Ir al contenido principal

Cañadío, Madrid (II)

Volvía a Cañadío con muchas ganas de disfrutarlo y de que lo conocieran mis acompañantes.
De nuevo en el piso de arriba y de nuevo mucha comodidad.
Nada ha cambiado. Tampoco la carta, que sigue apeteciendo mucho...
En cuanto a vinos vi interesantes referencias (en mi visita anterior solo tomé copas) y a precios adecuados. Opté por un sorprendentemente estructurado Antonio Montero Autor 2015 (D.O. Ribeiro) y un fantástico Dominio de Tares Cepas Viejas 2012 (D.O. Bierzo).
Comimos:
-Aperitivo (muy buen buñuelo de bacalao y agradable crema de calabaza)
-Puding de cabracho de roca (increíble textura y espectacular sabor, lo ya sabido y que nunca deja de sorprender)
-Rabas (las mejores entre sus semejantes)
-Croquetas de chorizo de Potes (inconmensurables de nuevo)
-Albóndiga de bonito y calamar con salsa roja (incluido entre mis platos destacados de 2015, sigue a la misma altura)
-Cachón en su tinta con arroz cremoso (fantástico guiso clásico)
-Rape en salsa de mejillones (una de las propuestas del día, gran punto del pescado y dos salsas de mejillones, una de ellas en escabeche, que elevaban el plato y redondeaban el resultado final, enorme)
-Corvina con guiso de verduras y chipirones (otra preparación maravillosa, aunque prescindiría de la mayonesa)
-Tarta de queso (la locura, todavía mejor que en mi visita anterior, postre de los grandes)
Correcto café y mejor medio gin-tonic, ambos cortesía de la casa, para acabar.
Personal especialmente amable y honesto y con todas las ganas de agradar. Así da gusto.
Pagamos 44 € por persona, inmejorable relación calidad-precio.
Es poco habitual que repita tantos platos al volver a un restaurante pero, como digo, trataba de presentar esta cocina a mis acompañantes. Bien lo merece.
El clasicismo mezclado con contemporaneidad de esta casa y de su cocina es siempre una alegría. Cuesta encontrar tanto acierto seguido.
Los puntos, las texturas, las sazones y los equilibrios son la seña de identidad de este restaurante que mima cada detalle. El disfrute del comensal es el objetivo y se logra.
Les animaría a cambiar un poco la carta para sorprender a los clientes, pero si la cosa funciona...
Imprescindible.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Desayuno en Canfranc Estación, a Royal Hideaway Hotel, Canfranc (Huesca)

Un hotel fabuloso en un edificio idílico, eso es este establecimiento. Las habitaciones y la atención están a un nivel muy alto. El resultado es que se disfruta muy especialmente. Probé su buena coctelería , pero quería destacar aquí el desayuno. Un bufé dulce y salado apetecible y cuidado, acompañado además de preparaciones calientes hechas al momento. Entre las opciones, las obvias de cualquier hotel de categoría y algunas otras propias de la zona en la que se encuentra. Buenas impresiones. El precio de la habitación Deluxe Superior con desayuno incluido para dos anduvo por los 250 €. Un lujo que darse alguna vez...

Los quesos de Xavier, Toulouse

En los alrededores del mercado de Victor Hugo en Toulouse encontramos un templo del queso , uno de los grandes afinadores del mundo, una casa de la lujuria quesera, Xavier . François Bourgon , el hijo del gran Xavier y uno de los mejores, estaba ahí, vendiendo queso y disfrutando el momento. Tremendo. De los comprados me quedo con un Laguiole espectacular. Afinado perfecto y gran variedad, da gusto ver las cosas bien hechas. Si sientes algo al ver esos productos, ¡ve! Con poco dinero se puede comprar un quesito de los pequeños y comértelo en el mercado...

Lasai, Bilbao

Buscábamos otro buen menú asequible en Bilbao y optamos por el de este restaurante . Local algo escondido, con mucha madera y sensación de comodidad. Mesas desnudas, servilletas de tela y copas excelentes. Asesora David García y se ve claramente. Se ofrece una cocina calmada ("lasai" es "tranquilo" o "calmado") con base en el producto de calidad y con la vista puesta en la temporalidad . Escogimos su menú del día (Hiria, 39 €), pero hay menús más largos y también carta. El fantástico sumiller Ander Fernández nos ayudó a elegir el vino. Optamos por  Sierra de Toloño Nahikun Blanco 2024 (D.O.Ca. Rioja), cremoso y elegante. También probamos Finca Antigua Moscatel naturalmente dulce 2023 (D.O. La Mancha), untuoso y fresco, y  La Bota de Palo Cortado 86 “Bota NO” (D.O. Montilla-Moriles), una maravilla. Comimos: -Crema de ajoblanco y sardina ahumada (ligero y acertado) - Ensalada de verdinas y bogavante (aliñada como un salpicón, esplendorosa, producto, eq...