jueves, 28 de febrero de 2013

¡Un gin tonic!

Creo que ya bebía gin tonic antes de que se pusieran de moda. Un amigo más mayor que yo me pegó la afición, entonces me parecía una bebida más madura, más seria. Los primeros no me apasionaron, pero de repente pasó a ser mi primera elección.
Desde entonces he probado muchas combinaciones. Ginebras más o menos secas, más o menos caras y hasta de algún color... Tónicas más o menos tradicionales, dulzonas o más amargas... Locales donde casi hace falta cuchillo y tenedor para tomarlo, otros más tradicionales, otro que tienen carta, otros que cobran más el sitio que la copa, de todo un poco...
A la hora de elegir me quedo con Schweppes, la de toda la vida, Fever-tree o Fentimans y con alguna buena London gin. Es difícil hablar de marcas del destilado pero me suelo decantar por Bulldog, Seagram's, Hendrick's, Mombasa o la más habitual y menor Bombay Sapphire. Me encanta probar marcas diferentes y ahora es más fácil, muchos bares disponen de varias.
En el Dry Martini de Javier de las Muelas probé uno espectacular, su foto ilustra esta entrada, Plymouth Gin con Schweppes y una rodajita de lima. Quizá el mejor que he tomado, quizá era el momento...

sábado, 23 de febrero de 2013

Kilo, Barcelona

A mi pareja le convenció la decoración de Mr. Wonderful y a mí una crítica de Pau Arenós. Los dos convencidos nos dirigimos pues a este coqueto restaurante, veamos...
Local pequeño y acogedor, detalles cuidados y buen gusto.
Mesas correctamente vestidas pero sin lujos. Servilletas de tela y copas mejorables.
La carta ofrece cocina cosmopolita, ecléctica y creativa. Nada nuevo, nada viejo. No hay menú. En el apartado enológico aparecen pocas referencias bien escogidas y a precios adecuados. Escogí Brunus 2009 (D.O. Montsant), equilibrado e intenso sin llegar a ser memorable.
La cena constó de:
-Suke de salmón (delicado y muy equilibrado, gran plato)
-Langostinos crujientes con salsa de soja (conseguido, buen punto)
-Kebab de secreto ibérico con cebolla caramelizada y foie (decepcionante, prometía, demasiado seco y falto de sabor)
-Buñuelos de bacalao (anodinos pese a su buena presencia)
-Raviolis crujientes de brie y trufa (quizá lo mejor de la cena, mucho protagonismo del hongo para un resultado ciertamente interesante)
-Tarrina de foie con mermelada de violeta y garrapiñados (correcto nada más, menos bueno que bonito)
-Oli, pa y xocolata (otra versión de este ya clásico, demasiado tradicional para mi gusto pero agradable)
Añadiré que el pan de Triticum es un espectáculo en sí mismo.
Para acabar, un café demasiado normal.
El personal fue correcto, nada especial.
La cuenta ascendió a 40 € por persona, un precio por el que se debe cenar mejor.
Pues sí, sensación algo agridulce, esperaba algo más. Nada está muy mal, poco está muy bien. Comida que trata de ser comercial, poco riesgo y poca originalidad. Se puede ir y hasta disfrutar, pero le falta algo.
La pizarra es preciosa, la decoración en general también, la vajilla es curiosa y divertida, hay buenos productos y muchos aciertos, ¿entonces? Entonces solo nos falta el sabor...

martes, 19 de febrero de 2013

Koy Shunka, Barcelona

Sé que la felicidad que me produce comer en estos templos es efímera, ¿pero no es efímera la felicidad en sí misma?
Desde que fui a Shunka la visita a Koy Shunka se convirtió en objetivo, quizá la mejor cocina japonesa que se hace en este país, quizá incluso el mejor japonés fuera de Japón...
Lujo ya desde la entrada, estancia muy agradable, obras de arte y minimalismo oriental. Espacio central de trabajo, gran barra de madera de cedro y mesas altas y bajas.
Reservé en la barra y eso ya es especial, el espectáculo visual casi iguala al palatal. Sillas muy cómodas, ausencia de mantelería, palillos y buenas copas.
Ofrece carta y dos menús degustación, escogí el menú Koy (74 € IVA incluido, ejemplo a seguir) que muestra más cocina que producto sin descuidarlo, claro está. Pedí cambiar el postre y no hubo ningún problema. Carta de vinos larga, muy sugerente, a precios algo elevados. Opté por un Patrick Piuze Petit Chablis 2011 (Petit Chablis AOC), fresco y vibrante, ideal para esta comida.
Hideki Matsuhisa y su gran grupo están preparados, como instrumentos fuego y cuchillos, comienza el concierto:
-Chips de taro con crema de miso y foie (crema deliciosa, esto va en serio)
-Sopa de miso (una pasada, servida como si de un cortado se tratara, potente y placentera)
-Crema de tofu con erizo (delicadísimo a la vez que intenso, un juego magnífico)
-Carpaccio de vieira y nabicol (refrescante pero quizá algo insípido, ¿a propósito?)
-Tempura de guisantes frescos de Llavaneres con bacalao y aire de limón (un plato muy conseguido, buen producto y buen tratamiento, comerías sin parar)
-Fideos japoneses en el caldo "dashi", secreto ibérico y cigala (no será fácil comer un plato mejor este año, el espectacular caldo con sabores marinos y ahumados, la carne con aromas a brasa y la cigala casi cruda hacen que, junto a una estupenda pasta, el conjunto eleve el nivel hasta cotas prácticamente inalcanzables)
-Sashimi (bonito soasado, cherna y diferentes cortes de atún rojo en un plato con la silueta del mapa de Japón, inconmensurable, el arte de los cuchillos y el producto mandan)
-Toro tataki, shiitakes y arroz (otro homenaje a Japón, con varios de sus ingredientes más significativos, el tataki impresionante)
-Pinchos de kokotxas de merluza y calçots (sencillo e impactante, en este teatro no es el artista principal, en otro le haríamos la ola)
-Ternera japonesa "wagyu" en cazuela japonesa (el concepto me gustó más que el resultado, plato notable de todos modos)
-Sushi (cuatro irreprochables nigiris, de anguila del Delta, de toro, de gamba de Palamós y de salmón, no sabría cual elegir, quizá gamba y toro, maravillosos)
-Mochi de fresa (tan modesto como elegante, el postre que me apetecía, realmente rico)
Un buen café y un chupito de sake frío cortesía de la casa cerraron la tarde. Hubiera querido bises y todo...
El personal se mostró diligente y amable toda la comida, siempre dispuesto a agradar al comensal, nada que objetar.
El precio de la entrada, 90 €, bien vale lo sentido.
¿Qué más se puede decir sobre este restaurante? Creo que si te interesa esto de la gastronomía se debe conocer. Juega en otra liga y lo demuestra con hechos.
Sabores contundentes a veces, otras poco más que texturas. Ingredientes de lujo mezclados con otros más humildes, los menos, eso sí. Personal muy cualificado y perfectamente ensamblado para conseguir una máquina perfecta. Criterio y concepto. Japón y su gastronomía en muy alta expresión, con todo lo que esperas y con todo lo que no imaginas.
La emoción llega y te acompaña durante todo el trayecto, eso es lo que no se consigue en muchos sitios y eso es lo que yo busco. Y entonces aparece esa felicidad, la que nombraba al principio, intensa como ese caldo y fugaz como uno de esos nigiris, pero real, muy real...

sábado, 16 de febrero de 2013

Té Alishan

Llegué a Iberochina y pedí un buen té, me dieron este. Bastante más caro que otros (unos 9 € los 120 g.) y ninguna explicación más. A veces hay que arriesgarse un poco así que lo compré, como hice con algunos más económicos.
Al parecer se trata de un té oolong que se cultiva en la región taiwanesa que le da nombre (puede ser Alishan o Lishan). Presenta las hojas secas enteras y enrolladas sobre sí mismas, no rotas en pedazos. La infusión es amarilla dorada y tiene un maravilloso aroma a flores y fruta madura.
En el paladar se muestra dulce y sedoso, poco astringente. Elegante y con muchos matices. Una absoluta delicia, el mejor que he probado.
No es que yo sea un experto en tés pero quería escribir sobre él, este producto merece todo mi reconocimiento.
Esta es la historia de algo que parecía caro y resultó ser barato...

lunes, 11 de febrero de 2013

Cocineros sin estrella

Debo decir que prácticamente todos los días veo algún programa de gastronomía (Viajar o Canal Cocina son grandes aliados). Cuando una cadena generalista se acuerda de este mundo es una alegría.
Pues bien, cada domingo supero mi aversión a esa cadena y pongo Telecinco para ver el nuevo programa de José Ribagorda. No sé si es problema de mi ordenador pero no consigo verlo on line.
Recuerda a "Un país para comérselo", pero quizá no llega a su nivel. Da protagonismo a cocineros de los de toda la vida, de cocina tradicional, y al entorno de su restaurante. También se acuerda del producto y del productor. Se hace interesante.
Ha visitado restaurantes que me apetecen mucho y otros que no conocía, seguiré descubriendo cosas con este programa.
El presentador me aburre, con todos los respetos. Imagino esta posibilidad en otras manos...
Querría más innovación, más creatividad, pero entiendo que ese no es el paisaje buscado. Pero por un poquito...
En definitiva, me gusta y le hace bien a nuestra cultura gastronómica. Ojalá hubiera más como él, espero que dure mucho.


sábado, 9 de febrero de 2013

Suculent, Barcelona

La blogosfera gastronómica también está sujeta a las modas, ahora este restaurante es una de ellas. Carles Abellán y su incipiente emporio desembarcan en el Raval barcelonés,Toni Romero es un chef joven y preparado que ocupará portadas, los críticos van y lo cuentan. Ya tenemos tendencia.
Veamos pues que nos ofrecen...
Decorado como una tasca antigua, pequeño y poco cómodo.
Mesas sin manteles y copas muy mejorables.
En la carta aparecen raciones de cocina de mercado, base tradicional y algo de creatividad, se trata de compartir. La calidad es la base. Los camareros asesoran e informan de lo que se puede comer, las sugerencias son sugerentes... Quería probar rabo de toro y anguila, ninguno está ya en carta. En lo enológico pocas referencias y algo más costosas de lo esperado. Opté por el Ediciones i-Limitadas Abellán Arribas 2011 (D.O.Q. Priorat), vino de y para la casa, que cumplió sin más.
Cenamos:
-Cremoso de foie y maíz (muy acertado, una delicia)
-Cucurucho de papas (patatitas hervidas con piel, salsa romesco, una divertida versión de esta clásica ración, sorprendente y agradable)
-Ventresca de atún rojo a la brasa (el producto por excelencia, del que están hechos mis sueños gastronómicos, y muy bien preparado, con romesco de ajo, tomatitos y ajo de oso, una hierba que me encantó, un plato rotundo y redondo)
-Albóndigas de butifarra y sepia (suculento, tenía que utilizar el adjetivo, y exquisito guiso, quedará para siempre en mi memoria)
-Pastel de queso brie (pensaba que este podía ser el típico sitio que descuidaba los postres hasta que llegó este pedazo de placer, excelso)
Tras un café aceptable nos marchamos satisfechos al cercano Ámbar (donde el gin tonic es notable).
El servicio fue informal y divertido, aunque a veces algo saturado.
La cuenta ascendió a 40 € por persona, me parece bien.
La sensación fue positiva, sin duda. Aquí se hace todo muy bien, una cocina sincera, de las que dicen que van a dominar este mundillo. Precios moderados y altas notas.
Tradicional y cosmopolita, de proximidad, para sentir cosas, para disfrutar en la mesa.
Entiendo sus llenos y sus alabanzas, te olvidas de lo menos bueno muy rápidamente...

jueves, 7 de febrero de 2013

Cimarosa Chenin blanc 2012

Vino del Lidl, barato y sudafricano:
-Cimarosa Chenin blanc 2012 (Western Cape, sudáfrica), monovarietal joven.
Color amarillo pajizo de baja intensidad.
Aromas cítricos y florales, también fruta blanca.
En boca ligero y fresco. Notas de manzana verde y lima. Marcada acidez. Retrogusto muy corto.
Costó menos de 3 €, buen precio.
Digamos que no ofrece mucho, pero tampoco lo puedes esperar. Lo prefiero a otros vinos que cuestan más.
Es sencillo, fresco y agradable (todo ello moderadamente).

viernes, 1 de febrero de 2013

Bar à vins, Fábrica Moritz, Barcelona

Tenía yo ganas de visitar la Fábrica Moritz y, aunque su cerveza me gusta mucho, tenía más de probar su bar de vinos y viandas. Vinos por copas, incluyendo maravillas varias, chacinas, quesos, ahumados, petit fours salados, guisos con vino y cierta sensación de oasis son sus reclamos. Y sí, te lo encuentras...
Debo decir que se está especialmente a gusto, el local es mínimo pero agradable. Nouvel ha hecho un trabajo estupendo.
La idea era picar algo, luego había cena...
Nos sentamos en la mesa alta del espacio, no hay manteles, sí servilletas de hilo. La cubertería es de alto nivel y las copas Riedel impresionantes.
Los vinos por copas se eligen en una amplia carta y por centilitros. Me quedé con un Domaine de Montille Beaune “Les Grèves” Premier Cru 2006 (Beaune Premier Cru A.O.C.), majestuoso, un pinot noir que recordaré mucho tiempo, y Domaine Gerin Champin Le Seigneur 2009 (Côte-Rôtie A.O.C.), especiado, mineral, con mucho carácter, delicioso. Pedí las copas de 5 cl., creo que es una cantidad que permite saborear el vino y no arruinarte. No tuvimos la suerte de ser atendidos por Xavier Ayala, pero creo que acertamos.
Lo sólido también se escoge entre muchas opciones, optamos por:
-Tartelette de anguila, foie y crema catalana (un muy pequeño trozo de placer, absolutamente espectacular)
-Éclair de salmón, coco y mango (también muy acertado)
-Tostada de mantequilla de algas con tobiko (otro miniviaje al paraíso, demasiado mini, eso sí)
-Longaniza del Cal Rovira (producto de sobra conocido por los gourmets, excelente)
-La Botta del cura con trufa (saquen los bombos y los platillos, esto es un escándalo, inolvidable, ¡menudo producto!)
Y esto fue todo. Mucha amabilidad y un rato de felicidad.
La cuenta, unos 30 € (tres copas de 5 cl. y las raciones descritas). Entiendo el precio.
Nada más que añadir, un espacio rompedor, hecho con mucho gusto y mucho tino. Vayan y disfruten lo que su economía les permita.