martes, 27 de noviembre de 2012

Pesadilla en la cocina

Hace unos cuantos años cené en Nodo, aquel buen restaurante en el que ejerció Alberto Chicote en Madrid. Disfruté y lo recuerdo con cariño, fue una de mis primeras experiencias con la alta cocina. Ese recuerdo aumentó mis ganas de ver la versión española de "Pesadilla en la cocina".
He esperado varios programas para hablar aquí de él, no quería precipitarme. Me gusta ver programas de cocina en las televisiones generalistas, pero esto es más un reality (guionizado como todos, imagino).
Con todo y con eso el programa tiene su interés, nos habla de lo que esconden algunos negocios de hostelería y eleva a Chicote a la categoría de héroe, algo muy discutible.
Un local que funciona mal no se arregla con un paso fugaz de un cocinero, un lavado de cara y una carta nueva, eso es obvio. Eso sí, que alguien les diga lo que hacen mal puede ser decisivo.
Lo seguiré viendo y hasta lo pasaré bien, pero no esperaré aprender nada de gastronomía. Esas cocinas destacan poco, los que las ocupan menos.
Ya sé que Chicote es uno de los hombres de moda, pero a mí me gustaba más como cocinero.

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