lunes, 20 de junio de 2016

Kupela, Madrid

Me sumé a una cena de grupo organizada en este restaurante, una sidrería vasca justo al lado del Congreso de los Diputados.
Decoración clásica de este tipo de sitios, poco interesante. Espacios diferenciados que aumentan la comodidad.
Mantelería de tela, copas mediocres.
El menú estaba concertado, no vi carta. El vino fue un Beronia Crianza 2012 (D.O.Ca. Rioja), sospechoso habitual en estos sitios y únicamente correcto. Probamos también la sidra de la casa, agradable.
Cenamos:
-Aperitivo de queso Kupela (nada especial)
-Boquerones (agradables, buena textura)
-Tortilla de bacalao (he probado mucho más interesantes, sin alma)
-Espárragos trigueros a la plancha (simplemente eso)
-Croquetas de jamón (no pasarán a mis recuerdos gratos)
-Rape a la bilbaína (magnífico punto de un, de por sí, buen producto, lo disfruté mucho)
-Selección de repostería (la pantxineta salvaba mínimamente los muebles, anodinos)
Café al nivel de los postres.
El personal se mostró amable.
Pagamos 32 € por persona, había descuento de alguna página de Internet.
Con las opciones que ofrece Madrid nunca sería esta mi elección. Con todo y con eso, el rape elevó el nivel sobremanera y consiguió alegrarme la noche.
Bien para un grupo, sí, pero hay muchos sitios mejores...


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