martes, 2 de febrero de 2016

El xef

El documental sobre David Muñoz, o Dabiz, ha unido a bastantes críticos gastronómicos. Lo peor es que los ha unido en contra de la imagen dada por el cocinero madrileño.
Tampoco los críticos televisivos parecen valorar mucho el formato.
Pues bien, lo anuncio ya, voy a disentir.
Lo primero que debo apuntar es que me fascina la cocina de Dabiz, ya lo he contado por aquí. Eso hace que poder contemplar su proceso creativo, o la ausencia de este, me interesa. También conocer más su figura y sus pasiones gastronómicas es sugerente. El resto no me preocupa mucho.
Es cierto que utiliza un lenguaje soez y que no es ejemplo de humildad, tampoco obviaré defectos. Además, y eso me parece lo peor, el trato con empleados y colaboradores no es el óptimo.
Yo sí creo que tiene discurso y conocimientos, los cuatro capítulos de la serie lo han corroborado.
Algunos anteponen la personalidad al profesional, y es que tanto ruido a veces no deja escuchar la música. Yo, en cambio, me quedo con la genialidad, con la creatividad, con la búsqueda de la excelencia.
Lo que querría es que hubiera más capítulos para profundizar en recetas, en productos, en sueños...

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