domingo, 13 de agosto de 2017

Chuanet, Benicarló (Castellón)

Benicarló tiene una insospechada oferta gastronómica. De entre todas las opciones escogí este restaurante para una comida. La idea era pescado, marisco y arroz en un sitio agradable.
Sala grande y espaciosa. Decoración algo impersonal, quizá le sobra ese punto noble que quiere mantener. Cómoda, de todos modos. Vistas al mar.
Mesas bien vestidas. Copas mejorables.
La carta ofrece eso, mar y calidad. En lo enológico, referencias locales y los imprescindibles de estos locales. Escogí un fresco e interesante Magnanimvs blanco 2016 (I.G.P. Castellón) y un mejor todavía Blanc de Trilogía 2016 (D.O. Valencia).
Comimos:
-Aperitivo (buenas colas de langostino con salsa rosa)
-Foie mi-cuit (buen producto y buena factura, le sobraba la capa de caramelo)
-Ortigas de mar (impresionantes, quizá las mejores que he probado, fritura impecable y ese sabor que lo cambia todo)
-Pulpitos (muy ricos, textura firme e intensidad, cambiaría la guarnición)
-Arroz de calamares, alcachofas y gamba roja (grandes punto y sabor, muy bien hecho, ración generosa)
-Sorbetes de marc de cava y de mandarina (mejor el de licor, nada especial)
Correcto café.
El chupito de orujo fue cortesía de la casa.
El personal fue especialmente amable y capaz.
Pagamos unos 50 € por persona.
Aquí se encuentra lo que se viene a buscar, y eso nunca es poco. Producto de calidad y buen trato, nada más y nada menos. La creatividad y la innovación se la dejan a otros.
En esa cocina hay mucho saber hacer y eso lo mejora todo.
Una alegría.


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