domingo, 27 de octubre de 2013

El Campero, Barbate (Cádiz)

Si eligiera un producto creo que sería el atún rojo... Por eso y por muchas cosas más tenía que conocer El Campero.
Sala bonita, aires de comedor noble. Llega la emoción.
Mesas bien vestidas, copas correctas.
La carta no solo ofrece atún pero yo fui a eso, así que... La inspiración nipona se mezcla con los guisos clásicos, al igual que los cortes caros se combinan con los baratos. Probaremos un poco de todo. En el apartado enológico carta extensa y cuidada. Escogí un Alhocén Chardonnay 2011 (V.T. Cádiz) que cumplió sin alardes. Con el postre tomé una copa de ese Noé Pedro Ximénez Viejo (D.O. Jerez-Xérès-Sherry y Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda) que es como rozar el paraíso. Uno de los mejores vinos que conozco.

Me ahorraré aquello de "gran producto" porque eso aquí aparecería en todos y cada uno de los platos.
Empieza la fiesta:
-Sushi (Buen aperitivo)
-Sashimi de ventresca (dudo que algo crudo pueda estar más bueno y de que en algún lugar del mundo se pueda comer un pescado mejor, para ovacionar al túnido, por poner un pero diré que quizá estaba algo fría)
-Corazón a la plancha (media ración, sorprendente sabor, exquisito, destaco también las zanahorias morunas)
-Piruleta de hueva de leche (con una cebolla transparente y dulce, bocado curioso pero que no me satisfizo del todo)
-Parpatana en salsa (guiso tradicional actualizado, muy bueno, la verdad)
-Galete guisado (tapa, otro guiso muy interesante, incluso mejor que la parpatana, creo)
-Flan de piñones (postre de alto nivel, fantástico)
El café final no estuvo al nivel de la comida.
El personal ayudó mucho a la hora de pedir, servicio muy adecuado.
La cuenta ascendió a 47 € por persona, excepcionalmente bien.
Estamos ante uno de esos sitios imprescindibles. El producto bien merece un marco así, un lugar en el que se idolatra al atún rojo y al pescado fresco en general. Muy buen trato en cada uno de los platos.
En este restaurante se pueden conseguir sensaciones maravillosas, en lo crudo y en lo cocinado.
No es que lo recomiende, es que ir una vez en la vida debería ser obligatorio.

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