martes, 6 de agosto de 2013

Ze Kitchen Galerie, París (Francia)

Otro "estrellado" parisino para hoy, ¡qué dura es la vida!
Local bonito, como una galería de arte, colorido y agradable.
Mesas demasiado juntas, caminos de mesa de plástico y servilletas de tela. Todo muy poco confortable, la verdad. Magníficas copas.
Cocina francesa de inspiración asiática y toques italianos, o más o menos. Cuantos más conocimientos tengo más difícil me resulta etiquetar una cocina o un cocinero. Veamos.
Al mediodía hay varios menús que se pagan en función de cuantos platos desees. Escogí el de 39,60 € que incluye primero, segundo, postre, agua y café. En lo referente a vinos lo habitual en París, precios severos. Bebí una copa de Domaine Guilbert 2008 (Les baux de Provence A.O.C.) y me gustó bastante. Creo que se debe reflexionar sobre el precio de las copas, el vino estaba bien pero claro, si piensas lo que vale gusta menos. Como agua con gas, una purificada. Ya he dicho que me encanta el sistema, imagino que se impondrá.
Comí:
-Sopa de tomate con jengibre (comienza la complejidad de sabores, acertado)
-Lechecillas de ternera a la plancha, jugo thai, condimento chile-sésamo (uno de esos platos que necesito probar, muy interesante, especiado y delicioso)
-Codorniz, rebozuelos, melocotón, mostarda (otro gran plato, con muchos matices y muchas preparaciones dando como resultado una armonía maravillosa)
-Bizcocho de ruibarbo, cerezas, sorbete de verbena y lemongrass (decepcionante postre pese a que suena genial, el sorbete tremendo, eso sí)
Un buen café con un notable bombón cerraron el almuerzo.
El personal anduvo amable y esforzado.
La cuenta final sumó 45 € por persona, correcto.
La verdad es que estamos ante un buen restaurante, incómodo e informal, pero buen restaurante. Cocina de las buenas, de las que ya he dicho que no sé etiquetar.
Platos llenos de sabores, de colores, de guiños a paladares entrenados. En una misma preparación puedes viajar varias veces y eso no tiene precio. Seguro que a algunos les asusta la idea de la mezcla, pero ¿qué es la vida sin mezcla?
William Ledeuil es un grande, mezcla como pocos, le sobra talento y derrocha conocimiento, es obvio. Tan obvio como que aquí no me emocioné como yo hubiera querido, eso es lo que faltó.

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