martes, 29 de marzo de 2016

Obispo Gascón

Un generoso:
-Obispo Gascón (D.O. Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda), palomino fino con crianza oxidativa por criaderas y espalderas durante unos cincuenta años.
Color caoba intenso y brillante, ribete ambarino.
Potente nariz con notas de frutos secos tostados, especias, melaza y tabaco. También recuerdos salinos. Elegancia pura.
En boca persiste la complejidad, como también las notas expresadas en nariz, a las cuales se añade chocolate con leche, caramelo y regaliz. Amplio y sabroso. Retrogusto largo y agradable.
Fue un regalo pero creo que anda sobre los 35-40 €.
Uno de los vinos más especiales de todo el mundo está bien cerca y ofrece muestras muy notables como esta. Para disfrutar.
Esa frescura, esa intensidad...

viernes, 25 de marzo de 2016

Táganan Vinos atlánticos 2014

Un vino diferente:
-Táganan Vinos atlánticos 2014 (sin D.O., norte de Tenerife), coupage de variedades autóctonas como negramol, listán negro, moscatel negra, listán gacho, vijariego negro y alguna más, tras vinificar por separado pasa ocho meses en barrica con sus lías.
Color cereza de capa media y ribete azulado.
En nariz se muestra expresivo, mucha fruta roja y negra maduras, también flores y algo de especias.
El paso por boca es suave y vivo. Recuerdos de regaliz, mora, ahumados y fruta roja madura. Muy sabroso. Retrogusto largo.
Costó unos correctos 15 €.
Mi especial obsesión por probar cosas diferentes me llevó a este vino y no se equivocaba. Un producto muy bien hecho y que habla de su territorio con pasión. El proyecto Envínate parece haber dado con las claves.
Envinémonos.

martes, 22 de marzo de 2016

Chiringuito de El Señor Martín, Madrid

Elegimos este local para un aperitivo marinero por el centro de Madrid.
El espacio es muy actual y está presidido por un mostrador de pescados y mariscos.
Manteles individuales en las cómodas mesas.
La carta se centra en pescados, mariscos y arroces.
Bebimos unas cañas de Mahou excepcionalmente bien tiradas que se acompañan de esa delicia que son los camarones "pipa". Ojalá siempre me sirvieran eso con una caña.
Probamos la fritura de calamar fresco del Mediterráneo y nos gustó bastante.
Tampoco nos resistimos a los mejillones del Atlántico en suave escabeche casero. Tanto molusco como aliño están a gran nivel. Este es un plato bien recomendable.
Esto fue todo, el precio anduvo por los 10 € por persona.
En definitiva, que me pareció un sitio agradable y adecuado para un plan similar o incluso para una comida informal. Se ve buen producto y buenas maneras. Eso sí, habrá que contenerse pidiendo.
A pie de playa, vamos...

domingo, 20 de marzo de 2016

Macera, Madrid

Macera es un local de copas diferente. Diferente por el local, urbano y cosmopolita, y por las copas, con destilados propios.
No voy a elogiar más su concepto, bastante hay de eso en la red, pero es maravilloso.
Destilados de alta calidad, y también refrescos artesanos, para unos resultados bien interesantes.
Probé un gin-tonic de una ginebra con cardamomo y he de decir que estaba fantástico. El vodka con café también me sorprendió gratamente.
Y el precio, 7 € por combinado, es otro acierto.
Tradición e innovación se dan la mano de la mejor manera posible.
No te lo pierdas.


miércoles, 16 de marzo de 2016

Pajarita, Madrid

Buscaba una cena informal y divertida por el centro de Madrid y escogí este restaurante.
Local pequeño y actual. Cocina vista y mucha madera.
Hay mesas altas en la entrada y bajas en el interior. Sensación de incomodidad.
No hay manteles y las servilletas son de papel. Copas mediocres.
La carta ofrece una atractiva propuesta, que puede recordar a cocinas como la mexicana o la gallega pero pasadas por un tamiz de creatividad. Las raciones son pequeñas pero adecuadas para compartir. En lo enológico también presenta una curiosa selección a precios amables. Opté por un Bailarina 2014 (D.O. Vinos de Madrid), un vino equilibrado y muy interesante.
Cenamos:
-Padón popper (pimientos de Padrón rellenos de crema de mejillón, bien sabrosos)
-Baozi de cactus (rellenos de crema de nopal y aguacate y con crema de hibisco, delicia pura, para comerte una decena)
-Bombitas de camarón (salteados en curry, con causa limeña y crema de aguacate, quizá lo menos destacable de la cena, correcto)
-Pulparepas (arepas con pulpo a la gallega y su patata dentro, de nuevo para repetir y repetir, textura muy lograda)
-Macarons mejicanos (con pollo en mole poblano y cochinita pibil, quizá demasiado dulces, pero lo cierto es que el bocado es muy agradable)
-Coruñés a 53 (buey gallego con mostaza de pimientos de Padrón, muy buena salsa para un gran producto perfectamente tratado)
-Megagominolas de peras al vino (gelatina de pera especiada y salsa de vino, realmente exquisito)
-Papa Francisco (mousse de chocolate negro con bizcocho micro de cacao y avellana, fabuloso postre para amantes del chocolate)
Aceptable café Illy para acabar.
El personal se mostró amable y dispuesto.
La cuenta marcó unos intachables 24 € por persona.
Ver proyectos como este me llena de esperanza. Es posible dar de comer bien, divertido y a buenos precios, claro que es posible. Lo que comimos, y también esos platos del menú del día que veo en redes, muestran que aquí se consigue.
Esta cocina, con Ricardo Andrade al frente, pide a gritos espacio para desarrollarse, espero que lo consiga y no pierda nunca esta esencia.
La fusión bien entendida es alegría y de aquí te vas contento.
Especialmente recomendable.

domingo, 13 de marzo de 2016

Cañadío, Madrid (II)

Volvía a Cañadío con muchas ganas de disfrutarlo y de que lo conocieran mis acompañantes.
De nuevo en el piso de arriba y de nuevo mucha comodidad.
Nada ha cambiado. Tampoco la carta, que sigue apeteciendo mucho...
En cuanto a vinos vi interesantes referencias (en mi visita anterior solo tomé copas) y a precios adecuados. Opté por un sorprendentemente estructurado Antonio Montero Autor 2015 (D.O. Ribeiro) y un fantástico Dominio de Tares Cepas Viejas 2012 (D.O. Bierzo).
Comimos:
-Aperitivo (muy buen buñuelo de bacalao y agradable crema de calabaza)
-Puding de cabracho de roca (increíble textura y espectacular sabor, lo ya sabido y que nunca deja de sorprender)
-Rabas (las mejores entre sus semejantes)
-Croquetas de chorizo de Potes (inconmensurables de nuevo)
-Albóndiga de bonito y calamar con salsa roja (incluido entre mis platos destacados de 2015, sigue a la misma altura)
-Cachón en su tinta con arroz cremoso (fantástico guiso clásico)
-Rape en salsa de mejillones (una de las propuestas del día, gran punto del pescado y dos salsas de mejillones, una de ellas en escabeche, que elevaban el plato y redondeaban el resultado final, enorme)
-Corvina con guiso de verduras y chipirones (otra preparación maravillosa, aunque prescindiría de la mayonesa)
-Tarta de queso (la locura, todavía mejor que en mi visita anterior, postre de los grandes)
Correcto café y mejor medio gin-tonic, ambos cortesía de la casa, para acabar.
Personal especialmente amable y honesto y con todas las ganas de agradar. Así da gusto.
Pagamos 44 € por persona, inmejorable relación calidad-precio.
Es poco habitual que repita tantos platos al volver a un restaurante pero, como digo, trataba de presentar esta cocina a mis acompañantes. Bien lo merece.
El clasicismo mezclado con contemporaneidad de esta casa y de su cocina es siempre una alegría. Cuesta encontrar tanto acierto seguido.
Los puntos, las texturas, las sazones y los equilibrios son la seña de identidad de este restaurante que mima cada detalle. El disfrute del comensal es el objetivo y se logra.
Les animaría a cambiar un poco la carta para sorprender a los clientes, pero si la cosa funciona...
Imprescindible.

lunes, 7 de marzo de 2016

Honoro Vera Garnacha 2014

Hoy toca tinto aragonés:
-Honoro Vera Garnacha 2014 (D.O. Calatayud), monovarietal de garnacha con dos meses en roble francés.
Color picota con ribete granate.
En nariz aparece mucho fruto rojo maduro y cierto tono mineral.
En boca persiste la fruta, también balsámicos y especias. Muy goloso y fresco. Retrogusto medio y sabroso.
Costó unos 6 €. Correcto.
Un vino sencillo, para públicos amplios e incluso poco habituados. No es mi vino pero reconozco bondades en el equilibrio y la golosidad de este tipo de productos.
Se puede (y se debe) disfrutar en buena compañía.

jueves, 3 de marzo de 2016

Harina, Madrid

Desayuno en una buena panadería, de las varias que tiene el grupo la situada en Chueca.. Ya he probado de aquí la interesante tarta de zanahoria y algo de bollería. Todo a buena altura.
Tras una intensa duda, pues todo apetece, me decidí por su nueva tarta de cerveza negra y chocolate. Me encantó. Toques amargos y dulces compensados con una crema fantástica.
No es barata, 4,80 € la ración, pero se disfruta de verdad.
La oferta salada no desmerece y el pan es de los grandes.
Del café, siendo bueno, esperaba más.
Un buen sitio para desayunos y meriendas madrileñas...

martes, 1 de marzo de 2016

Barra Atlántica, Madrid

Quizá sea el restaurante del momento en la capital y tiene el aval de la gente de Abastos 2.0 (que visité y disfruté hace más de cinco años) , había que conocerlo.
Decoración actual, blancos, negros y madera. Agradable e informal.
El menú Dame dComer (25€) es el único que permite reserva y esta se sitúa en una mesa única para doce comensales.
La mesa está desnuda y las servilletas son de usar y tirar (pero aceptables). Copas adecuadas. El espacio es muy limitado y oscuro, demasiado incómodo para compartir los platos.
El formato es bien curioso, viene a ser una marisquería de autor, o 2.0 que se adecua más al concepto, basado en pescado y marisco gallego de la mayor calidad y que cambia cada día. Además del menú se pueden añadir puñados de los mariscos del día (10 €) y otras raciones saladas, carne incluida, y dulces. En cuanto a vinos se ofrecen unas pocas referencias, todas a 20 € la botella y 3 € la copa, de vinos gallegos. Opté por una botella de Fiestra 2015 (D.O. Rías Baixas) que me gustó mucho y una copa de Memoria de Ventura 2014 (D.O. Valdeorras) que me dijo algo menos.
Cenamos (pido disculpas por alguna de las fotos):
-Moluscada (mejillones con guacamole y cebolla encurtida, navajas con su gel y berberechos con lima, absolutamente maravillosos producto y técnicas, los mejores moluscos que he probado)
-Puñado de percebes (únicamente cocidos en agua de mar, excepcionales, para quitarse el sombrero)
-PeixesNus (especie de ceviche o tiradito de pargo, algo anodino)
-Empanada (tortos de maíz fritos en cuyo interior había sargo y verduras, difícil de comer pero exquisito, gran puesta al día del clásico)
-Peixe(do)Dia (ese día merluza frita con olivada, pulpo de tierra y alcachofa, espectacular rebozado de un pescado inconmensurable, merece todos mis elogios)
-Mazas 2.0 (manzanas al vacío con lima y canela, mantienen la textura e incorporan el sabor, otro éxito rotundo)
El café, correcto.
El personal, el propio Iago Pazos y Arnaud Keres, son un ejemplo de trato y capacidad.
Pagamos muy a gusto 38,50 € por persona.
Se ha dicho siempre que el mejor puerto de mar está en Madrid y razón no faltaba, pero este restaurante eleva sobremanera el nivel de lo marino en la capital. El producto que se encuentra aquí y a este precio es complicado de conseguir.
La buena mano en cocina redondea el resultado final, vanguardia y tradición unidos para llegar a las cotas más altas.
El éxito era predecible, pero los mejores augurios se van a quedar cortos. Y yo me alegro.