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Al trapo, Madrid (II)

Al trapo me encantó y lo conté en este blog. Esta vez lo elegimos para una maravillosa reunión de amigos.
Todo sigue igual así que me remito a lo ya comentado.
No me gusta que la sala esté tan poco iluminada por la noche, con lo bonita que es, además... Las fotos son bastante malas por ese motivo.
Bebimos un espectacular Lalama 2011 (D.O. Ribeira Sacra), un decepcionante El hombre bala 2012 (D.O. Vinos de Madrid) y un muy correcto Sela 2011 (D.O. Ca. Rioja). Servicio impecable en todos ellos, pero persisten los altos precios.
Cenamos:
-Al trapo fresh (cuidado y logrado aperitivo)
-Aireados de tortilla española con pimiento verde y anchoa (me gustaron más que la otra vez)
-Mejillones con salsa bearnesa (los mejores que he comido en mi vida, producto, técnica y sabor)
-Bollo preñao de chorizo con huevo de codorniz y huevas de trucha (para comerte una decena, delicioso)
-Tartar de solomillo de ternera aliñado con helado de mostaza y salsa de pimienta negra (preciosa presentación para un correcto tartar al que sugiero añadir algo de alegría)
-Rollo vietnamita frito con hierbas frescas y tartar de navajas (gran plato, genial uso de las especias, muy fresco y sabroso)
El pato, el pichón o las cocochas tuvieron muy buena acogida en la mesa también. Me gustó mucho la salsa de esas cocochas.
-Quesos de aquí y de allá (buena selección, destacaré el asturiano Geo, el Grazalema y el Valdeón, ración demasiado corta para cinco personas, eso se debe modificar)
Muy buen café para acabar.
El servicio, especialmente amable, se mostró algo más irregular que en mi anterior visita.
Desconozco precio de la cena.
Continúan las buenas sensaciones, quizá privadas, eso sí, de la sorpresa inicial. La cocina prêt-à-porter de Paco Morales sigue a muy buen nivel.
Me declaro amante del discurso propio de esta propuesta, divertida e informal pero con evidentes destellos de alta cocina.
Un sitio al que ir y volver a ir...

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