martes, 2 de septiembre de 2014

Cal Campaner, Roses (Girona)

Descubrir Cal Campaner fue una gran alegría hace ahora casi cinco años, lo conté entonces.
El sitio sigue igual, quizá ahora parezca más restaurante que entonces. O quizá sea mi percepción.
Lo importante es esa plancha, ese saber hacer y ese producto.
Manteles de papel que parece tela y copas mejorables.
La carta es lo que ofrece el mar y poco más. Y eso es mucho.
En lo referente a vinos ha habido mucha mejoría. Me quedé con un L'equilibrista Xarel·lo 2012 (D.O. Catalunya), que es un vino magnífico, especialmente expresivo.
Cenamos:
-Anchoas (caseras, realmente buenas)
-Sepias (maravilloso bocado, y eso que algunas ya eran un poco grandes)
-Canyuts (esas navajas del Delta del Ebro que ya he contado por aquí que me encantan, sabrosísimas)
-Gambas (rojas como la buena política, no hay palabras para describirlas, probablemente las mejores que haya comido)
-Tarta de queso y frutos rojos (esperaba más, no sé por qué)
El personal se mostró correcto. Quizá un poco más de amabilidad...
El precio fue de 33 € por persona, adecuado.
En estos platos siempre hay grandes alegrías.
Como parece obligada la comparación con Rafa's diré que las anchoas me gustaron menos y las gambas más que allí. Quede claro que no me suelen gustar estas rivalidades y que la plancha y la conversación de Rafa me apetecen más todavía.
Estamos ante uno de esos sitios que merecen ser eternos, al que quiero volver una y otra vez. Cal Campaner es también un estilo de vida, que dure...



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