viernes, 30 de septiembre de 2016

Bodega 1900, Barcelona

Albert y Ferran Adrià y los hermanos Iglesias tienen en elBarri su proyecto conjunto. Varias propuestas interesantes en la misma zona y todas ellas diferentes. Esta vez elegí Bodega 1900, una bodega clásica en apariencia pero muchísimo más refinada.
Local bien decorado, muy logrado en su intención de emular el bar de barrio.
Mesas de mármol, pequeñas e incómodas. Servilletas de papel.
La carta incluye elementos clásicos de tapeo y otros de alta cocina o de vanguardia, muy apetecible. Probé, cómo no, su vermut coupage y está bueno. Además de eso, y de entre una carta demasiado corta, pedí una copa de Manzanilla La Goya XL (D.O. Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda), siempre magnífica, y otra de Alba Mosto 2015 (V.T. Cádiz), una grata sorpresa.
Cené:
-Ortiguillas fritas en tempura (espectacular fritura, tremendo sabor, justifican la visita)
-“Sepionets” de playa (increíble producto y perfectamente tratado, majestuoso)
-Mojama casera Bodega 1900 (una delicia, una salazón suave que realza el sabor del pescado y una almendra que eleva el conjunto)
-Caballa ahumada (otro gran éxito de la casa, ahumado en frío, aceite y sal, la bomba)
-“Mollete” de calamares picantes (para comerte decenas, otra vez buena fritura y el kimchi hace el resto)
-Muslitos de codorniz en salsa de soja (un clásico de elBulli, realmente ricos)
-Tarta de queso casera (muy agradable textura pero esperaba más contundencia)
Buen café para acabar.
El personal es muy amable.
Pagué 60 €, creo que es excesivo.
Aplaudo a los Adrià la voluntad de elevar el concepto de bar. No es nada nuevo, pero aquí se hace bien. Se cobra, pero al menos se hace bien.
El mimo por el detalle y el dominio de las técnicas son los ingredientes, junto al producto, claro, del éxito de esta casa. Ojalá vengan más.
Una alegría.


miércoles, 28 de septiembre de 2016

Disfrutar, Barcelona

Mateu Casañas, Oriol Castro y Eduard Xatruch eran buena parte de elBulli y ahora son Disfrutar. La visita a este restaurante encierra cierta mitomanía gastronómica pero sobre todo interés por conocer su cocina y su proyecto. Casi un sueño para mí, allá voy.
El local me encanta. Firmado por el equipo de Oliver Franz Schmidt, aglutina elementos característicos de los bares de la zona, forja, colores, cerámica, Miró, Cadaqués, el Mediterráneo, ladrillo y otros y lo hace con tino. La sala principal, muy luminosa, es un gran acierto.
Las mesas se presentan desnudas, la mía era de baldosa, y están bien separadas.
Servilletas de hilo y copas maravillosas.
Aquí se viene a sumergirse en el mundo de este gran equipo y hay que dejarse llevar. Hay cuatro menús y yo escogí el Classic corto (105 €). Creo que para una primera visita conocer los hits de la casa es lo más apropiado. Consulté la extensa y acertada carta de vinos pero finalmente opté por el maridaje (50 €). Los vinos servidos fueron el espectacular Juan Piñero Cream (D.O. Jerez-Xérès-Sherry), el espléndido La Bota 67 de Florpower “Más Acá” MMXIV (sin D.O., Sanlúcar de Barrameda), el curioso Marc Kreydenweiss Or Ange 2014 (Vin de France, zona de Alsace), el inconmensurable Añadas Honorio Rubio (D.O.Ca. Rioja), el cremoso Marimar Estate La Masía Chardonnay 2014 (Russian River Valley, Estados Unidos), el sorprendente Enric Solergibert 2002 (D.O. Pla De Bages) y el correcto Dolç de Mendoza 2011 (D.O. Alicante). Agradezco la arriesgada y equilibrada selección en la que hubo armonías maravillosas. El agua con gas es Sant Aniol, otra alegría, pero debe mantenerse fría.
Empieza la fiesta:
-Copa helada de pasión y ron al café (entiendo la intención pero más allá de la provocación de comenzar con café no le veo la gracia)
-La remolacha que sale de la tierra (espuma liofilizada, gran textura)
-Lichi y rosas a la ginebra (me gustó mucho el conjunto, tremendo el granizado de lichi con forma de lichi y oportunas las esferas de ginebra)
-Candy salado de nueces con mango, haba tonka y whisky (el candy en obulato es un bocado sublime, y con el cream alcanza la excelencia, el mango también bueno)
-“Multipescadito frito” con huevas frescas de trucha (oblea con algas y alevines fritos a la que se añaden las huevas, sensación muy conseguida)
-Disfruta de la aceituna (finísima capa de manteca de cacao encerrando un licuado de aceituna y otro de naranja sanguina, también crema de azahar y brutal pan de Triticum para mojar en un aceite bonísimo, goloso)
-Galleta de Idiazábal ahumado con jugo de manzana y apio (bonito trampantojo y muy buen jugo)
-Yema de huevo crujiente con gelatina de setas (yema rebozada y frita pero que permanece líquida, en la cáscara la gelatina con el sabor más intenso a setas que se pueda conseguir)
-Dumpling de boletus (que se moja en una vinagreta, agradable)
-Ceviche en deconstrucción (ceviche sin pescado, logrado, muy ácido para mi gusto)
-Tatin de foie gras y maíz (añadido gentilmente al menú tras solicitarlo, sobresaliente, quizá un matiz picante o incluso amargo lo elevaría a la matrícula de honor)
-Nuestros macarrones a la carbonara (macarrones de gelatina de caldo de jamón, bacon, parmesano y espuma de carbonara, mejor que lo mejor de la vida, no recuerdo haber sentido tanto placer comiendo como en ese momento)
-Polvorón de tomate y caviaroli de arbequina (más bonito que rico, bien de todas formas)
-Ensalada líquida (muy fresco)
-Langostino al ajillo (fantástico producto con aire de ajo, perejil y guindilla, ajo negro y alevines fritos, esplendoroso)
-Salmonete con papada y ñoquis de berenjena (excepcionales pescado y tratamiento del mismo, increíble sabor en definitiva, pero le falta un hilo conductor con la guarnición)
-Pichón marroquí (maravillosos el ave y su salsa, más normal el cuscús)
-Bocadillo de sorbete de mango (merengue muy etéreo con el sorbete con más sabor a mango maduro que el más maduro de los mangos)
-Cucurucho de tarta de queso (cucurucho de frambuesa, crema de queso, pasas y helado de cereza, otro bocado de primerísimo nivel)
-Pimientos de chocolate, aceite y sal (buen juego, delicia absoluta, lo comería todos los días antes del café)
-Algodón de cacao y menta (bien, preferiría otro final)
El café estuvo a la altura. La pena es que es el final.
El servicio es digno de todas las estrellas.
Pagué 160 € pero disfruté más.
El menú experimentado confirma todos mis buenos presagios, probablemente estamos ante el restaurante del momento. Yo, que no fui a elBulli, creo que pude haber vivido algo semejante, en otro tiempo y en otra circunstancia, a lo que en Roses se vivía.
Técnica, sorpresa, producto, textura... Todo al servicio de que el comensal lo pase lo mejor posible. Supongo que la vanguardia va por aquí, o directamente es esto. Y la aplaudo con la seguridad de que este es el camino correcto.
Algunos platos inolvidables demuestran la consistencia de esta cocina y de este mensaje, la creatividad con sentido unida a la contundencia de sabores y sensaciones.
La felicidad.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Philippe Alliet Chinon 2015

Otro francés:
-Philippe Alliet Chinon 2015 (A.O.C. Chinon), monovarietal de cabernet franc.
Color picota de capa media, ribete violáceo.
En nariz aparece fruta negra en sazón, también balsámicos. Muy expresivo.
Ya en boca despliega su frescura y su suavidad. Persiste lo expresado en nariz. retrogusto medio. Bien interesante.
Costó unos 13 €, muy adecuado.
Un gran vino, no hay duda. Muy buen referente de uva y zona, especialmente recomendable para conocer ambos.
Excepcional.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Horizonte de Exopto Tinto 2014

Hoy riojano:
-Horizonte de Exopto Tinto 2014 (D.O.Ca. Rioja), tempranillo con algo de garnacha y graciano con 12 meses en barricas de roble francés.
Color picota de capa alta, ribete granate. Precioso. Lágrima especialmente abundante y fina.
En nariz se muestra bien expresivo, predominando notas de fruta roja y negra, regaliz, balsámicos y minerales.
En boca persiste el protagonismo de fruta negra y aparecen tostados. Mucho equilibrio e intensidad. Retrogusto largo. Estructurado.
Costó unos 13 €, muy bien.
Me gustó mucho este vino, la verdad. Y no lo esperaba, lo que mejora la sensación final. Un proyecto diferente da vinos diferentes, en este caso mejores.
Probadlo si podéis.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Domaine des Pothiers Référence 2015

Otro francés:
-Domaine des Pothiers Référence 2015 (A.O.C.  Côte Roannaise), monovarietal de gamay Saint Romain con de cinco a ocho meses en barrica.
Color cereza de capa media, ribete rubí.
En nariz se muestra muy aromático. Gran presencia de fruta roja madura y recuerdos minerales.
En boca es ligero pero a la vez denota cierta estructura. Refrenda lo ofrecido en nariz. Agradable. Retrogusto medio.
Costó unos 10 €, nada excesivo.
Bien pero no excelso, esperaba algo más. Puede estar bien para conocer la expresión de esa uva, de todas formas.

sábado, 17 de septiembre de 2016

El Nacional, Barcelona

Tenía ganas de conocer El Nacional, más incluso el interiorismo de  Lázaro Rosa-Violán que la propia gastronomía, pero bien...
Y sí, es precioso.
La oferta culinaria no parece nada excepcional aunque no me importaría darle una oportunidad. Cuatro restaurantes y tres barras más, creo, parecen suficientes para ofrecer algo interesante. Eso sí, los precios, como en todo el centro de esa ciudad, son severos. Reflexionemos sobre esto, por favor.
Para esta ocasión elegí la barra de ostras.
Una ostra especial de Bouzigues nº2, intensísima y fantástica, y una almeja fina gallega, nada especial, me sirvieron para acompañar a un buen Juvé y Camps Reserva de la familia 2012 (D.O. Cava).
Unos 12 € todo, excesivo.
Apetece, la verdad, pero hay que ir con cuidado.
Con todo y con eso el espacio se debe visitar.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Tatau Bistró, Huesca (II)

Volver al Tatau es siempre buena idea, además a mis acompañantes les debía una visita. Allá vamos.
Se cambian de local en unos meses, el actual sigue igual.
Esta vez comimos en las mesas del fondo que sí se reservan.
Mesas cómodas, mantelería cuestionable, servilletas de papel y copas correctas.
Hay un menú degustación para esa zona, pero optamos por carta. Todo apetecible hasta el extremo. En lo enológico se ofrecen unas cuantas interesantes referencias (seguro que el nuevo local les permitirá mayor fondo). Escogimos Edra Blancoluz 2015 (V.T. de Aragón), un buen monovarietal de viognier.
Cenamos:
-Tartar de trucha de El Grado con ralladura de mojama (en un cono de pasta brick, exquisitez pura y dura)
-Ensaladilla rusa (aunque le rebajaría el protagonismo de las aceitunas sigue siendo increíble, uno de los platos obligados)
-Foie gras mi-cuit (siempre excelente también, otro fijo)
-Patatas bravas (cada vez mejor, a la altura de las que llenan páginas)
-Gazpacho (con tartar de bonito marinado, verduras y migas crujientes, simplemente nunca había comido uno tan perfecto)
-Guiso de morro de cerdo con gamba roja (goloso a más no poder, demostración de técnica y criterio)
-Cochinillo crujiente y meloso con samfaina y olivas negras (uno de los platos más conseguidos, punto impecable y equilibrio)
-Piñacoco (espuma de coco, crumble, piña natural y granizado de menta, fresco, divertido, otro acierto)
-Torrija (brioche sobre crema de fruta de la pasión y helado de vainilla de Madagascar, deliciosa)
El café, a buen nivel.
El servicio a cargo de Lucas Sampietro es también muy adecuado. Quizá alguna espera de más...
Pagamos 32 € por persona, buen precio.
Tonino Valiente lo ha conseguido, horas y horas de trabajo junto a su equipo en esa minúscula cocina dan este resultado, el éxito. Es y va a seguir siendo una de las barras más interesantes de este país, no os la perdáis.
Alta cocina y precios sensatos, productos modestos y alguno noble, mucha ilusión y más esfuerzo y saber. Me quito el sombrero.
Que siga el show...