martes, 28 de junio de 2016

HanSo Café, Madrid


Los amantes del café vivimos un buen momento, hay cierta explosión de locales que lo cuidan. Uno de ellos es este, tenía que probarlo.
Y estaba bueno, hay que decirlo. No creo que esté al nivel de Toma Café, que siempre me sorprende positivamente, eso también.
Lo acompañé con un bizcocho de matcha que, aunque algo seco, era delicioso.
Creo recordar que pagué unos correctos 4 €.
En fin, un sitio al que volver para desayunos o cafés, o incluso para atreverse con el resto de sus propuestas japonesas.
Estética actual, cuidado por el detalle, lo que ha de ser...

viernes, 24 de junio de 2016

Graham's Fine Tawny

Primer Oporto que pasa por aquí:
-Graham's Fine Tawny (D.O. Porto), varias variedades (touriga nacional, tempranillo, tinta amarela, tinta barroca, tinta cao, touriga francesa...) tratadas con el método tradicional de envejecimiento en barricas de roble.
Color castaño rojizo.
En nariz destaca la fruta madura, frutos secos y especias. Muy expresivo.
En boca es seco y bien elegante. Aparece compota de fresa e higo, especias y nueces.
Costó unos muy correctos 8 €.
No frecuento estos vinos y debería hacerlo más, los disfruto de verdad. No es el mejor entre los suyos, pero este es un buen Oporto.
Acercaos.

lunes, 20 de junio de 2016

Kupela, Madrid

Me sumé a una cena de grupo organizada en este restaurante, una sidrería vasca justo al lado del Congreso de los Diputados.
Decoración clásica de este tipo de sitios, poco interesante. Espacios diferenciados que aumentan la comodidad.
Mantelería de tela, copas mediocres.
El menú estaba concertado, no vi carta. El vino fue un Beronia Crianza 2012 (D.O.Ca. Rioja), sospechoso habitual en estos sitios y únicamente correcto. Probamos también la sidra de la casa, agradable.
Cenamos:
-Aperitivo de queso Kupela (nada especial)
-Boquerones (agradables, buena textura)
-Tortilla de bacalao (he probado mucho más interesantes, sin alma)
-Espárragos trigueros a la plancha (simplemente eso)
-Croquetas de jamón (no pasarán a mis recuerdos gratos)
-Rape a la bilbaína (magnífico punto de un, de por sí, buen producto, lo disfruté mucho)
-Selección de repostería (la pantxineta salvaba mínimamente los muebles, anodinos)
Café al nivel de los postres.
El personal se mostró amable.
Pagamos 32 € por persona, había descuento de alguna página de Internet.
Con las opciones que ofrece Madrid nunca sería esta mi elección. Con todo y con eso, el rape elevó el nivel sobremanera y consiguió alegrarme la noche.
Bien para un grupo, sí, pero hay muchos sitios mejores...


viernes, 17 de junio de 2016

Burnt


Los platos que se ven son alta cocina, la película de mala quinta gama. Y no lo entiendo, había una historia, pero no se desarrolla.
Como en algunos malos restaurantes se dedican a poner buenos ingredientes en el plato sin orden ni concierto. Aquí son actores, algunos muy buenos, pero sin personaje. Especialmente los femeninos (Sienna Miller y Alicia Vikander lo mejoran todo) están desperdiciados por completo.
Gusta ver el trabajo en una cocina de alto nivel, gusta ver la presión y gusta ver el lado humano, ¿por qué no profundizar?
La fotografía se salva.
John Wells fracasa, el solomillo se ha pasado.

lunes, 13 de junio de 2016

Kena de Luis Arévalo, Madrid

Dicen que está en su mejor momento, allá voy.
Restaurante creativo de cocina nikkei, apetece con solo decirlo.
Sala muy actual, algo fría para mi gusto. Blancos, madera y minimalismo.
Ocupo espacio en la barra, demasiado baja.
No hay manteles, servilletas de hilo, palillos y copas idóneas.
La carta habla de esa cocina y de la creatividad del chef, pero para conocer esta casa en profundidad hay que pedir el menú Omakase (75 €). Y así hice, claro.
El agua es filtrada y no se cobra, ¡qué cunda el ejemplo!
La carta de vinos es interesante y adecuada a lo sólido. Solicité probar varios vinos y se esforzaron por agradarme. La fiesta consistió en Fino en rama Arroyuelo (D.O. Jerez-Xéres-Sherry), Manzanilla Barbiana (D.O. Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda), Javier Sanz VDulce de Invierno 2014 (D.O. Rueda), Ayala Brut Majeur (Champagne A.O.C.), Tardieu-Laurent Côtes du Rhône Les becs fins Blanc 2014 (Côtes du Rhône A.O.C.), Amontillado Fino Fossi (D.O. Jerez-Xéres-Sherry), Palo cortado Lagar Blanco (D.O. Montilla-Moriles), Barbeito Boal Reserva 5 años (D.O.P. Madeira). Apostaron por armonías valientes y por vinos poco habituales, lo aplaudo. Los disfruté todos.
Comí:
-Ceviche de ostra (con ponzu y rocoto, inconmensurable preparación)
-Albóndigas de pescado con quinoa y curry (sabrosas, muy buena salsa)
-Inchicapi (crema de cacahuete y maíz con un caldo de gallina, de esos platos que hablan de un territorio, en este caso de la selva amazónica peruana)
-Gyoza de rabo de toro (con mandarina y ají charapita, masa ligera que encierra un guiso espectacular, bocado de los que dejan huella, de lo mejor que he comido nunca)
-Anticucho de molleja de cordero sobre hoja de shiso en tempura (con salsa de choclo, tan curioso como adictivo)
-Carpaccio de carabinero con aguadito (y patitas de pulpo, maravillosos textura y sabor del marisco y genial aliño que agranda el conjunto, platazo)
-Tallarines de calamar con salsa de lomo saltado (muy agradable y equilibrado)
-Caballa en escabeche (con miel y aceituna de botijo, como un tiradito, de escándalo, mucho matiz dulce y ácido bien integrado)
-Gunkan de vieiras al ají amarillo (delicadísimo, para comer decenas)
-Nigiri de lubina con codorniz escabechada (sorprendente y acertada combinación)
-Nigiri de cobia (gran nivel de nuevo)
-Nigiri de pez mantequilla con adobo de anticucho (fantástico, técnica y criterio)
-Nigiri de toro con papada ibérica (inenarrable contundencia, quizá el mejor de esta fase aunque todo luce)
-Corvina con salsa tibia de ají amarillo (como un ceviche templado, con mejillones y choclo, óptimo punto de un fabuloso pescado, disfruté mucho)
-Cochinillo con salsa de lulo y cítricos (convincente, la frescura de los acompañamientos redondea el principal)
-Alegoría de la cerveza (complejo, sobresaliente el helado de ajo negro y algo menos atinado el resto)
Buen café para acabar.
El personal se mostró amable y capaz, fui atendido por dos grandes profesionales. Eso sí, vi más irregularidad de la que uno espera en un sitio como este.
El precio final se fue a los 100 € y lo veo bien.
Altísima calidad de la materia prima y preocupación por ofrecer productos peruanos, unidos al mimo y a la creatividad, ofrecen un resultado notable. Luis Arévalo ha conseguido uno de los menús más interesantes de Madrid con esas premisas.
Parece evidente que llegarán premios y se llenarán salas, hay medios para esos fines.
Estos platos transmiten, llegan. Perú, Japón y la identidad del chef y su equipo, lo demás es lo de menos.
El talento es el camino.

miércoles, 8 de junio de 2016

Patatas fritas Sarriegui


Declaro mi absoluta debilidad por las patatas fritas, por unas buenas, claro.
Estas lo son, mucho. No me atrevo a decir que son las mejores, pero son las mejores de las que tengo a mano habitualmente.
Procedentes de una tienda en la Parte Vieja de Donostia, aunque no se produzcan ahí, guardan el sabor de lo clásico. Buenas patatas y buen aceite (leo que picual), lo único que lo cambia todo.
Finas, crujientes y con marcada impronta del aceite, una delicia.
Cuestan unos 2 € la bolsa de 150 g., muy correcto.
Probadlas.

lunes, 6 de junio de 2016

Surtopía, Madrid (II)

He estado a punto de no escribir esta entrada pues es solo una constatación de lo ya sabido, pero es que eso también es buena noticia.
Ya conté que este restaurante me gustó mucho, esta vez solo fue una parada rápida.
La tortillita de camarones sigue siendo una maravilla absoluta.
De la gran oferta de generosos opté por una Manzanilla madura Callejuela (D.O. Manzanilla - Sanlúcar de Barrameda) que me pareció fantástica.
Me fui con ganas de probar toda la carta, debo admitirlo.
Y nada más, y nada menos...

domingo, 5 de junio de 2016

Ostatu Crianza 2013

Un Rioja:
-Ostatu Crianza 2013 (D.O.Ca. Rioja), tempranillo con algo de graciano, mazuelo y garnacha con doce meses en barrica.
Color rojo picota de capa media, ribete violáceo.
En nariz presenta intensidad, con notas de fruta roja madura y monte bajo, también pimienta negra.
En boca se muestra carnoso y estructurado. Persiste lo ofrecido en nariz. Retrogusto largo.
Fue un regalo, desconozco precio.
Un vino correcto, no hay duda. Eso sí, no me despertó emoción. Es un clásico y no lo es del todo, así que le veo muchas opciones. Pero tampoco es mi vino.
Se puede disfrutar, eso sí.