lunes, 27 de febrero de 2012

Château Coutinel 2006

Otro vino francés:
-Château Coutinel 2006 (Fronton A.O.C.), coupage de negrette, gamay, syrah y fer servadou con 20 meses en barrica.
Color rojo cereza con ribete granate. Capa media.
Aromas de fruta roja madura, lácteos (yogur de fresa) y flores. Realmente sugerente.
En boca, llega la fruta roja que prometía la nariz y aparecen regaliz y cuero. Sedoso. Retrogusto medio y agradable.
Creo recordar que costó unos 6 €, así que precio muy adecuado.
Estamos pues ante un vino muy correcto para lo que cuesta, atractivo e interesante. Es grato encontrar productos como éste en los supermercados.
Un trago amable, para pasar un buen rato.

domingo, 26 de febrero de 2012

Edulis, Madrid

Reunión de amigos en torno a una buena mesa, vamos, una fiesta. Para ello pensé en este restaurante y en su renovada sala y allí nos encaminamos.
Local espacioso, amplio y bonito. Muy buenas impresiones.
Destacaré la mantelería de hilo, gris, sobria pero informal. Copas correctas.
Disponen de carta y dos menús degustación, escogimos el más largo de ellos ( 47 €).
La ingrata sorpresa llegó con la carta de vinos, no existe. Los camareros cantan las referencias amablemente, pero dificulta la elección de forma notable. Elegimos probar varios vinos: Tres matas Crianza 2009 (D.O. Ribera del Duero), elegante y fresco, Marqués de Valdueza Etiqueta Roja 2008 (V. T. Extremadura), sabroso y equilibrado, El Regajal Selección especial 2010 (D.O. Vinos de Madrid), golosó, me encantó y Torelló 225 Brut Nature Gran Reserva (D.O. Cava), majestuoso espumoso, un placer.
Vamos con la comida:
-Crema de verduras (aperitivo clásico, correcto)
-Ensalada Edulis de perdiz y setas (agradable)
-Flor de calabacín en tempura rellena de puerro, gambas y queso (bien ejecutado, sabroso)
-Huevos escalfados con boletus edulis salteados con espuma de patata y trufa (perfecta versión de este plato, una de las estrellas de la casa)
-Rape con guiso de manitas y seta carbonera (un acierto, intenso)
-Steak tartare de ternera (carne de buena calidad pero al aliño le faltaba algo de chispa)
-Bizcocho de zanahoria, helado de pistacho y sopa de chocolate blanco y curry (ración escasa, pero este postre me pareció espectacular, de lo mejor de la comida)
Tras esto llegó un café muy bueno, de los de recordar.
Los combinados (buenos gin tonics) fueron cortesía de la casa.
La cuenta ascendió a unos 75 € por persona.
El personal intentó agradar en todo momento con corrección y profesionalidad.
Debo decir que los platos fueron siempre actores secundarios, el encuentro y las historias fueron protagonistas, lo cual no habla bien de la comida. Eso sí, también apuntaré que disfruté con casi todas las preparaciones.
La atmósfera es acogedora y los platos están bien hechos, ¿qué falta? Quizá un poco de valentía que, en honor a la verdad, haría al restaurante mucho menos comercial.
Pese a todo, buena dirección capitalina para degustar cocina tradicional renovada.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Deliciosa Martha


Hoy vamos con una película en la que la gastronomía tiene un papel fundamental, se usa como catalizador de sentimientos, como debe ser.
Dirigida por Sandra Nettelbeck, esta película alemana puede gustar a los paladares cinéfilos más exigentes y también a los gourmets más inquietos, motivos hay.
El guión es inteligente y la dirección acertada, la historia tiene un ritmo adecuado y las actuaciones son interesantes (fantástico Sergio Castellito). ¡Ah! Y aparece el gran Ulrich Thomsen, fantástico actor danés, que por sí solo vale la visión de cualquier cinta.
Y bien, la gastronomía juega un rol capital en la película, no es un secundario, es protagonista, motivo por el cual se habla de ella en este blog. No son muchas las obras en las que eso es así, por lo que merece una alabanza.
Los que sabemos cuanto puede transmitir un plato, un sabor, veremos algo más. La comida puede ayudar a transformar una vida, de eso se habla en "Deliciosa Martha", ¡disfrutadla!

domingo, 19 de febrero de 2012

Vega Real Crianza 2008

Un vino que yo no elegí, que me regalaron:
-Vega Real Crianza 2008 (D.O. Ribera del Duero), tempranillo o tinta del país, doce meses en barrica.
Color rojo picota, ribetes púrpura.
En nariz destacan especias, humo y frutos rojos. Poca nitidez.
En boca se muestra untuoso, evidentes tonos lácticos (yogur de fresa) y tostados. Retrogusto largo pero no especialmente placentero.
Como digo no lo pagué, pero anda por los 12 €.
Este vino está elaborado por un gran grupo empresarial, y ante el cual muestro mi más profunda admiración, pero quizá en este caso no aciertan del todo.
No es mi tipo de vino, prefiero otras cosas, quizá en una gran comida, para un guiso potente... A mí no me convence.

martes, 14 de febrero de 2012

Carmen, Tamarite de Litera (Huesca)

Nos apetecía descubrir un restaurante, con todo lo que ello conlleva, y nos decidimos por éste. Un cocinero joven y con algún logro y un proyecto arriesgado, me apetece conocerlo.
Se sitúa en la localidad oscense de Tamarite de Litera, imagino que es un enclave complicado para hacer cocina de autor. Bien, pues allá que fuimos.
Se accede al restaurante atravesando el bar. Pequeño, casi sin decoración, algo frío.
Manteles oscuros y copas mejorables.
Ofrecen carta pero concerté con ellos un menú degustación de 40 € con vino incluído. El caldo que eligieron fue el Nunc Crianza 2007 (D.O. Somontano), agradable aunque algo falto de carácter.
Comimos:
-Pisto con sardina y queso parmesano (correcto aperitivo)
-Terrina de foie con membrillo y pistachos (estupenda combinación, buen producto)
-Atún marinado con guacamole y kikos (conseguido)
-Melón frito con langostinos y salsa de azafrán (sorprendente plato, la salsa hace de elemento cohesionador, buen resultado)

-Esturión empanado al chilindrón con berenjena (me gusta este pescado, quizá más de otras maneras, pero esta es una gran manera de solventar el plato de pescado en un restaurante de interior, un acierto)

-Ternasco frito con puré de patata (un plato autóctono personalizado, en mi trozo había poca carne, bueno sin entusiasmar)

-Piña en texturas con gelatina de menta (demasiado poco para ser el postre único, de lo peor del menú)
El café mediocre. Debo añadir con pena que el pan que nos sirvieron no es de recibo.
Y bueno, me asaltan las dudas. Veo talento, veo personalidad y veo aciertos, también observo errores y lugares comunes. De todas formas, la impresión es positiva. No es un sitio para ensalzar sin control pero sí para recomendar a un amigo gourmet que pase por la zona.
Me gustan los cocineros que arriesgan, que creen en ellos, Iván Vilanova es uno de ellos.

domingo, 12 de febrero de 2012

Ruberte Crianza 2006


Ayer cerró Arrop Ricard Camarena y eso es una malísima noticia para la gastronomía nacional. Nos queda el consuelo de que Ricard seguirá con más proyectos, ¡suerte!
Para compensarlo vamos con este vino:
-Ruberte Crianza 2006 (D.O. Campo de Borja), garnacha de cepas viejas.
Bonito color cereza con ribete teja. Capa media-alta.
En nariz, intensidad. Notas de fruta en confitura, regaliz y tabaco.
En boca, fresco y equilibrado. Presencia de fruta y también vegetales, ciertos toques de café. Retrogusto medio.
Costó unos 7 €, buen precio.
Las gratas sorpresas aparecen de vez en cuando, he aquí una de ellas.
Buena muestra de esas garnachas aragonesas que tanto gustan a Parker y compañía, un vino que acompaña adecuadamente la comida y recibe elogios.

martes, 7 de febrero de 2012

Yo estuve en el antiguo Lúa, Madrid


Este restaurante no cierra, se traslada para ser mejor, gran alegría para todos. Debo decir que le guardo un especial cariño, les deseo los mayores éxitos.
Aquí va mí crítica de noviembre de 2010 para que nunca se pierda:

Elegí este restaurante para una cena que era muy especial para mí. Lo elegí porque aquí he comido muy bien y porque unen tradición, buenos productos y técnicas innovadoras (heredadas de los grandes cocineros de la actualidad).
Local estrecho, pero bien utilizado. Decoración sobria.
Mesas bien montadas. Se nos asignó la de la entrada, muy bonita y la cual no se viste, es agradable. Servilletas de tela y buenas copas.
No hay carta, sólo un menú degustación de 44 € (a mediodía se puede no comer entero).
En lo enológico, carta corta, pero muy interesante y, en consonancia con la comida, precios ajustados. Escogí un vino blanco de Vinos de la Tierra de Castilla y un Altos de Losada 2007 (D.O. Bierzo) que estuvieron a buena altura.
Cenamos:
-Caña y oliva (varias técnicas, espuma, esferificación, gel etc. Agradable)
-Tomatito (trampantojo, realmente era piel de pimiento relleno de queso de cabra y anchoa y tierra de mole, muy bueno)
-Vacío de wagyu marinado en soja y wasabi con huevas de salmón y pez volador (espectacular, un plato de no olvidar)
-Sopa de ajo, palomitas de arroz rojo, trufa blanca y yema de huevo escalfado (plato muy conseguido y que, sin ser mi preferido, logró gustarme)
-Merluza a la gallega con mojama y wakame sobre espuma de cachelo (fantástico punto del pescado, muy sabroso)
-Falsa manzana baby (mismo trampantojo anterior, algo soso)
-Cochinillo a baja temperatura sobre ciruelas, orejones y pasas con espuma de leche de almendras (realmente bueno, una combinación perfecta)
-Ensalada de chocolate amargo, rúcula, frutos del bosque, vinagre de módena caramelizado y coral de frambuesa (un postre sorprendente, digno de elogio)
Un buen café con magníficos petit-fours (pasas con chocolate, trufas y galletas de mantequilla) pusieron el broche a la experiencia.
La cuenta ascendió a 55 € por persona.
El servicio se nota experimentado y capaz, además de ser muy amable.
Lo cierto es que aquí se come bien, las técnicas nunca van solas, se acompañan de sabiduría. Se nota que la cocina está bien engrasada, todo está dispuesto para el disfrute del comensal.
Se pueden poner peros, obviamente, aunque es justo reconocer las virtudes del restaurante.
Aprovecho para reivindicarlo, ya que las guías se olvidan de él.