miércoles, 31 de agosto de 2011

Reflexión interesante

José Carlos Capel propone hoy una interesante reflexión acerca de intransigencias con respecto a la gastronomía, creo que es de obligada lectura.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Las bravas del Bar Tomás, Barcelona



Si te gusta este mundo, el de la gastronomía, hay productos o lugares que se tornan míticos. Uno de esos lugares es este bar de Sarrià, donde se dice que sirven las mejores bravas. Y ha llegado el día de que las pruebe.

¿Y cómo están? Magníficas, con un académico e inmejorable punto de fritura y una salsa picante y especialmente bien elaborada.

La ración no es muy grande, pero su precio es de los de repetir, 2'25 €. Además, las cañas están muy bien tiradas.

El local no tiene mucho más interés, pero su producto estrella lo ha puesto en el mapa.

No sé si son las mejores de España (o ni siquiera de Barcelona), lo que es obvio es que son realmente deliciosas.

¿El mito está justificado? Quizá sí.

lunes, 22 de agosto de 2011

El hambre en el mundo

Esto es un blog gastronómico, pero no está de espaldas al mundo. En este planeta se pasa hambre, de la de verdad, de la que cuesta vidas.
Hoy son Somalia y Kenia los más castigados, y lo seguirán siendo, como fueron otros y serán otros tantos. Miles de personas que no tienen nada para comer y blogs como éste preocupándose de si la guarnición de una ventresca era adecuada o no. Da vergüenza.
Es obvio que son las políticas y los poderosos los que deben arreglar esto, pero todos tenemos parte de culpa. Nuestro sistema está construido sobre su miseria.
¿Qué quiero decir con esta entrada? Nada, que este blog seguirá como hasta ahora, pero que no es insensible, que sabe donde está. Creo que era de recibo explicar lo que siento al ver las imágenes que nos devuelven a la realidad, que sé perfectamente qué es lo importante en esta vida.
Pese a ello, como decía, seguiré escribiendo sobre un tema que me apasiona, además de hacer algo para que este mundo mejore.

domingo, 21 de agosto de 2011

Acústic 2009, la elegancia



Otro de esos vinos que me resultan muy atractivos:

-Acústic 2009 (D.O. Montsant), coupage de samsó y garnacha, 10 meses en roble francés.

Color rojo rubí brillante de capa alta y ribete violeta.

En nariz, expresivo y elegante. Fruta madura, especias, ligero tostado.

En boca, entrada densa, carnosa, luego ofrece más fruta madura, regaliz, vainilla y mineralidad. Retrogusto notable y agradable.

Un vino que cuesta unos 11 € y que aporta mucho. Un buen vino.

Personal, fino, elegante y carismático. Habla de sí y de su entorno. Más que un digno caldo, mucho más.


jueves, 18 de agosto de 2011

Mui, Madrid

Y tocaba visitar una de las barras más alabadas de Madrid en los últimos tiempos. No será mucha cosa, pero podremos probar algo.

El local es menos apetecible de lo que imaginaba, pero cumple.
Ocupamos un sitio en la barra, era pronto y había poca gente.
Se ofrece una carta de tapas y otras están escritas en la pared. Para beber, desde champán hasta cerveza, pasando por vinos por copas entre los que escogí Tagonius Roble 2005 (D.O. Vinos de Madrid) y que estuvo a buena altura.
Probamos:-Torreznos y yema de huevo (dignos de elogio)


-Patatas mui bravas (reconocídisimas ya en todos los círculos, diferentes, exquisitas)


-Pincho moruno (esperaba más)



-Alcachofas con foie (aquí sí, buenos productos, lo que uno espera de estos sitios)


-Postre de Oriol Balaguer (un pastel más que un postre de restaurante, pero delicioso)


El servicio fue amable y correcto.


La cuenta ascendió a unos 30 € en total, pero evidentemente comimos poco.


Más o menos lo esperado, una barra interesante. Puntos muy altos y otros más bajos. Me quedaron ganas de probar más cosas, tiempo habrá.

domingo, 14 de agosto de 2011

Breve paseo por el Mercado de San Miguel, Madrid

El Mercado de San Miguel es una obra de arte en sí mismo, en su concepto y en su desarrollo. Esta vez no había mucho tiempo para comer, así que fue fugaz pero agradable.

Tras el reconocimiento de rigor, nos fuimos al sushi, una de mis debilidades, de Sushimarket y allí tuvimos que hacer una parada.


No es el mejor sushi de Madrid, pero sirve para volverme a acordar de lo que me gusta la comida japonesa. De beber, Asahi, la fantástica cerveza nipona.

Y luego, ¿una hamburguesa?
Pues sí, de Raza Nostra, poco hecha, con un buen pan y algo de mostaza. Jugosa.
Como este mercado es recurrente en mis viajes a Madrid, volverá a aparecer por aquí. Por ahora, aquí queda esta leve pincelada.

viernes, 12 de agosto de 2011

La cocina de San Antón, Madrid

Comer en el sitio de moda es peligroso, pero mi amigo quiso arriesgarse.Situado en la parte alta del recientemente remodelado, con acierto, Mercado de San Antón en Chueca, es un lugar agradable, aunque bullicioso. Decoración muy actual.
Mesas muy juntas, manteles individuales y copas mejorables.
Es propiedad del Grupo Cinco Jotas así que el cerdo ibérico es el producto dominante.

Se ofrece exclusivamente carta. En cuanto a vinos, poquísimas y comerciales referencias. Bebimos Montecillo Crianza 2007 (D.O. Ca. Rioja), del que esperaba tan poco que hasta no me pareció tan mal.

Cenamos:

-Ceviche de pulpo con vinagreta de cítrico y calabaza (mal presentado, falto de sabor, chicloso)


-Jamón ibérico puro de bellota 5J (lo esperado, un buen jamón)


-Torta del Casar (exquisita, gran producto)
-Presa ibérica a la parrilla (excelente carne, guarniciones para olvidar)

-Cheesecake con galleta y fresa (la tarta en sí no estaba mal, pero el coulis y el helado eran inaceptables)
El café, poco mejor que la cena.
No pagué yo, pero calculo que la cuenta ascendió a menos de 50 € por persona.
El servicio se debe mejorar, despistado y desentrenado. Falta personal.
Se puede comprar el producto en el mercado y que lo cocinen aquí, no sé cómo estará esa opción, pero su carta no me convenció. Tienen buenísimos productos, sin duda, pero hay platos que no se pueden servir en un sitio así.
El local es bonito, el mercado merece una visita y el restaurante debe mejorar. Así de sencillo.

martes, 2 de agosto de 2011

Sudestada, Madrid

Tenía yo muchas ganas de conocer esta comida, que tantas alabanzas despierta. Es de esos imprescindibles madrileños que todavía no conocía, así que había que subsanarlo.
Local minimalista, en madera. Mesas demasiado juntas.
Manteles de tela, cubertería y vasos de Ikea y copas mejorables.
Aquí se comen platos del sudeste asiático (con predominio de los vietnamitas). Se puede elegir carta o menú degustación (38 €), nos quedamos con este último.






En lo referente a vinos, poca variedad y precios algo elevados. Eso sí, hay buenas referencias. Opté por un Expression d'Orthogneiss Domaine de l'Ecu 2009 (AOC Muscadet-Sèvre et Maine), monovarietal de melon de Borgoña, un vino denso, mineral, con agradable acidez, de los que se recuerdan, ampliamente recomendable.

Comimos:


-Sopita de pepino (aperitivo que ya te traslada a otro concepto, agradable)



-Nem cua (de cangrejo y cerdo, muchos matices, deliciciosos)



-Dumplings (una de las vedettes de la casa, increíbles)




-Samosas (sabores profundos, conseguidas)


-Satay de pollo, berenjena ahumada y pepino (especialmente bueno, gran combinación)


-Arroz vietnamita (sabroso, aromático, muy especial)
-Tallarines con marisco y cerdo (plato principal, he de decir que esperaba más pero no que estaba mal hecho, buenos productos)



-Leche de coco cuajada y helado de maracuyá (sin estar al nivel de lo salado, este postre mantiene el tipo)


Tras esto, un café aceptable.

La cuenta final, unos 50 € por persona.

El servicio estuvo correcto, pero creo que falta personal.

¿Qué decir de esta cocina que no se haya dicho ya? Hay que conocerla y ya está. Es diferente, es interesante.

El restaurante tiene evidentes puntos a mejorar, pero el nivel culinario es muy alto.

Fina comida asiática, disfrútenla.