mango (fresca y agradable, pero esperaba más)
-Shu-mai de vieiras y pescado (muy bien hechos, ligeros y delicados)
-Auténtico pato lacado estilo Pekín (uno de esos grandes platos del mundo y maravillosamente ejecutado, brutal, para levantarse y aplaudir)
-Selección de helados (frutos rojos y vainilla, correctos)
Las nueces caramelizadas con sésamo que sirvieron con los cafés estuvieron bastante mejor.
El café, buenísimo.
El personal fue amable y atento, por poner algún pero diré que acumulan platos en la mesa, deberían esperar.
Con el descuento del 40% en los platos pagamos 35 € por persona, muy buen precio.
Lo cierto es que comer aquí es más que el mero hecho, es una experiencia. Hay cosas difíciles de entender, como que el café valga 3,85 €, pero la sensación general es buena. En los platos se dispone buen producto y talento. Recetas auténticas y otras "occidentalizadas", pero todo ello con gusto y sofisticación.
En otra visita probé uno de sus menús y guardo buen recuerdo.
Un viaje muy interesante.

domingo, 5 de mayo de 2013

Pédussaut, Saint Gaudens (Francia)

Domingo en carretera, restaurantes apetecibles llenos y hora de la comida. Acabamos parando en este sitio a ver qué se cocía por allí.
Sala clásica, en madera, no es mi escenario favorito.
Feo mantel rojo, pésimas copas.
Al ser festivo se ofrecen dos menús como opciones (26 y 31 €) Nos decantamos por el que incluye pato.
Para beber, una copa de Mas des Combes 2011 (Gaillac A.O.C.) que no aprobó.
Allá vamos:
-Kir (nada interesante)
-Ensalada divertida con foie gras (mollejas, magret ahumado casero y foie gras en una ensalada conseguida)
-Magret de pato entero (hubiera podido ser la redención del restaurante pero no, una carne pasadísima de punto, dura y sin gracia, ¡qué pena!)
-Nougat helado con chocolate (acertado, buen postre)
El café tampoco mereció la pena.
El servicio fue lento y poco entrenado.
Más de 35 € por persona, demasiado.
No es que esperara mucho de esta casa de comidas, pero sí comida correcta, buenos productos y buenos puntos. Lentitud y un mal uso de los fogones fue lo que encontramos, ya casi he olvidado las cosas buenas.
Todo se perdió en el fuego...

viernes, 3 de mayo de 2013

Los quesos de Xavier, Toulouse

En los alrededores del mercado de Victor Hugo en Toulouse encontramos un templo del queso, uno de los grandes afinadores del mundo, una casa de la lujuria quesera, Xavier.
François Bourgon, el hijo del gran Xavier y uno de los mejores, estaba ahí, vendiendo queso y disfrutando el momento. Tremendo.
De los comprados me quedo con un Laguiole espectacular.
Afinado perfecto y gran variedad, da gusto ver las cosas bien hechas.
Si sientes algo al ver esos productos, ¡ve! Con poco dinero se puede comprar un quesito de los pequeños y comértelo en el mercado...

miércoles, 1 de mayo de 2013

Y bueno, la lista de la revista y el agua con gas

Ya he dicho varias veces que no son reales, que tienen unos puntos oscuros enormes y que dejan mucho que desear, pero las listas alegran este mundillo.
La revista Restaurant Magazine, con el patrocinio de esa gran agua que es S. Pellegrino, propone la lista de los mejores restaurantes del mundo. El Celler de Can Roca la encabeza, bueno para la gastronomía española, mejor para ellos.
Desde aquí, mi más sincera enhorabuena. Estoy seguro de que es merecido.