martes, 14 de julio de 2015

El Poblet, Valencia

El universo de Quique Dacosta es inmenso y genial. Este restaurante viene a representar su segunda marca, sí, pero la propuesta es ambiciosa.
El local, encima de Vuelve Carolina, es precioso. Decoración actual, piezas de diseño y detalles muy cuidados. Elegante.
Mesas perfectamente vestidas y copas adecuadas. Gran puesta en escena.
Los platos clásicos de inmenso cocinero de Denia (aunque extremeño de nacimiento) protagonizan tanto la carta como los menús. Optamos por el más económico, el menú Grace Kelly. En la extensa carta de vinos, a precios prohibitivos, se mezclan los más grandes con otros más alternativos. Me decanté por el Uno de Rafael Cambra 2012 (D.O. Valencia), un fantástico monovarietal de monastrell. Me encantó ese vino. Pedimos también una copa del buen blanco libanés Chateau Musar. El agua es Numen y eso siempre es buena idea.
Comimos:
-Crujientes de algas con espuma de ostras (agradable comienzo)
-Tomatitos rellenos de anchoa y rosquilletas de parmesano (correctos ambos)
En este momento se sirvió el pan ahumado de maíz, una pasada.
-Empanadillas de sepia (bocado magnífico a la vez que sutil)
-Cebollita roja con emulsión de anguila (minúsculo en tamaño, mayúsculo en sabor, una de esas preparaciones que dan sentido a una cocina)
-Ceviche de corvina (bien ejecutado, increíble textura del pescado)
-La gallina de los huevos de oro (plato mayor al que aporta valor el caldo de boletus más intenso que se pueda imaginar)
-Arroz de presa con remolacha y avellanas (excepcional arroz, mucha intensidad e inmaculado punto, un placer)
-Chocolate Oro (técnica y producto unidos en un gran postre en el que manda un espléndido chocolate)
El café fue simplemente espectacular.
Del servicio solo puedo decir que no hay nada que achacar, coreografía perfecta y absoluta amabilidad.
La cuenta, elevada en exceso por la parte líquida, ascendió a unos 55 € por persona. Quizá una gamba roja hubiera redondeado el menú.
No hace falta que sea yo el que glose las bondades de este outlet gastronómico de alta gama, pues son públicas y notorias, pero también las vi y así ha de quedar escrito.
Da gusto ver el funcionamiento de esa sala y la capacidad de esa cocina, una maquinaria bien engrasada. Los platos son historia de la gastronomía española y eso se ha de respetar. Este "menú del día" es una buena manera de acercarse al mundo de Quique Dacosta.
Lo vivido y lo sentido ya forma parte de mí, y eso, precisamente, es lo que no se puede explicar...

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