jueves, 31 de diciembre de 2015

Novodabo, Zaragoza

Visité este restaurante en su anterior emplazamiento y la impresión fue algo mejorable. Veamos qué tal va la cosa ahora.
Me dicen que David Boldova es un gran cocinero.
Palacete reconvertido en una sala amplia y de techos altos. Bonito.
Ambiente noble.
Mesas bien vestidas y copas adecuadas.
Se ofrece cocina de mercado con toques creativos. Hay carta y varios menús, entre los que elegí el prêt-à-porter, su menú del día (30 € más IVA). Este menú incluye vino, un agradable Nietro tinto 2014 (D.O. Calatayud).
Comí:
-Pan y aceite (correctos panes y mejor aceite del Bajo Aragón)
-Aperitivos (notable el de ajo asado y piparra, buen nivel en todos)
-Acelgas con patata majada, jamón de Teruel y cigalas (platazo absoluto, maravillosa combinación culminada con una cigala perfecta de punto y sabor)
-Manitas de cerdo rellenas de foie con crema de patata y trufa de verano (aclaro que todavía no había de invierno, sabrosa preparación, la salsa invitaba a mojar pan)
-Mascarpone, vainilla, fresas (muy rico, equilibrado y delicado)
El café, bueno, se sirve con petit-fours. Lo agradezco.
El personal fue amable aunque algo irregular.
Pagué 35 € y salí contento.
Esto es un menú del día, no se pueden sacar todas las conclusiones. Eso sí, vi muy buenas maneras, esta cocina está en un buen estado de forma y eso se nota. Me quedaron ganas de irme a un menú mayor, tiempo habrá...
Producto, criterio y técnica, lo de siempre.
Volveré.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Cañadío, Madrid

Tenía ganas de conocer este restaurante madrileño, sucursal del afamado santanderino.
Local con aire noble, bonito y cuidado.
Mesas bien vestidas y copas adecuadas.
La carta ofrece clásicos cántabros y productos marinos especialmente, aunque el apartado cárnico es notable. Todo apetece. En los vinos por copas habría que detenerse un poco, muy poca variedad y escaso interés. Probé dos blancos, uno D.O. Rueda y otro D.O. Rías Baixas, que no están a la altura de lo que esta casa merece.
Comí:
-Crema de espárragos blancos y bolita de patata (buen comienzo)
-Corte de queso y trufa con vinagreta de miel (muy agradable)
-Puding de cabracho de roca (exquisito, tal y como lo imaginaba, inmaculado en sabor y firmeza)
-Pastel de perdiz (delicado, buen plato)
-Rabas (uno de los emblemas de la casa, absolutamente espectaculares, fritura impecable)
-Croqueta de chorizo de Potes (muy buen nivel)
-Albóndiga de bonito y calamar con salsa roja (con un punto de picante, apasionante textura e inconmensurable sabor, la heroína de la comida)
-Corvina con boletus y pisto (gran plato de pescado del día, producto excelso bien tratado)
-Tarta de queso (una de las más famosas de Madrid y a buen seguro también de las más ricas)
Correctos café y orujo para acabar, ambos cortesía de la casa.
El personal se mostró amable y atento. Agradezco especialmente la predisposición a raciones mínimas que me permitieron probar muchas más cosas.
Pagué muy a gusto 51 €.
Este buen trozo de Santander en la capital es, en sí mismo, un gran restaurante y a la vez un viaje. Recetas de siempre y para siempre, materia prima de la mejor calidad y ganas de agradar al comensal. El éxito era imparable.
Ya tengo ganas de volver a sumergirme en esas aguas...

domingo, 27 de diciembre de 2015

Royal Cantonés, Madrid

Confieso que nunca había estado en Usera, es más que un viaje en metro, la verdad...
La idea era restaurante chino auténtico, pues a ello.
El aspecto es el de un chino normal, demasiado descuidado para ser especial.
La carta ofrece platos tradicionales de la gastronomía cantonesa, habrá que ser valiente.
Cerveza china es la mejor opción pues la carta de vinos es muy mejorable.
Tras duras negociaciones y faltas de entendimiento conseguí pedir bastantes cosas y que alguna fuera media ración. No fue fácil.
Comí:
-Ensalada de medusa (el exotismo obliga a pedirlo, pero el valor culinario es nulo, absolutamente ningún interés)
-Plato de asados (pato y panceta, ambos a gran nivel, incluso disfruté más el cerdo con un crujiente magnífico)
-Cazuela de tendón de ternera (textura no apta para todos los públicos, sabor conseguido, tampoco es mi plato)
-Cazuela de berenjenas con carne picada (sabroso y muy bien cocinado)
-Dim sum de pato y boletus (exquisitos, jugosos y muy acertados)
-Tartaletas de huevo (como pasteles de Belém, agradables)
Café mejorable.
El servicio es malo, aunque agradezco el empeño. No me gusta que saquen todos los platos a la vez y sin orden lógico.
Pagué 38 € pero se puede comer por mucho menos.
El viaje es atractivo, lo reconozco. Si vuelvo iré a otros platos, quería probar lo que probé pero ninguna de las preparaciones se convertirán en mis preferidas. Quizá esa panceta...
Faltan decenas de detalles, lo bueno está en el plato.
Es buena idea probarlo.


sábado, 26 de diciembre de 2015

García de la Navarra, Madrid

Dice Maribona que esta es la mejor barra de Madrid, veamos...
Sábado de septiembre, 22 horas, me apuesto en esa barra, que la vida siga. Los vinos están escritos en la pared, lo sólido en la carta.
Bebí una copa de Κπ Amphorae 100% 2013 (Gredos), peculiar e interesante, otra de Valduero 2011 (D.O. Ribera del Duero), clásico y eficaz, y otra de Viña Caneiro 2013 (D.O. Ribeira Sacra), espectacular. En pocos sitios hay esta selección, ¡larga vida!
Cené:
-Croqueta de jamón (muy buena)
-Croqueta de chistorra (esperaba más, pero estaba rica)
-Chipirones encebollados (delicia absoluta, media ración de alegría)
-Presa ibérica (lo mejor de la cena, maravilloso producto con perfecta compañía de salsa y patatas, un éxito)
-Solomillo de vaca (carne de buen nivel y buen punto, algún nervio de más para corte tan noble)
El café es excelente y el gin-tonic cortesía de la casa también. Agradecí mucho el detalle.
Grandes profesionales tras esa barra, destacaré a Antonio. Un placer ser atendido así.
Pagué 52 €, no es barato pero...
Pues bien, lo esperado y un poco más. Muy buen gusto en todo y un trato magnífico, una barra que es acierto seguro y una cocina que merece conocerse.
Ni un ápice de fusión, ni una concesión a las modas, todo honestidad.




jueves, 24 de diciembre de 2015

Alanda Quinta da Muradella 2012

Toca tinto gallego:
-Alanda Quinta da Muradella tinto 2012 (D.O. Monterrei), coupage de mencía, bastardo, garnacha tintorera, mouratón y arauxa con trece meses en barrica de roble.
Color picota con ribete violáceo. Limpio.
En nariz es ligero, notas de fruta roja madura, balsámicos y chocolate.
En boca se muestra equilibrado, persiste fruta y aparece mineralidad y toques especiados. Elegante. Retrogusto medio y agradable.
Costó unos adecuados 12 €.
Un vino bien curioso, de los que te sorprenden. Muy bien pensado y muy bien ejecutado.
Merece la oportunidad que estás pensando darle.

lunes, 21 de diciembre de 2015

La tasquita de enfrente, Madrid

Volver a un templo de estos siempre es gran noticia, vamos allá...
El local sigue siendo muy acogedor, da gusto entrar. Cuidada decoración.
Mesas desnudas y servilletas de tela. Copas adecuadas.
Juanjo ofrece las opciones del día, lo mejor es ponerse en sus manos (con cuidado de no perder la economía en el intento). En cuanto a vinos ocurre algo parecido, se escoge junto con el sumiller el vino deseado pero no hay carta al uso. Yo creo que mejor sería lo contrario, pero esto es ya emblema de la casa. Bebimos un Pinot Noir Cortijo Los aguilares 2013 (D.O. Sierras de Málaga), un vino realmente excepcional.
Comimos:
-Crema de morcilla y calabaza (clásico del restaurante, buena crema y mejor pan)
-Salmorejo de tomate verde y aguacate con arenque (excelente preparación, un plato de los que se recuerdan, untuoso y fresco)
-Ensaladilla (otro imprescindible de la casa, muy agradable)
-Judías con oreja (espectacular guiso, para comer varias raciones, un auténtico placer)
-Sardina moruna con piparras frescas (buen pescado y buen toque de especias morunas, fantásticas piparras, también presentes en el plato anterior)
-Marmitako (gran producto y gran punto de cocción)
-Molleja de ternera con puré de patata (nunca he comido una mejor, maravillosa materia prima, gran resultado)
-Panna cotta con miel de palma (un postre mayúsculo y ampliamente alabado, textura muy especial)
Buen café.
La anécdota es que pedimos un gin-tonic al acabar y nos pusieron solo medio, como es costumbre en la casa. Nos apetecía entero y no pudo ser.
El personal se mostró amable y solícito.
Desconozco la cuenta final.
Pues bien, lo esperado. Un restaurante de producto, del mejor, y en el que se trabajan impecablemente los puntos y los aliños. Pero a mí me falta emoción, sorpresa, alegría... salvo en ese salmorejo lleno de vida.
Gran restaurante, sí, pero no es el mío.

sábado, 19 de diciembre de 2015

Camins del Priorat 2013

Hablé de su añada de 2008, toca ahora 2013:
-Camins del Priorat 2013 (D.O.Q. Priorat), coupage de garnacha, samsó, cabernet sauvignon, syrah y merlot con siete meses en barricas de roble francés y tinas de madera.
Color picota de capa media, ribete violáceo.
En nariz se muestra expresivo, aparece fruta roja madura, cacao y regaliz.
En boca es amplio y voluptuoso. Persiste esa fruta bien madura, también balsámicos y cacao. Muy fresco. Retrogusto largo.
Costó unos 15 €, correcto.
Lo de siempre, un vino magnífico. Da gusto ver que la vida pasa y hay botellas en las que puedes confiar siempre.
Caminad por aquí.


martes, 15 de diciembre de 2015

Sala de despiece, Madrid

Hoy voy a hablar de uno de los sitios más curiosos en los que he estado. Un restaurante diferente.
Tras una gran obra de teatro caminé hasta este sitio que me apetecía conocer. Una breve espera en la puerta y por fin dentro.
Decorado como si se tratara de una carnicería y con cajas de porexpan por todos lados. Me encanta.
Te atiende un camarero, pides un vino y te dan una carta, así comienza todo. Ah, y de pie, que no pude conseguir taburete.
Las patatas fritas, cortesía de la casa, son el primer acierto.
La carta apetece, sin duda. Materia prima de calidad y poca elaboración, eso es lo que manda aquí. Se ofrecen varios vinos por copas, opté por El primer beso 2013 (D.O. Ribera del Duero), fresco, Madremía 2014 (D.O. Toro), frutal y equilibrado y Pétalos 2013 (D.O. Bierzo), siempre magnífico.
Probé:
-Chuletón cenital (espectacular carne de La finca cruda, aceite, tomate y tartufata, una preparación verdaderamente notable)
-Rólex (yema a baja temperatura, foie, panceta y trufa, terminado con soplete por el camarero y cortado para facilitar degustación, una delicia)
-Chipirón (sucio y a la plancha, ali-oli de ají amarillo y cilantro, gran producto en muy buen punto al que la salsa no mejoraba)
-Mortadela trufada de Bolonia (increíble fiambre italiano con ese maravilloso pan sardo, de esas veces que disfrutas de verdad)
-Flan de queso y dulce de leche con frutas del bosque y reducción de manzana (realmente dos postres juntados a mano por el camarero, con quinoa crujiente, el flan me encantó y el conjunto estaba bien conseguido)
El personal se mostró especialmente amable y con ganas de ayudar en todo momento, gran fortaleza.
Pagué a gusto 45 €.
Especial. En todo.
Vale la pena conocer este sitio, por sus productos y por sus formas, por su gente y por su transgresión, por su vida y por su alegría. Hasta hacer un poco de cola y la incomodidad pueden ser divertidos si tiene este final.
Me gustó mucho.