jueves, 3 de diciembre de 2015

Rausell, Valencia

Me gusta visitar marisquerías que han sabido adaptarse, en Valencia la elegida fue esta casa con muchos años de historia.
Ambiente noble, decoración cuidada.
Mesas bien vestidas y copas mejorables.
La carta está centrada en los productos del mar, con alguna incursión cárnica, y deja entrever la calidad de los mismos. Cocina clásica y de temporada. En el apartado enológico se puede encontrar algo interesante a buenos precios. Opté por un Viña Lidón Chardonnay 2014 (D.O.P. Pago Vera de Estenas), expresivo y equilibrado, y un fantástico Mestizaje tinto 2013 (D.O.P. Pago El terrerazo).
Cenamos:
-Tellinas a la plancha (muy sabrosas pero he comido mejores)
Buen surtido de panes y rosquilletas.
-Cazuelita de puntillas con ajetes y habitas (delicioso, combinación conocida y reconocida que aquí alcanza altísimas cotas)
-Fritura de pescado (producto, tratamiento y punto correctos, exquisito)
-All i pebre de anguilas (el que quizá sea el guiso que más me apetece y que aquí es espectacular, gran textura de la anguila y la patata y brutal sabor de una salsa en la que mojar panaderías enteras)
-Hojaldre de crema (muy buen postre, por lo visto las hojas son de Paco Torreblanca y desde luego eran una exquisitez, buena crema casera)
Tras un café que merece elogios se ofreció, en lo que pareció una invitación, un orujo al que accedimos, luego se cobró y eso me parece mal.
El personal anduvo atento y amable.
La cuenta marcó unos correctos 35 € por persona.
En esta cocina saben tratar los mejores productos, de eso no hay duda. Sencillez y criterio, ahí está la clave de este tipo de establecimientos. Aquí ambos se palpan.
Se antoja esta como una casa muy recomendable para esto del buen comer.




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