domingo, 10 de diciembre de 2017

Kak Koy, Barcelona (II)

Vuelta a un sitio en el disfruté mucho hace un año.
Nada nuevo. Vamos a lo bueno...
La carta incluye algún plato nuevo, pero sin salir de la idea. Lo enológico sigue siendo exiguo, probé una copa de un blanco catalán solo cumplidor.
Comimos:
-Ostras Gillardeau a la brasa (inconmensurables)
-Tempura de calamar (muy buena fritura, algo menos de sabor)
-Tataki de caballa (platazo)
-Sashimi de calamar (sigue siendo una de las vedettes de la casa, imprescindible)
-Sashimi de atún (una maravilla)
-Navajas gallegas a la brasa (de nuevo una grandísima preparación)
-Chirashi sushi de anguila (todavía mejor que en mi anterior visita, espectáculo)
-Gallineta, berenjena, paté de hígado de rape con miso y kimuchi (cocina de temporada entendida según esta casa, un plato de altísimo nivel)
-Temaki de spicy-tuna (impecables técnica y producto, con el alga crujiente, una pasada)
-Mochi de nata y fresa (manjar)
No hay café.
El personal es ejemplar.
Pagamos unos 40 € por persona.
Sigue siendo tan bueno o más. Un establecimiento en el que disfrutar de la cocina y de la vida. Un sitio al que peregrinar...
Me encanta.

sábado, 9 de diciembre de 2017

13 cántaros Nicolás 2013

Hoy Cigales:
-13 cántaros Nicolás 2013 (D.O. Cigales), monovarietal de tempranillo con ocho meses de barrica.
Color rojo rubí, ribete violáceo.
En nariz muestra mucha carga frutal, también especias dulces. Expresivo.
En boca es carnoso y fresco. Vuelve a recordar fruta y especias. Retrogusto largo.
Costó unos 7 €.
Es un buen vino, y con gran relación calidad-precio. César Muñoz consigue un producto bien interesante.
Merece una oportunidad.

martes, 5 de diciembre de 2017

Gresca, Barcelona

Muchas expectativas, lo que supone una evidente arma de doble filo, en esta visita. Vamos allá.
Local estrecho y largo, con la cocina al fondo. El bar, de reciente apertura, comparte dicha cocina y otras dependencias. Agradable.
Mesas muy bien vestidas, copas adecuadas. Cómodo, pese a que el local no ayuda especialmente.
Gresca es un restaurante de autor, y aquí esa expresión sí tiene sentido. Cocina nórdica, cocina francesa, técnicas clásicas y el sabor como prioridad, esas podrían ser las premisas... Escogimos el menú corto, 45 €, al que pedí añadir un plato. Hay también menú del día y otro más largo. La carta de vinos es extensa y especialmente cuidada, con una gran selección de vinos naturales. Escogí Didier Grappe Savagnin Ouillé 2015 (Côtes du Jura A.O.C.), salino y cítrico, sencillamente espectacular, y probamos también una copa de As Furnias 2014 (sin D.O., zona de Rías Baixas), interesante.
Comimos:
-Boquerón marinado con vinagre de clementina y soja (aperitivo notable)
-Berenjena lacada con crema de parmesano (con soja y trigo tostado, platazo, increíble sabor)
-Chipirones en caldo dashi acidulado (con huevas de trucha y ajetes, elegancia a raudales en ese caldo, muy goloso)
-Huevo soufflé con patata a la crema y verduritas (el mejor plato de huevo que recuerdo haber comido, textura inolvidable)
-Lubina salvaje a la meunière (gran producto y mejor salsa, para mojar pan y disfrutar)
-Pichón al jengibre (gran punto del ave, intensidad)
-Sorbete de cassis y sake (rico y refrescante)
-Chocolate especiado con naranja confitada (correcto)
Un buen café cerró la comida.
El personal se mostró amable.
Pagamos 62 € por persona.
Pues bien, expectativas satisfechas. Había leído bastante sobre la cocina de Rafa Peña y este menú lo confirmó todo. Todo dispuesto para que el plato esté bueno, que es de lo que esto se trataba.
Mi pero vendría por los postres, en los que no vi la contundencia de lo salado.
Platos equilibrados, de base tradicional pero puestos al día, sin miedo a la mezcla de matices y con sabores marcados.
Fantástico.
Philippe Regol recomienda bien. Pero eso ya lo sabíamos.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Quadis 2013

Un tinto gaditano:
-Quadis 2013 (V.T. Cádiz), coupage de tempranillo, petit verdot, syrah y tintilla de Rota con once meses de crianza en roble francés y americano.
Color cereza de capa alta, ribete granate.
En nariz destaca la fruta roja y negra en sazón, también especias dulces y balsámicos. Atractivo.
En boca es goloso y amplio. Persiste la fruta y el regaliz se hace más notable. Retrogusto largo.
Costó unos 6 €.
Un vino agradable. Nunca será el que yo elija, pero tampoco el que rechace.
Para todos los públicos.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Pilgrim 2015

Una curiosidad:
-Pilgrim 2015 (sin D.O., zona de Gredos), monovarietal de garnacha con crianza en acero inoxidable.
Rojo picota de capa baja, ribete violáceo.
En nariz destaca fruta roja y negra. Elegante.
En boca se muestra aterciopelado y con cuerpo. También vivo y fresco a la vez. De nuevo aparece fruta. Retrogusto medio y placentero.
Costó unos 15 €.
Richard van Oorschot consigue un vino diferente, de gran calidad y que puede llegar a todos. De esas botellas que da pena que se terminen...
Muy bien.

domingo, 26 de noviembre de 2017

L'Eggs, Barcelona

Íbamos a comer e hicimos una parada técnica en la barra de este restaurante del gran Paco Pérez.
Local muy actual, bonito.
Era algo pronto, pero vi mucho desconcierto entre el personal.
Pedimos unas copas del siempre agradable Acústic tinto 2015 (D.O. Montsant) y decidimos probar un par de cosas de la carta. La espera fue importante, debo señalarlo.
Tras una excesiva espera llegaron:
-Steak tartar con matices mexicanos (rico, con pegada y sabor, incómodo de comer)
-Huevos fritos de codorniz sobre tuétano a la brasa, guindilla y cebolleta (una delicia, muy conseguido)
Pagamos unos 12 € por persona (éramos tres). Precios de la zona.
No me importaría darle una oportunidad en una comida, pero esperaría que el personal estuviera más atento.
Lo probado estaba bien, como era de esperar.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Regadera, Córdoba

La idea era un sitio fresco y divertido en Córdoba. Opté por este restaurante.
El sitio es bonito, muy informal y muy actual. Un banco de hierbas aromáticas preside la sala.
En la mesa te espera una pizarra con tu nombre, un detalle. Manteles individuales y servilletas de papel. Copas adecuadas.
La carta es corta y ofrece cocina de mercado con dosis de creatividad. Muy apetecible. En cuanto a vinos, pocas referencias a precios algo altos. Escogí Flor de Indalia blanco 2016 (V.T. Ribera del Andarax) y me gustó mucho.
Cenamos:
-Aceite de oliva texturizado (y con un buen pan, gran aperitivo)
-Cebiche de corvina (agradable, quizá algo falto de intensidad)
-Carpaccio de presa ibérica con helado de queso (muy buena carne, helado poco conseguido)
-Revuelto de algas con ortiguillas fritas (buen bocado,el único pero eran los trozos de alga demasiado grandes)
-Sacándole jugo al limón (espectacular presentación y no tan buen sabor, refrescante)
Correcto café.
Pagamos 35 € por persona.
Sorprendente sitio. Había leído algo, pero vi más. Es verdad que a los platos les falta equilibrio y definición, pero hay buena mano y mejores ideas.
El futuro deparará buenas noticias para este Regadera y para su chef, Adrián Caballero.
Estaremos atentos.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Los berengueles, Córdoba

Buscábamos algo clásico en Córdoba y me decanté por este restaurante.
El local es grande y tiene diferentes espacios.
Nos ofrecieron una mesa en el patio típico, muy bonito.
Manteles de tela y servilletas de papel. Me dio la impresión de que, según lo que pedías, las servilletas eran de tela o de papel, algo que me parece muy desagradable. Copas mejorables.
Hay varias cartas en una, una de platos típicos cordobeses, otra de tapas, otra especializada en pescado... Muy variado. Optamos por lo local. En cuanto a vinos, una de esas cartas que no hay por donde coger, un absoluto despropósito. Elegí un correcto Hacienda López de Haro Crianza 2014 (D.O.Ca. Rioja). Se sirvió, cortesía de la casa, una copa de un buen Pedro Ximénez D.O. Montilla-Moriles que no identificaron.
Comimos:
-Salmorejo (no he probado muchos porque no me apasionan pero diría que es el mejor, impresionante textura)
-Berenjena frita (espectacular, el plato que siempre me recuerda a Córdoba)
-Flamenquín (bien hecho, inconmensurables patatas fritas caseras)
-Rabo de toro (supongo que en realidad de ternera, guisado con Pedro Ximénez y de nuevo con esas patatas maravillosas, muy rico)
-Milhojas de nata con chocolate caliente (agradable)
El café no fue nada especial.
El personal se mostró amable y atento, sobró alguna espera.
Pagamos 26 € por persona.
Conseguí lo que iba buscando, clasisicismo, tipicidad y autenticidad. Y todo bien hecho.
Ahora bien, esa carta de vinos y esas diferencias entre comensales son inadmisibles.
Iría, eso sí, muy a menudo a probar esas patatas y esas berenjenas si me pillara cerca de casa.
Salí contento, me apetece volver.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Malpaso 2015


Un syrah para hoy:
-Malpaso 2015 (D.O. Méntrida), monovarietal de syrah con doce meses en roble francés.
Color cereza intenso, capa media-alta.
En nariz es muy complejo. Hay tonos de frutos negros, violetas, balsámicos y ahumados.
En boca es bien sabroso. Persisten las notas expresadas en nariz. Equilibrio. Retrogusto largo.
Fue un regalo, pero cuesta unos 14 €.
Estamos ante un vino diferente, muy interesante. Esa complejidad es extremadamente atractiva.
Mucho respeto.

lunes, 13 de noviembre de 2017

La Xara 2015

Vamos hoy con garnacha.
-La Xara 2015 (D.O. Manchuela), monovarietal de garnacha pisada con los pies y con diez meses en tinos de roble francés.
Color granate de capa media.
En nariz es intenso, apareciendo mucha fruta roja madura, flores y especias. Muy fresco.
En boca se muestra sabroso y equilibrado. Persiste lo expresado en nariz. Retrogusto medio.
Costó unos 10 €.
Un buen vino. Ya ha habido otros de esa bodega por aquí, es garantía. La garnacha puede ofrecer momentos increíbles, aquí tenemos un buen ejemplo. Otro más.


sábado, 11 de noviembre de 2017

Salvaje, Zahara de los Atunes (Cádiz)

Era una de las novedades gastronómicas de este año en Zahara y me apetecía probarlo, así que toca Salvaje.
Local algo deslavazado. Estética industrial (o como se le quiera llamar) poco conseguida.
Mesas desnudas y servilletas de papel, copas mediocres.
La carta ofrece preparaciones creativas con el pescado como gran protagonista. En lo enológico, carta corta. Rescaté de ella el buen Garum 2015 (V.T. Cádiz) y una copa del soberbio Palo cortado Colección Roberto Amillo (D.O. Jerez-Xérès-Sherry).
Cenamos:
-Ajo blanco-ajo negro (ajos asados y leche de coco, tartar de atún ahumado y ajo negro, buen resultado)
-Tartar de vaca vieja y atún de almadraba, paté de berenjenas y avellanas (lo preferiría ya mezclado pero es un platazo, mucha profundidad en los sabores)
-Tamal de atún de almadraba (descargamento con sabores mexicanos y sobre brasas incandescentes y hoja de plátano con corazón del animal rallado en mesa, correcto)
-Mollejas de retinto, crema de limón y chips de chiles ahumados (nada especial)
-Esponja de té matcha, sopa de chocolate blanco y helado de palo cortado (buen postre)
El café, mejorable.
El personal, informal hasta el extremo, se mostró amable.
Pagamos 46 € por persona.
En esa cocina hay buenas ideas pero falta algo. Todo pretende ser canalla, poco lo es realmente. Una presentación más pulida ayudaría a incrementar la sensación de placer.
La valentía hay que demostrarla en los platos, no en las formas.
Esperaba más.

martes, 7 de noviembre de 2017

El Campero, Barbate (Cádiz) (II)

Ay, amigos, ¡de nuevo en el templo!
El local ha sufrido una acertada remodelación, pero afecta más a bar que a sala. Esta sigue siendo noble y agradable.
Caminos de mesa de hilo y copas adecuadas.
La carta ofrece mucho y muy variado, mas yo vengo al atún rojo de almadraba. En cuanto a vinos, carta de cierto interés a precios algo altos. Escogí Fine Tempo 2015 (sin D.O., Zahara de la Sierra, Cádiz), una grata rareza.
Llega lo bueno:
-Gazpacho (fino)
-Carpaccio de paladar con sorbete de lima y albahaca (terriblemente bueno, mucho acierto con el aliño)
-Sashimi de ventresca (no se puede añadir nada a lo dicho ya, el mejor producto que jamás haya probado)
-Corazón a la plancha (mejor incluso de lo que lo recordaba, exquisitez)
-Morrillo a la plancha (la pieza más codiciada, la locura, una textura que se queda para siempre en tu cabeza)
-Piruleta de hueva de leche (también mejor que en la anterior visita, muy delicado)
-Mormo encebollao (el guiso perfecto, toda la pureza y todo el sabor, el resumen de un concepto y de una manera de entender la vida)
-Panel de queso y miel con helado de piñones (bastante rico)
El café estuvo a la altura.
El personal se mostró correcto.
Pagamos 68 € por persona. Bien.
La maravilla. El lugar al que ir.
Se ha profundizado en la idea de siempre y se ha hecho con criterio. El atún rojo de almadraba por encima de todo, y que sea la pieza la que elija la técnica.
Llevo varios días dudando entre todo lo probado sobre cual era el mejor plato y sigo sin decidirme. Placer máximo.
Me reafirmo, es obligatorio asistir al templo.