Umiko, Madrid (II)

Quería que mis acompañantes conocieran este restaurante japonés creativo que me causó tan buena impresión. Allá vamos.
De nuevo, barra. Todo igual.
Nos pusimos en manos de Pablo y Juan para lo sólido, un onomakase con ciertas peticiones. La carta de vinos ofrece propuestas sugerentes, opté por un Dr. Bürklin-Wolf Ruppertsberger 2014 (Pfalz, Alemania), complejo y equilibrado e ideal para esta comida, y una copa del agradable Gaba do Xil Godello 2014 (D.O. Valdeorras).
Comimos:
-Edamame con romesco japonesa (gran comienzo)
-Skeletor de salmonete (técnica ike jime en la muerte y una salsa de yuzu, soja y remolacha que emula la sangre del pescado, absoluto espectáculo visual y gustativo, no me cansaría nunca de comer esas delicadas láminas)
-Tartar de atún con espagueti japo (ya conocido, bien sabroso)
-Nigiri de salmonete con pil-pil de su cabeza y espina frita (sigue majestuoso, ¡qué manos tiene Pablo!)
-Nigiri de caballa con tomate (contundente, éxito seguro)
-Nigiri de vieira y mantequilla (maravillosa mantequilla con ajo y vieira a la llama, inconmensurable preparación)
-Nigiri de paella (mismo gran nivel de mi otra visita, una barbaridad)
-Nigiri de pez limón a la bilbaína (otra combinación imbatible, delicia)
-Nigiri cordobés (nada que añadir, sigue al más alto nivel)
-Costilla de mar (galete de atún con jugo de carne y yuzu y ensalada de microvegetales con vinagre de manzana, pieza perfectamente guisada, placer)
-Curry tuna (facera de atún en una salsa impresionante, tanto como el arroz que acompañaba, otro gran plato)
-Mejillones takara ume (con una salsa de nata, chalota y ciruela que me comería tranquilamente a cucharadas, muy curiosos)
-Flan de queso y té verde con lichis (buen final para esta comida)
El café también estuvo a la altura. También el sake.
El servicio fue muy correcto. La barra vale la pena solo por poder compartir reacciones e impresiones con los sushimen.
Pagamos 61 € por persona, esto fue un homenaje. Los precios son adecuados.
Pues bien, otra gran experiencia en un gran restaurante. La valentía del proyecto no parece detenerse, lo aplaudo y les animo a seguir en esa línea. Los guisos de atún y alguna otra propuesta pueden marcar el camino de progreso.
La cocina cruda es la enseña de la casa y sigue fantástica, apetece probar nuevas creaciones, ahí también se puede profundizar.
Imprescindible.



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