jueves, 19 de octubre de 2017

Casa Manteca, Cádiz

Estamos ante uno de los bares más impresionantes que conozco. La vida y la alegría.
Fue una parada rápida pero quería dejar constancia por aquí de mi amor inquebrantable hacia este local.
Si solo puedes picar algo la mejor idea son los chicharrones especiales. Placer eterno.
De beber, manzanilla en rama.
Precios amables y el mejor ambiente.
No hay nada que descubrir sobre su historia y su presente. Hay que ir.
Aquí se vive Cádiz, se entiende la forma de vida y se disfruta. La cultura de bar.
Arte puro.

martes, 17 de octubre de 2017

La Taberna de El Campero, Zahara de los Atunes (Cádiz) (II)

Vuelta a la versión desenfadada del gran templo del atún.
El sitio no ha cambiado.
Mesas de la parte interior algo incómodas.
Manteles individuales de papel. Copas mejorables.
La carta ofrece, entre otras cosas, muchas preparaciones con productos del mar, especialmente atún, y diversión. En lo referente a vinos, poco de interés y precios elevados. Me quedé con un Barbazul tinto 2014 (V.T. Cádiz), que estuvo a la altura.
Cenamos:
-Surtido de crudo (maravilla de nuestro tiempo, sashimi de lomo, tataki y el inconmensurable tartar de cola blanca)
-Ortiguillas de mar fritas (correctas pero no excelsas)
-Miniburger de atún (ventresca y tarantelo para un bocado de buen nivel)
-Punta de solomillo de retinto al PX (buena carne y gran punto, salsa demasiado dulce)
-Chocolate grand cru con nuez de pecán (intenso, creo que el frío no le ayuda)
El café me gustó.
El personal anduvo algo irregular.
Pagamos unos 46 € por persona. Lo veo un poco excesivo.
El entorno es idílico, el local agradable y la carta apetece como pocas. En fin, para quedarse a vivir. Luego ocurre que en los platos y en la cuenta hay alguna imperfección, claro... Pero bueno, supongo que esto pasa demasiado.
El atún de almadraba es la verdad y aquí también lo saben.
Se disfruta mucho, no hay duda.



domingo, 15 de octubre de 2017

Las rejas, Tarifa (Cádiz)

Tenía muchas ganas de conocer este restaurante, emblema de la gastronomía de la zona
No es un sitio lujoso, diré que es un chiringuito algo mejorado.
Mesas demasiado próximas entre sí.
Manteles y servilletas de papel, copas mediocres.
La carta se centra en los productos del mar, de hecho lo primero que hacen es invitarte a la cocina y a la cámara de los pescados. En lo referente a vinos, poco donde elegir. Me quedé con un fresco y expresivo Barbazul blanco 2016 (V.T. Cádiz).
Comimos:
-Atún en manteca (un clásico de la casa, espectacular sabor)
-Pimientos asados (se sirven como guarnición del atún, agradable)
-Tortilla de camarones (algo menos crujiente de lo esperado pero potentes y sabrosas)
-Croquetas de choco (impresionantes, de las mejores que he probado, textura inolvidable)
-Calamares de potera (absoluto placer, carne tersa e interior intenso, gran producto)
-Mero a la plancha (de nuevo producto y punto, maravillosa firmeza)
-Flan de queso (rico)
Café indigno para acabar.
El personal se mostró amable y atento.
Pagamos 36 € por persona. Imbatible.
Cuando hablamos de restaurantes de producto abusamos de conceptos como "honestidad". Pues bien, la honestidad reside en esta casa.
Fuera del plato todo es muy normal, en él es todo excelso.
El manejo de planchas y frituras hacen de este establecimiento un imprescindible, y mira que hay nivel, de la costa gaditana.
¡Qué alegría!

viernes, 13 de octubre de 2017

La aguzadera, Valdepeñas (Ciudad Real)

Dicen de este que es uno de los restaurantes de carretera más fiables. Había que comprobarlo.
La parada está bien indicada, se accede con facilidad.
El local es muy amplio, está destinado a eventos.
El salón principal es clásico y cómodo.
Mesas con manteles de otro tiempo, pero bien vestidas.
La carta ofrece especialidades manchegas y algún guiño a la actualidad. También había un menú del día. No tomamos vino.
Comimos:
-Aperitivo (buen queso de la zona y almendras fritas, se agradece al llegar)
-Crema de queso con cebolla confitada (agradable)
En ese momento se sirvió un gran pan con excelente aceite de oliva virgen extra, Valdenvero Coupage.
-Ajoblanco con granizado de airén (algo amargo y muy intenso pero empeorado por la textura terrosa, guarnición anodina)
-Cabrito lechal frito con ajos y vino blanco (el plato que deseaba comer en un sitio así, tradición y honestidad, delicia)
-Tejas (de cortesía, correctas)
El café no estuvo mal.
El personal se mostró atento.
Pagamos 33 € por persona.
Los platos clásicos salen bien rematados de esa cocina. El resto no tanto.
Se pretende nobleza y, a su manera, se encuentra. Nada mal pues.
La verdad es que parece una buena idea parar aquí. No va a cambiarte la vida, pero te va a restaurar (y de eso se trata todo esto).

viernes, 6 de octubre de 2017

Lynch Merlot 2013

Un Burdeos:
-Lynch Merlot 2013 (Bordeaux A.O.C.), monovarietal de merlot con crianza en acero inoxidable.
Color cereza de capa alta, ribete violáceo.
En nariz es intenso, con mucha presencia de fruta roja y negra en sazón.
En boca es fresco y ligero, no sin complejidad. Persiste fruta negra. Retrogusto largo.
Costó unos 10 €.
Me gustó mucho este vino. En su precio es una gran opción. Una buena muestra de zona y variedad sin tener que empeñar el piso.
Ligero pero a la vez expresivo, muy bien...

martes, 3 de octubre de 2017

Pum Pum Café, Madrid

Los desayunos en Madrid son cosa seria. Este local viene a sumar en esa liga.
Pan de Madre hizo pan, café de mucha calidad y decoración reciclada (modas...). Eso prometen.
El local es pequeño e incómodo. Pero tiene encanto, es innegable.
La carta ofrece bastantes opciones dulces y saladas.
Me decanté por un matcha latte, realmente delicioso, y la tarta de queso de la casa, que estaba rica pero no era excepcional.
También probé la tarta de zanahoria y valdría la misma crítica.
El café, en cambio, es espectacular. La cafetera La Marzocco da resultados. De verdad, increíble.
Lo cierto es que se puede recomendar con efusividad.

domingo, 1 de octubre de 2017

Kirei Las Cortes, Madrid

Grupo Kabuki y precios contenidos, había que conocerlo. Los recuerdos asoman...
Está dentro de un hotel, lo cual no me apasiona. Decoración agradable.
Pedí sitio en la barra, muy baja para ver el trabajo del sushiman. Confortable.
Sin manteles, útiles orientales de usar y tirar y buenas copas.
Se ofrece una carta muy variada centrada en especialidades japonesas, a menudo fusionadas con otras culturas. También hay menús, elegimos el llamado Kirei, o degustación (40 €). En lo enológico encontramos bastantes referencias a precios algo elevados. Escogí un  Dr. Bürklin-Wolf  Riesling Trocken 2015 (Pfalz, Alemania), un vino fantástico para esta comida.
Cenamos:
-Boquerón rebozado (gran aperitivo)
-Wakame kiuri su (la típica ensalada pero mejorada, buen aliño)
-Ostra en tempura con kale (muy buena)
-Miso shiru (realmente deliciosa)
-Dim sum del día (elegantes ambos, mejor el de gambas que el de cerdo)
-Usuzukuri de vieira con sal de chorizo (sigue siendo esplendoroso)
-Usuzukuri de lubina con mojo y papa canaria (otro éxito asegurado)
-Nigiri de anguila (grandioso, un bocado increíble)
-Nigiri de hamburguesa de wagyu (más sabroso todavía de lo que lo recordaba)
-Temaki de atún picante con huevo (absolutamente exquisito, aunque el alga debe estar algo más crujiente)
-Perrito Kirei (salchicha de wagyu muy bien acompañada, quizá chirría en este menú pero está rico)
El sushiman, muy amablemente, no permitió que nos fuéramos sin probar su nigiri preferido. Lo agradezco mucho. Destacaré su saber hacer, un profesional joven y con mucho futuro.
-Nigiri de ventresca de atún con azúcar moscovado (para levantarse y aplaudir)
-Cremoso de chocolate blanco, jengibre y lima (postre de nivel, muy equilibrado)
El café, bastante bueno.
El personal se mostró especialmente atento y diligente.
Pagamos 54 € por persona.
Fantástica opción para conocer la cocina de Ricardo Sanz en el centro de Madrid y a un precio más suave. Todo está menos pulido, sí, pero mantiene el discurso.
Ya deseo volver a este formato ganador.
Larga vida.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Alanda blanco 2015

Hoy Monterrei:
-Alanda blanco 2015 (D.O. Monterrei), coupage de godello, treixadura y Doña Blanca con unos pocos meses en fudres de madera.
Color amarillo pajizo con reflejos verdosos.
En nariz es bien interesante. Aparecen fruta de hueso, flores, minerales y bollería.
En boca es sedoso. Los cítricos se mezclan con notas salinas y florales. También monte bajo y cierto amargor. Retrogusto largo.
Costó unos 14 €.
Un gran vino. Es un buen ejemplo del hacer de sus firmantes, sin duda. Parece adecuado con quesos suaves y ahumados.
Se disfruta.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Fino La cala

Veamos este nuevo producto:
-Fino La cala (D.O. Jeréz-Xérès-Sherry), palomino fino envejecido mediante el tradicional sistema de criaderas y solera. Selección de distintas botas y posterior cabeceo.
Limpio color oro, ribete verdoso.
En nariz es punzante y rotundo, aparecen los recuerdos propios de la crianza biológica especialmente levaduras, frutos secos y yodados. Notas dulces también.
En boca es bien amable y ligero. Muy expresivo. Retrogusto largo con buen amargor y mucha salinidad.
Fue un regalo, anda por los 20 €.
Pues bien, una evolución de un gran vino. La idea es conseguir un producto más accesible y supongo que se conseguirá. Yo prefiero otros pero nunca diré que no a una copa de este.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Baltos 2014

¡Mencía!:
-Baltos 2014 (D.O. Bierzo), monovarietal de mencía con 4 meses en barrica y 6 en botella.
Color rubí de capa media, ribete granate.
En nariz despliega elegancia. Predominan frutos rojos y negros, regaliz y especias dulces.
En boca se muestra intensoa la vez que fresco. Frutas rojas y frutos negros aparecen con fuerza, también pimienta. Retrogusto medio.
Fue un regalo, pero anda por los 8 €.
Un vino seguro, sin duda. Quizá le recuerdo mejores añadas, quizá solo sea mi memoria... Pero cumple.
Esa mencía en esplendor es una buena idea.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Bokoto, Zaragoza

Nuevo menú del día en Zaragoza.
Restaurante japonés con ínfulas. Decoración agradable.
Mesas pequeñas con manteles individuales. Servilletas de papel. Copas mejorables. Palillos con una incómoda pegatina, esto no se explica.
La idea era el menú del día, de reciente incorporación, a 17 €. Es variado y apetecible. Bebimos agua, pero incluye copa de vino si se desea.
Comimos:
-Usuzukuri criollo (dorada, bastante acertado)
-Sushi variado (cumplidor, aunque el queso crema y los palitos chirrían)
Probé el segundo de mi acompañante:
-Fideos yakisoba (ricos, con pollo y verduras)
-Sweet sushi roll (de pistachos y de coco, una delicia)
-Sweet nigiris (de café y de chocolate, exquisitos)
Estos postres son como piezas de pastelería individuales. Lo cierto es que el nivel es impresionante.
El café, nada especial.
El personal mostró buenas maneras.
Pagamos unos 19 € por persona.
No estoy seguro de que sea un restaurante a recomendar en su formato carta (que intuyo en unos 35-40 €), pero sí lo es en el de este menú.
Hay muchas cosas que mejorar, sí, pero sirve para acercarse a la comida japonesa o quitarse el mono de ella.
Buena opción para el menú del día por la zona.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Punto de sal, Benidorm (Alicante) (II)

Vuelta a uno de esos sitios a los que sabes que vas a volver...
Nada ha cambiado.
Esta vez comimos en la terraza con una agradable brisa marina.
La carta sigue igual, pero vi con alegría que se ofrece pescado fresco según mercado. En cuanto a vinos fui a asegurar: Mestizaje blanco 2016 (D.O. El Terrerazo) y Mestizaje Tinto 2015 (D.O. El Terrerazo).
Comimos:
-Croquetas de jamón y hongos (ricas)
-Conchas finas (muy buenas)
-Loritos (fritos, excelentes, placer elegante y efímero)
-Gamba roja en costra de sal (medianas, mejores todavía que en la visita anterior, una maravilla)
-T-Bone a la brasa (espectacular carne de León muy bien tratada, grata sorpresa)
-Pavlova con fresas (correcta)
-Tarta de caramelo (también correcta)
Café intrascendente y orujo de cortesía para finalizar.
Pagamos unos 50 € por persona.
El propio Tomás Arribas al frente de la sala y buen manejo de las cocinas. La cosa mejora, indudablemente.
Fue una comida de producto, así que los puntos han de ser correctos. Y lo fueron.
Parece que han ajustado las velas y la dirección es correcta. Que sigan navegando.

viernes, 1 de septiembre de 2017

Son de Mar, Benidorm (Alicante)

Otra vez Benidorm, otra vez amigos, otra vez disfrute...
Elegí este restaurante por su céntrica ubicación y por su oferta medianamente cuidada. Veamos.
Se nos asignó una mesa en la cristalera, hacía calor pero la brisa marina mejoraba la cuestión. Agradables vistas.
Mesas bien vestidas. Copas mediocres.
La carta es amplia y variada. Productos del mar y arroces predominan. En lo enológico muy poco a destacar, lugares comunes. Escogí un cumplidor Enrique Mendoza Chardonnay Joven 2016 (D.O. Alicante) y un voluminoso Monastrell By El Sequé 2015 (D.O. Alicante).
Comimos:
-Ajoblanco de espárrago (tras el consabido y nada interesante alioli un aceptable aperitivo)
-Quisquillas de Santa Pola (he comido mejores, la verdad)
-Rabas de calamar con alioli de lima (realmente una especie de orly, únicamente correctos)
-Mollejas de ternera con salsa de ostras y mostaza (bien, pero sobra timidez en el uso de aliños)
-Arroz negro con gambas y mejillones (buen punto y ración abundante, sin ser nada del otro mundo fue lo mejor de la comida)
-Coulant de chocolate con helado de caramelo (rico helado, aunque derretido, el coulant no me satisfizo)
-Torrija caramelizada con salsa de canela (tampoco pasará a ninguna lista personal de torrijas)
El café no elevó el nivel. Se sirvió un chupito de orujo cortesía de la casa.
El personal tampoco fue ejemplar, pero pasó el corte.
Pagamos unos 40 € por persona.
En fin, lo esperado. Un sitio que podría ser y no es. Pertenece al grupo empresarial más importante de la localidad, imagino que funcionará, eso sí. Es más confortable que otros, pero la comida no supone un salto cualitativo.
Mis recomendaciones serían búsqueda y selección de productos y valentía en puntos y sazones. Se debe.