miércoles, 30 de marzo de 2011

AQ (Tarragona)



Día lluvioso en Tarragona, necesitaba que una buena comida me reconfortara. Con esa idea atravesamos las calles del casco antiguo tarraconense hasta llegar al restaurante AQ. La sala es estrecha y larga, se unen a ella un reservado y una terraza cubierta (con alguna gotera pendiente de arreglar). La decoración es minimalista, elegante y con algún toque casi canalla, eso es lo que se busca y es resultado es bonito. Es raro hablar de la música de un restaurante, pero aquí bien se merece una mención, Manu Chao, Bunbury o Amaral acompañaron nuestra comida y eso se agradece.


Mantelería de hilo, preciosas esculturas decorativas y copas mejorables en las mesas.

Se puede elegir entre varios menús y carta, optamos por el menú "Intocables", 50 € con 5 € adicionales si se desea wagyu, que reúne clásicos de la casa. Solicitamos algún cambio y accedieron amablemente.

La carta de vinos es corta y localista, pero esconde grandes caldos a precios comedidos. Asesorado por el sumiller, escogí un Triumvirat 2007 (D.O.C. Priorat), que, como bien nos anunció, es una pasada. Costó 25 € y me pareció redondo.

Comimos:
-Mejillones en escabeche casero (buen comienzo, se sirvió también un fantástico pan de vidrio y aceite de oliva Les Sorts, monovarietal de arbequina, también magnífico)

-Falso ravioli de gamba de Tarragona al ajillo (realmente agradable, gambas, ajo y actualidad)

-Crema de foie con cítricos y jengibre (una delicia, equilibrado, un plato de los de recordar)

-Coulant de pulpo, patata, huevo y butifarra (el plato más famoso de la casa, mucho mejor de lo que yo esperaba, la yema cruda unifica el conjunto, deseas que no se acabe nunca)


-Rape a la andaluza (sabores del norte de África y buena fritura en un conjunto algo intrascendente)

-Asado de tira de wagyu con ensalada de manzana y pepino (carne exquisita, cocción inmaculada, un ejemplo evidente de buen producto y buena técnica)

-Maracuyá, yogurt y melón (refrescante, muy adecuado)


-Brownie y ganache de chocolate con helado de caramelo (bueno sin emocionar, el helado llegó derretido, eso no puede ocurrir)


Para finalizar, un agradable café.


El precio llegó hasta los 75 € por persona, creo que es algo elevado.


El servicio fue amable y atento.


Dicen de esta comida que es gourmand, no gourmet. Dado que yo no veo nada peyorativo en ninguna de ellas, puedo aceptarlo. Lo cierto es que se come bien, que todo está bueno y que el restaurante ofrece lo que vende, otra forma de cocinar y de entender la vida. Algún fallo hubo, también algún plato menos conseguido, pero la impresión general fue positiva.


El precio puede ser cuestionable, hay productos caros, pero también faltan detalles que lo justifique. Con todo y con eso, una cocina diferente, poco común en la zona, y que es merecedora de conocimiento y reconocimiento.




domingo, 27 de marzo de 2011

Clos del gos 2009, recomendable


En una escapada a Tarragona, de la que habrá varias entradas, compré este vino. Me pareció atractivo y estaba a buen precio. Vamos con él:

-Clos del gos 2009 (D.O. Montsant), coupage de garnacha, cariñena o samsó y syrah. Cuatro meses en barrica de roble francés.

Color picota con ribete violáceo. Capa alta.

En nariz, mucha fruta madura, flores, algo de tostados y leve tono mineral.

En boca, más fruta, regaliz y especias. Paso sabroso. Post-gusto largo. Muy bien estructurado.

Teniendo en cuenta su precio, unos 5 €, creo que es un vino interesante, que da más de lo que cuesta.

jueves, 24 de marzo de 2011

Tasca Ángel (Valencia)

Hay sitios en los que hablar de cocina de autor suena realmente extraño, sitios en los que comer de pie o bromear con el camarero (o llevarte una bronca, según el caso) es lo normal, sitios en los que se disfruta de una caña y de producto fresco, sitios como esta Tasca Ángel. El local es diminuto, pero ya apetece desde fuera, esa sensación de entrar en un bar con historia y en el que se disfruta es difícil de explicar.

Barra de las de antes, taburetes, cajas de bebidas, servilletas (de ese papel que no seca) en el suelo y las tapas apuntadas en un papel en la pared (convenientemente traducidas a varios idiomas, eso sí, no se debe descuidar al turista) es el panorama de hoy, ni rastro de interiorismo actual.La carta de tapas o raciones ofrece muchas posibilidades realmente atractivas, la de vinos, por su parte, invita decididamente a beber cerveza.

Nos decidimos a probar:

-Gambas al ajillo (muy bien hechas, sabrosas)

-Sardinas de la casa (lo que hay que pedir, punto correcto, exquisitas)


-All i pebre de anguila (muy interesante, salsa y pescado muy agradables, un guiso clásico bien ejecutado) El pan merece un comentario, es realmente pésimo.


El precio de esta ligera cena fue de unos 10 € por persona.


El servicio fue el que te temes, risas, esperas y buen ambiente.


Lo cierto es que es un bar en el que se come muy bien, eso es lo que cuenta. Las raciones no son muy grandes, pero la calidad está fuera de dudas.Las sardinas merecen, por sí solas, una visita. Así pues, una tasca de toda la vida, pero mejor.


martes, 22 de marzo de 2011

Ocho Cuerdas Bobal 2005, demasiado ligero


Otro vino comprado en Valencia, ahí va:
-Ocho Cuerdas Bobal Crianza 2005 (D.O. Utiel-Requena), monovarietal de bobal.
Color cereza de capa media, ribete granate.
En nariz inexpresivo, algo de fruta madura y leves tonos lácticos.
En boca, fruta negra madura y algo de especias y café. Astringente. Postgusto corto. Fácil de beber.
La bobal es una uva complicada, lo sé, pero a la vez ofrece personalidad y diferencia.. No es éste el mejor vino con esa uva, pero se deja beber. Eso sí, yo quiero algo menos ligero y mucho más interesante.

jueves, 17 de marzo de 2011

Arrop Ricard Camarena (Valencia)

Uno de los grandes, Arrop Ricard Camarena, era la siguiente visita gastronómica. No puedo evitar sentir algo especial al entrar en un restaurante de este nivel. Sé que es comida, pero también sé que es historia, tradición, vanguardia y arte.
El acceso es algo difícil, una puerta pequeña y escondida dan paso a unas escaleras. Tras bajarlas aparece la una sala espectacular, preciosa, las antiguas murallas árabes de la ciudad se mezclan con paredes limpias y cristal para la bodega, un sitio en el que sentirte a gusto.
Las mesas no desentonan, mantelería de hilo y buenas copas.
Se ofrecen varios menús y carta, optamos por el Menú Arrop (58 €), que repasa clásicos de la casa. En cuanto a vinos, carta extensa con vinos de lujo y otros más asequibles. Ayudado por el sumiller, grandísimo profesional, escogí un Pago de los Balagueses Syrah 2007 (D.O. Utiel-Requena) que resultó ser equilibrado y amable, además de acompañar muy bien la comida.
El menú constó de:-Aperitivo (agradable, muy curioso el ceviche de nabo, también se sirvieron aceite de calidad y buen pan)

-Esponja de bacalao, miel y migas (extraordinario, muy frío, delicioso)

-Tarantelo de atún de almadraba "soasado" con cremoso de judías verdes (un plato mayúsculo, producto, texturas, técnicas, genial)

-Menestra de invierno con velouté de aceite del escabeche (simplemente, uno de los mejores platos que he probado)
-Calamar con cremoso de su tinta, puerros ecológicos, cilantro y lima (de nuevo fantástico, sentí pena al terminar el plato, punto óptimo)
-Bacalao con berenjena frita y asada, soja y fondillón (sabores bien conseguidos e integrados, buen plato)
-Solomillo de vaca a la brasa, endivia glaseada y bechamel de piparras (uno no espera sorprenderse con este corte, pero esta vez ocurrió, maravillosa carne y correcta guarnición)
-Café con leche quemada, mantequilla y macadamias (otro inconmensurable placer, un postre perfecto)

Para acompañar un buen café, sólo unas deliciosas rocas de chocolate. Hubiera preferido algo más.
La cuenta ascendió a unos 75 € por persona. Nada que objetar, pero me gusta que un menú de este precio (y de este calibre) también incluya el pan.
El servicio estuvo fantástico, propio de un personal altamente cualificado. Destaco, una vez más, al sumiller, muy preocupado en agradar al cliente.
Me apetece poner aquí todo tipo de adjetivos triunfalistas, salí realmente contento del restaurante. El menú está a la altura de muy pocos, lo recordaré durante mucho tiempo. Quizá, y ya sé que eso depende de muchos factores, fue ésta la mejor comida de toda mi vida.
El espacio, el personal, los productos, las técnicas, el trato, los detalles... Todo a gran altura.
Para mí, pagar estos precios es un esfuerzo, pero en un sitio así merece la pena.

Mercado Central de Valencia


De estilo ecléctico modernista y rehabilitado recientemente, el Mercado Central de Valencia es mucho más que su indudable atractivo artístico. Es un lugar donde se vende, se compra, se aprende y se disfruta.
Espectaculares puestos de frutas y verduras, carnes, productos delicatessen, legumbres cocidas, azafrán, embutidos o pescado invitan a perderse entre sus calles.
Recomiendo especialmente visitar la zona del pescado, en la que las gambas de Denia o las anguilas vivas son protagonistas.
Los mercados dicen mucho de sus ciudades y éste habla claro.

viernes, 11 de marzo de 2011

Horchatería Santa Catalina (Valencia)



No me podía ir de Valencia sin probar una buena horchata, y ésta lo fue. He leído que hay mejores, pero lo ciertó es que a mí me pareció muy agradable. Nos encontramos ante un establecimiento típico y agradable, situado en el centro de la ciudad. Acudir a estos lugares conlleva pagar un precio elevado, pero también ofrece sensaciones impagables.
La horchata (2'60 €) resultó deliciosa, con mucho sabor a chufa. Se puede acompañar de algún dulce, especialmente de fartons, muy delicados.
La singularidad de esta refrescante bebida hace que sea obligado degustarla en la ciudad del Turia.

jueves, 10 de marzo de 2011

Gastroblogs 2011

Aunque sé que éste no es el mejor blog gastronómico e intuyo que no voy a ganarlo, me he inscrito en Gastroblogs 2011. Si alguien quiere votarme, se lo agradezco, es sencillo y no se pide nada, y se puede una vez al día. Yo, por mi parte, voy a votar a Observación gastronómica, que es el que más me gusta.

domingo, 6 de marzo de 2011

Quinta El Refugio 2006, aceptable


Estaba mirando los vinos en las estanterías de El Corte Inglés y me apeteció este vino:
-Quinta el Refugio 2006 (D.O. Toro), monovarietal de tinta de Toro con crianza.
Color cereza, ribete violáceo y capa media-alta.
En nariz, mucha fruta madura, especias y ahumados.
En boca, amable, recuerdos de cacao y fruta negra madura. No muy largo.
Teniendo en cuenta que costó unos 6 €, creo que es un vino bastante aceptable. Otros dan menos costando más.