martes, 11 de junio de 2013

Maldonado 14, Madrid

Elegir restaurante para una reunión de amigos no es tarea fácil. La cocina clásica de calidad parece un valor seguro, opté por ella y por este restaurante. Cocina mediterránea de mercado y toques de creatividad, eso prometen y eso dan.
Situado en un entorno de lujo, en una zona en la que hay muchos (y algunos muy buenos) restaurantes.
Sala clásica, sobria y elegante. Espacios muy bien separados y mesas vestidas perfectamente. Mantelería de hilo y muy correctas copas.
No hay menú, la carta sugiere platos clásicos e inspiración francesa para una cocina de siempre. Compartimos entradas y postres. En lo referente a vinos, variedad y calidad a precios aceptables. Bebimos Mestizaje 2011 (V.T. El Terrerazo), alabado repetidamente en este blog, Pittacum 2007 (D.O. Bierzo) que siempre cumple y Guelbenzu Evo 2005 (D.O. Ribera del Queiles), un vino con carácter y expresividad.
La cena consistió en:
-Salmón ahumado y ensaladilla (deliciosa, la verdad)
-Foie frío hecho en casa (agradable, bien hecho)
-Ensalada de chipirones con refrito de ajos y pimiento rojo (algo decepcionante, esperaba más)
-Callos a la madrileña como en ¨Las Cuatro Estaciones¨ (ellos mismos añaden "dicen que son los mejores" y realmente cumplen con lo que exponen, son espectaculares)
-Steak tartare de solomillo (se da a probar y se acompaña de tostadas y patatas rejilla caseras, carne de mucha calidad, resultado magnífico, un tartar de los que recordaré)
-La tarta fina de manzana, la auténtica (postre de extremada finura, con un helado alcanzaría la excelencia)
-Petit fours (tejas y trufas, correctos)
El café no estuvo a la altura pero el gin tonic de Seagram's sí.
Nos atendió un camarero joven muy atento y capaz, seguro que le va bien en este mundo.
Con el descuento del 50% en los platos (eltenedor.es) pagamos algo más de 40 € por persona. Se debe tener en cuenta que se comió bastante y se bebió más.
En definitiva, lo esperado, un restaurante donde casi todo el mundo puede disfrutar, buenos productos y buena cocina. Aquí no hay técnicas modernas, aquí hay grandes platos de siempre, y los saben hacer.
Bien es cierto que echo en falta un poco de emoción, un poco de sorpresa, no es menos cierto que  el placer también se puede encontrar en estos platos bien ejecutados.

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