sábado, 7 de febrero de 2015

Raw Bar, Madrid

Se anuncia como la renovación del Grupo Lezama y como una de las aperturas interesantes de 2015 en la capital. Había que verlo.
El local ha quedado precioso. Decoración muy actual, con algún leve toque asiático y cierto aire lujoso. Preside el espacio una barra baja donde sentarse observando a los chefs (por la altura no se aprecia el trabajo, eso hubiera sido perfecto, como en una buena barra japonesa).
La parte de abajo, la que nos ocupa en esta entrada, se ocupa de la cocina sin fuego (aunque también posee una pequeña parrilla) y la de arriba de técnicas más tradicionales.
Nos sentamos en esa apetecible barra.
Se puede elegir entre un menú de 35 € o la apetecible carta. Preferimos pedir platos y compartirlos. La carta de vinos es algo corta, pero tiene alguna referencia interesante a precios adecuados. Bebimos un sorprendente Agnus Dei 2013 (D.O. Rías Baixas), me encantó este albariño, y un también notable 7 cupos (D.O. Ribeiro).
Llega la comida:
-Anchoas del Cantábrico (muy intensas, como debe ser)
Se acompañó de un pequeño y muy agradable negroni. La coctelería parece ser otro de los puntos fuertes de la casa y quieren que se note.
-Surtido de ahumados caseros (acertadísimos, sobresaliente el salmón)
-Carpaccio de gamba roja mediterránea (maravilloso producto, un gran plato)
-Tartar de atún rojo (me gustó la textura, pero sugeriría algo más de alegría en el aliño, unas huevas...)
-Ceviche de lubina y calamar con espárragos y rábanos (buen producto y óptimo, a mi juicio, punto de lima y chile, la vedette de la casa)
-Vieras a la parrilla con emulsión de alcachofas y tapenade (de nuevo el producto protagoniza un plato de altura, espectacular la emulsión)

-Tataki de atún rojo (buena técnica para tratar un pescado magnífico, quizá un poco más de soja...)
-Ensalada de frutos rojos con tiradito de salmonete (el plato que recomienda el chef, sublime el salmonete y divertidos la hoja de ostra y el ficoide glacial, lo de los frutos rojos lo veo menos)
-Brownie con cremoso de gianduja y castañas (bien, pero esperaba más, me gusta la original manera de ofrecerlos, aunque da sensación de que el postre no está hecho al momento)
Un buen café, invitación de la casa, cerró la comida.
El personal se mostró especialmente atento y capaz. Mención especial para Manuel, el chef de ese día, por su destreza y amabilidad. Muchas ganas de agradar.
La cuenta ascendió a 42 € por persona. Aclaro que los platos se compartieron entre tres personas y dos de ellos no se cobraron por una cuestión promocional.
Así pues, tenemos un nuevo formato, un local fantástico y mimbres para hacer un gran cesto.En esa barra hay buenas manos y se manejan muy bien los puntos de los pescados, que son de gran calidad.
Los platos, de cuidadísima presentación, probablemente adolecen de falta de personalidad y de un poco de atrevimiento en los aliños. Quizá, también, alguna de las raciones deba ser más abundante. Por ahí han de ir los avances.
La propuesta es muy sugerente, debería funcionar...
El crudo, ese placer para paladares sin prejuicios, ha encontrado aquí un gran referente. Id a disfrutarlo.

2 comentarios:

  1. Muchas gracias por toda tu crítica, valoramos mucho el feedback y es un gran apoyo para mejorar continuamente. Esperamos volver a verte pronto, un saludo de todo el equipo RAW!

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    1. Me sentí muy a gusto en vuestro local, ¡profundizad en esa línea! Gracias por comentar.

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