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Gresca, Barcelona

Muchas expectativas, lo que supone una evidente arma de doble filo, en esta visita. Vamos allá.
Local estrecho y largo, con la cocina al fondo. El bar, de reciente apertura, comparte dicha cocina y otras dependencias. Agradable.
Mesas muy bien vestidas, copas adecuadas. Cómodo, pese a que el local no ayuda especialmente.
Gresca es un restaurante de autor, y aquí esa expresión sí tiene sentido. Cocina nórdica, cocina francesa, técnicas clásicas y el sabor como prioridad, esas podrían ser las premisas... Escogimos el menú corto, 45 €, al que pedí añadir un plato. Hay también menú del día y otro más largo. La carta de vinos es extensa y especialmente cuidada, con una gran selección de vinos naturales. Escogí Didier Grappe Savagnin Ouillé 2015 (Côtes du Jura A.O.C.), salino y cítrico, sencillamente espectacular, y probamos también una copa de As Furnias 2014 (sin D.O., zona de Rías Baixas), interesante.
Comimos:
-Boquerón marinado con vinagre de clementina y soja (aperitivo notable)
-Berenjena lacada con crema de parmesano (con soja y trigo tostado, platazo, increíble sabor)
-Chipirones en caldo dashi acidulado (con huevas de trucha y ajetes, elegancia a raudales en ese caldo, muy goloso)
-Huevo soufflé con patata a la crema y verduritas (el mejor plato de huevo que recuerdo haber comido, textura inolvidable)
-Lubina salvaje a la meunière (gran producto y mejor salsa, para mojar pan y disfrutar)
-Pichón al jengibre (gran punto del ave, intensidad)
-Sorbete de cassis y sake (rico y refrescante)
-Chocolate especiado con naranja confitada (correcto)
Un buen café cerró la comida.
El personal se mostró amable.
Pagamos 62 € por persona.
Pues bien, expectativas satisfechas. Había leído bastante sobre la cocina de Rafa Peña y este menú lo confirmó todo. Todo dispuesto para que el plato esté bueno, que es de lo que esto se trataba.
Mi pero vendría por los postres, en los que no vi la contundencia de lo salado.
Platos equilibrados, de base tradicional pero puestos al día, sin miedo a la mezcla de matices y con sabores marcados.
Fantástico.
Philippe Regol recomienda bien. Pero eso ya lo sabíamos.

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