domingo, 31 de julio de 2011

Pirineos Selección Syrah-Garnacha2008, muy bien hecho



Otro de los nuevos vinos de gama alta de esta bodega es el protagonista de hoy:

-Pirineos Selección Syrah-Garnacha 2008 (D.O. Somontano), coupage de esas uvas y 14 meses de crianza en roble francés y americano.

Color picota oscuro, capa alta y ribete morado. Brillante y bonito.

En nariz, frutos negros muy intensos, especias, tostados y balsámicos.

En boca, fruta negra madura, regaliz, caramelo de limón y especias. Untuoso y equilibrado. Retrogusto algo corto pero satisfactorio. Denota falta de botella.

Cuesta unos 14 €, precio correcto.

Es un gran vino, de los que van bien con cualquier comida, de los que te hacen mirar la botella con admiración. Le queda recorrido, mejorará, pero hoy es un prodigio.

Si se compra se puede disfrutar ahora o, si se dispone de buen sitio, dejar reposar en su bonita botella (de las que visten una mesa) hasta que dé todo lo que tiene dentro. Si se hacen bien las cosas llegan estos resultados.


sábado, 30 de julio de 2011

Erre Punto 2010, superior



Hoy, día importante en la historia de la gastronomía porque El Bulli da su última cena, no se puede hablar de un vino cualquiera, hablaré de éste:

-Erre Punto 2010 (D.O. C. Rioja), elaborado a base de tempranillo y algo de graciano, viura y malvasía. Maceración carbónica.

Color cereza picota intenso, capa alta y ribete morado. Muy limpio.

En nariz majestuoso, frutas exóticas, plátano, fresas, flores, caramelo, chucherías, melón...

En boca, y todo enmarcado en la elegancia, fruta roja madura y el frescor punzante del carbónico disfrazado de fruta tropical. Tanino equilibrado.

El retrogusto es corto pero fresco y frutal.

Costó unos 10 €, así que es un buen precio para esta pequeña joya.

El hermano pequeño de una de las bodegas más consideradas de nuestro país es un vino superior, un auténtico placer.

Hasta carga sentimental tiene para mí este vino, ante el que uno no puede quedarse impasible, te provoca, te atrapa.

Un asombroso espectáculo, sí señor.

jueves, 28 de julio de 2011

Mesón Juan Peña, Córdoba

Para una cena ligera en la capital cordobesa, algo clásico y buenos productos. Nos recomendaron este local y allí nos encaminamos.
Está fuera de la muralla, pero prácticamente linda con ella. Por fuera dice poco, veremos dentro. La decoración tampoco es de mi agrado, aunque reconozco su solera y tradición. Dejémonos de trivialidades, veamos qué se come aquí.
Mesas de mármol desnudas y servilletas de papel.
En la carta, raciones de platos típicos y pescados.
En lo enológico, fino en rama de la zona, servido desde jarras, bastante agradable y un buen Pedro Ximénez, este último cortesía de la casa.
Pudimos degustar:

-Berenjenas fritas (fritura de crear escuela, realmente deliciosa)



-Salmonetes (otra vez gran fritura, excelente punto y buen producto)


-Flamenquín de solomillo (bien hecho, sabroso, eso sí, por favor, que no pongan esa mayonesa en medio del plato, lo hace de menos)


De postre, la casa ofrece una galleta (¿torta de leche?) mejorable y el ya comentado vino dulce.


La cuenta, unos 17 € por persona.


El servicio, correcto y diligente, aunque no se debe esperar el de un gran restaurante.


Raciones amplias, buen producto y saber hacer. Lo mejor y lo peor de nuestras tabernas clásicas más famosas y unas frituras de las que aprender. Eso te encuentras aquí, de donde sales más contento de lo que has entrado.





jueves, 21 de julio de 2011

Choco, Córdoba

No parece Córdoba la ciudad más adecuada para comer en un restaurante de autor, pero allá que fuimos, a Choco, a ver lo que propone Kisko García.
Se sitúa en un barrio obrero, alejado del centro, ¿merecerá la pena la visita?


La sala es acogedora, con un bonito cuadro presidiéndola.
Mesas bien vestidas y buenas copas.


Se ofrecen carta y dos menús. Escogimos el largo, a 45 € pero sin cubierto ni IVA, lo cual no es de recibo.
En el apartado de vinos, carta no muy larga, pero sí nutrida. Me quedé con el PQ Primicia 2009 (D.O. Ribera del Guadiana) por no encontrar un tinto andaluz que me apeteciera. Debo decir que me gustó este vino, me sorprendió, femenino, frutal, exótico, amable. Con el postre, solicité un vino dulce y me pusieron un PX Alvear 1927 (D.O. Montilla-Moriles), muy adecuado, y que fue gentileza de la casa.

Comimos:

-Pan calentito, aceite de oliva extra de Córdoba y encurtidos (en la foto los encurtidos, buenos aceite y pan, muy correcto el plato)



-Picadillo cordobés, anguila y agua de tomate (revisión de un clásico bien ejecutada, sabores orientales, agradable)




-Ostra ibérica (realmente exquisita, buen producto y buena mano)




-Sardinillas amontilladas, salmorejo y pan cateto (clásicos revisados otra vez, buena combinación)




-Galleta de maíz y queso de Sierra Morena (la gran sorpresa de la comida, exquisita)




-Ropa vieja en la vega del Guadalquivir (muy curioso en su presentación, pero no tan logrado como otros)




-Arroz de perol, verduritas y caracoles (muy sabroso, muy conseguido, gran arroz)

-Albur a la lata (me encantó que eligieran este pescado para nuestro menú, ¡qué textura!, una absoluta delicia, le acompañaba un caldo de salmorejo asado)



-Pluma ibérica con espárragos aliñados (con una costra estupenda y un punto sensacional, otro acierto)

-Platillo de quesos y contrastes (algo mejorable el afinado, nubes y claros)


-Homenaje a las tres culturas (buen postre, refrescante)
-Diversiones dulces (petit fours, bastante logradas)
Para finalizar, un buen café.
La cuenta final ascendió a los 64 € por persona.
El servicio fue muy cercano, muy amable. Estábamos solos y el jefe de sala supo hacer que nos sintiéramos a gusto.
He de decir que he comido mejor por ese dinero, eso está claro. Pero también que ésta fue una comida muy agradable, muchas preparaciones interesantes, alguna nota altísima y otras no tanto. En conjunto, notable.
La gastronomía cordobesa tiene en este local un gran exponente, platos clásicos revisados, acertadas incorporaciones y saber hacer. Quizá haya margen de mejora, pero ya se debe conocer.

martes, 19 de julio de 2011

Puratasca, Sevilla

Muchas ganas tenía yo de visitar Puratasca, el local de tapas interesantes (gastrobar creo que les gusta, aunque la palabra tiene sus detractores) en Triana, así que ahí nos dirigimos. No sin algo de dificultad encontramos el local. Setentero, pequeño con la cocina vista y apetecible.
Mesas altas desnudas y servilletas de papel.
Las tapas están escritas en las paredes, hay donde elegir. En cuanto a vinos, también hay una variada oferta por botellas y copas, me decanté por los caldos del marco de Jérez y Sanlúcar de Barrameda y probé Manzanilla Atalaya (diferente, salina, intensa, buenísima), Fino La Panesa (uno de los grandes, espectacular) y Pedro Ximénez Reserva Barón (también muy agradable).
Cenamos:
-Ensaladilla de atún (verde, cremosa y con la patata machacada, directamente y desde ya, mi ensaladilla preferida)
-Arroz meloso con magret (muy acertados arroz y carne, delicioso)
-Vieira con espárragos y almendras (buen punto del molusco, sencillo y correcto)
-Hamburguesa dulce (curiosa presentación para un sabroso postre, disfruté)
La factura final estuvo en torno a los 28 €, que aunque la cena fue ligera, es muy adecuado.
El servicio, informal y amable.
Salí especialmente contento de este sitio, aplaudo este tipo de fórmulas, locales donde se come muy bien y se paga precios ajustados por ello. ¿Quién puede imaginar un sitio mejor para una cena informal?
Me quedé con ganas de probar más platos, todo apetece. Se nota que hay buenas manos detrás de esos resultados. A ver si cunde el ejemplo y aparecen muchos establecimientos como esta pura tasca, este puro disfrute.

domingo, 17 de julio de 2011

Les Sens de Branda 2007, nada especial



Otro vino francés:

-Les Sens de Branda 2007 (Burdeos, Francia), merlot y cabernet sauvignon.

Color cereza, ribete violáceo y capa alta.

En nariz poco intenso, frutos rojos y notas minerales.

En boca, fruta madura y tostados. Pocos matices. Muy corto.

Costó unos 5 € y no esperaba nada especial, pero lo cierto es que ofrece bastante poco. Seguro que la próxima botella será mejor que ésta.

martes, 12 de julio de 2011

Abantal, Sevilla

¿Qué me lleva a un restaurante? Las recomendaciones de guías y especialistas, el tipo de cocina que me apetece en cada momento, algún producto que desee probar... A este en particular me llevaron las buenas críticas que tiene su chef, Julio Fernández.
Está algo apartado del centro, pero se puede ir andando. La sala es acogedora, decoración actual y limpia, con buena distancia entre mesas.
Mantelería de hilo y magníficas copas.
Se ofrece carta y varios menús degustación. Escogimos el de siete platos, al precio de 55 € más IVA (de nuevo, esta irregularidad de no incluir el impuesto en el precio, incomprensible).
En lo enológico, carta amplia y variada a precios algo elevados. Mi intención era un tinto andaluz, así que opté por un Fuente Reina 2006 (Vino Tinto de la Tierra de la Sierra Norte de Sevilla), amable, bastante agradable.
Pudimos probar:
-Crema de ajoblanco malagueño con orejones y ciruelas pasas (gran comienzo, un aperitivo muy interesante, y eso que creo que una comida no debe empezar con dulce)
-Lomo de atún rojo salvaje de almadraba macerado con cerezas al jerez (de otro mundo, uno de esos platos superiores, gran presentación y mejor sabor)
-Terrina de hígado de pato fresco sobre compota de zanahorias y naranjas con caramelo de cabernet sauvignon (el foie, ese producto del que se puede sacar lo mejor y lo peor, estuvo aquí a un nivel altísimo)
-Fideuá de chocos en su tinta con caballas marinadas (me gusta este tipo de platos en los menús, buen producto y bien ejecutado)
-Ventresca de atún rojo de almadraba con puré de patas, polvo de marisco y verduras (la guarnición me gustó menos pero el atún, ¡ay, el atún!, hace que te replantees el sentido de la vida)
-Paletilla de chivo con estofado de peras y queso de cabra (me sorprendió gratamente, muy bueno, además armonizaba extraordinariamente con el vino)
-Degustación de quesos y sus guarniciones (a destacar un oveja en manteca de la zona y un Rey Silo, también alguno no tan afinado)
-Bizcocho borracho de chocolate con espuma de vainilla y naranja (espectacular presentación en una copa volcada, sabroso sin empalagar, un disfrute)
Tras todo esto, un buen café.
El personal fue muy amable y diligente, accedió a nuestros deseos en lo referente al menú y nos entregó un papel con el mismo al finalizar. También el chef salió a saludar y preguntar, cosa que agradezco.
La cuenta final, unos 70 € por persona.
Como ya esperaba, un gran restaurante. Grande en productos y en creatividad, grande en servicio y en placer obtenido. Es difícil comparar un local con otro, pero está claro que éste está a gran nivel y que merece sus reconocimientos.
Un chef joven que ha llegado lejos y que, imagino, lo hará más y un menú de los de pasarlo bien, sin demasiados envoltorios, con protagonismo de la materia prima. ¿Suficientes atractivos? Para mí sí.

domingo, 10 de julio de 2011

Los locos del vino

Uno de esos artículos bonitos, dignos de una atenta lectura es mi recomendación de hoy. Vinos, locos, vidas, pasiones...

martes, 5 de julio de 2011

Una experiencia

Hoy he vivido una de esas grandes experiencias enológicas que te depara la vida. Un buen amigo, al que quiero y admiro, ha abierto una botella de Rioja Age 1939 y me ha llamado para que fuera a probarlo.

¿Cómo estaba? Pues muy bien, lleno de aromas terciarios (tabaco, cuero) y especialmente delicado, sin acidez ni astringencia en su paso por boca. Toda una experiencia, como decía.

No contento con ello, ha querido que degustáramos un Aurus 2000 (D.O. Ca. Rioja).


No seré tan explícito en la cata como en otras ocasiones, ha sido más informal, pero diré que es un gran vino, pleno de matices en nariz, destacando fruta negra madura y café. En boca, fruta madura, cacao y extrema elegancia.


Un vino muy largo y persistente, que deja sensaciones y emociones. Un espectáculo.


Para acompañar estos caldos, unos berberechos en conserva, de Los Peperetes, todo un placer.


¡Qué manera de alegrarme el día!

domingo, 3 de julio de 2011

Desayuno en Taberna Macuro, Sevilla

Buscando un sitio donde desayunar encontramos esta taberna y decidimos probar.
Comí un mollete de zurrapa de lomo, en este caso con pimentón, especialmente agradable. Se nota que hay buena mano en la cocina, a veces estos pequeños detalles son muy importantes.
El café sí que es mejorable, una pena.
Por unos 3 €, un buen despertar.
Un sitio a tener en cuenta para desayunar por la zona.