sábado, 21 de septiembre de 2013

Miami Can Pons, Sant Carles de la Ràpita (Tarragona) (II)

Disfruté el verano pasado en este restaurante (y lo conté aquí) así que volví con ilusión.
Terraza tremendamente agradable en una buena noche. Una tarima de madera convierte el espacio en maravilloso.
Mesas bien vestidas, copas mejorables.
En la carta, lo conocido. En los vinos, propuestas interesantes y precios comedidos. Optamos por un Chardonnay De Muller 2012 (D.O. Tarragona), realmente elegante, y un Silencis 2012 (D.O. Penedés), sorprendentemente bueno.
Llega la cena:
-Frituras (gran técnica para gran producto, destacaría unas maravillosas ortiguillas)
-Sepionetas con setas (las setas eran meras comparsas, el cefalópodo un absoluto espectáculo, ¡qué sabor!)
-Parrillada de marisco (con un poco de todo, sobresalían las cigalas y las gambas rojas, pero todo a altísimo nivel)
-Helados (correctos)
Con el aceptable café se sirvieron unas galletas Trias que me parecen exquisitas.
El personal demostró ser un ejemplo de amabilidad y soltura.
La cena costó unos 35 € por persona (un comensal comió un solo plato individual).
Nueva visita, mismas buenas impresiones. El gran placer que aporta el pescado fresco llega aquí a cotas más altas, si cabe.
La estancia es muy cómoda, el personal atento y la comida magnífica, ¿qué más se puede pedir?

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